domingo, 31 de mayo de 2026

ESTUDIO HISTÓRICO DE LA CASA DE LA IGLESIA EVANGÉLICA BAUTISTA DE JERUSALÉN

 

La casa que en la actualidad es propiedad y sede de la Iglesia Evangélica Bautista de Jerusalén, ubicada en la calle Jerusalén número 210 en el cercado de la ciudad de Arequipa, según partida de inscripción número 99243346 del Registro de la Propiedad Inmueble de Arequipa, fue adquirida a través de una donación por parte de la Junta de la Misión Extranjera de la Convención de Bautistas del Sur con fecha del 16 de noviembre de 1999.

Según la partida de Inscripción mencionada el área total de este inmueble es de 712 m2 y tiene los siguientes linderos: por el frente casa de los herederos de don Mariano de Cossio, calle Jerusalen por medio; por un costado casa de El Buen Pastor, que antes perteneció al presbítero Tomas Cáceres; por el otro costado casa de los herederos del doctor José M. Amat y Rivero; y por el fondo casa de los herederos de doña Carmen Málaga. La Junta de la Misión Extranjera de la Convención de Bautistas del Sur   adquirió esta propiedad de la Inmobiliaria Mossuto Sociedad Anónima el 01 de febrero de 1968 ante notario Edilberto Zegarra Ballón.

SOBRE EL ENTORNO

La referencia más antigua que se tiene de la actual calle Jerusalén obedece a un nombre prehispánico que esta tenia: “Alpacoto” en el año 1790, se desconoce el significado e idioma de esta palabra según Helard Fuentes Rueda[1].  Posteriormente la parte superior de esta calle se denominó “Pilón del Chilcal” que daba a la puerta falta del convento san francisco, después colegio del mino nombre y frente a este colegio estuvo la vivienda del Arcediano Francisco Javier de Echevarria y Morales uno de los primeros historiadores de Arequipa.

En 1872 se produjo la apertura de la última cuadra de la calle Jerusalén colindante con el barrio de San Lázaro formándose la callejuela Combate Naval, a la calle Jerusalén también se denominó Faltriquera del diablo[2]. 

Por la ciudad de Arequipa recorrían algunas acequias, existen dos s versiones sobre el número de acequias que existieron e la ciudad Blanca, por un lado, el historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán asegura que hubo dos principales, una que atravesaba el centro dela ciudad, pasaba por la calle Sucre y llegaba hasta La Pampilla. Este gran canal pasaba por debajo de la Catedral. El segundo ramal nacía en Selva Alegre, donde hoy queda el Colegio Militar, y moría en Porongoche. Recorría parte de Selva Alegre, Miraflores y el Cercado, por las calles La Paz y Manuel Muñoz Najar.

Por su parte, Alejandro Málaga asegura que Arequipa era recorrida por tres grandes acequias. Una de ellas paralela a la lloclla (torrentera) de San Lázaro, y bordeaba la calle Cruz Verde para desembocar en El Palomar. La segunda pasa debajo de la Plaza de Armas y también iba en dirección a El Palomar, Bellavista y Cerro Juli. La tercera bajaba por la calle Jerusalén hasta la calle Melgar, callejón Santa Rosa y atravesaba el área de ingenierías de la Universidad Nacional de San Agustín, y seguía con dirección a Lambramani.   

A inicios del siglo XIX la cuadra de la calle Jerusalén  donde se ubica la casa donde nació Eduardo López de Romaña se  denominó calle “Manco Cápac”, Al costado de la casa de Romaña nació el doctor José Domingo Montesinos[3].

Eduardo López de Romaña fue Presidente del Perú entre los años 1899 y 1903, la fachada de la casa hasta hoy luce una placa de bronce que hace recuerdo de este suceso, también fue alcalde de Arequipa y el principal impulsor de agua potable de la ciudad desde los manantiales de Yumina. Por otro lado, en el número 36 de la calle Jerusalén del acuarelista Fernando Zevallos tuvo su estudio.

SOBRE LA CASONA

La arquitectura civil arequipeña del siglo XVIII se caracteriza por la unidad de estilo, trabajad generalmente en piedra blanca o sillar con ciertas características que la individualizaban entre las arquitecturas de América. Destacan la excepcional solidez de sus muros y la exuberante decoración que la apartan de las formas europeas conocidas para acercarse a las autóctonas.

Las primeras construcciones que se levantaron en Arequipa como viviendas fueron de muros de tierra y techos de ramadas que luego se superaron al cambiar sus muros por el sillar y techos de tijerales de madera y paja que para el siglo XVI cambiaron por las tejas; sin embargo, la evolución de la arquitectura y el urbanismo de la ciudad blanca  obedece a los movimientos sísmicos que han azolado a esta ciudad desde su fundación, es en este sentido para el siglo XVII la arquitectura civil   como la religiosa había logrado su máximo esplendor, estas iban desde los palacios de tres patios hasta las casas de un solo patio con seis habitaciones comúnmente.

La casa arequipeña del siglo XVIII es de una sola planta con gruesos muros, crujías estrechas y cubiertas de bóveda, toda de sillar; la fachada amplia con un vano adintelado que, por intermedio de un zaguán amplio, con patillas a los costados, conduce al primer patio. Ventanas pequeñas con rejas de fierro forjado que cumplen interiormente las veces de balcones pequeños, pilastras a los costados de las puertas y ventanas; el muro de la fachada se prolonga hasta cubrir la bóveda o terminaban en escalonamiento y remate, muchas veces en una delgada cornisa. La puerta y las ventanas ofrecen espacio a la fantasía decorativa, las jambas en esta se prolongan hacia arriba conteniendo un paño de ornamentación o gárgolas que desaguaban las lluvias a la calle. En el interior un amplio patio cuadrangular con piso de sillar o canto rodado (piedras de rio) y un canal en el centro para desaguar la casa; alrededor del primer patio se ubicaban las habitaciones principales, biblioteca, sala, comedor de fiesta y dormitorios para los mayores; luego por un segundo zaguán en menores proporciones que el primero conduce a un segundo patio más pequeño donde se ubicaban habitaciones como la cocina, despensa, oratorio, comedor de diario, dormitorio para menores y comúnmente  una escalera de sillar que conduce a la azotea. Finalmente, un tercer patio o huerta donde estaban los cuartos de la servidumbre, caballerizas, galpones y corrales.                

El terremoto del 13 de agosto de 1868 que azoto a Arequipa y todo el sur del Perú hizo modificación  e innovaciones en la arquitectura   arequipeña, se empezaron a construir el segundo  nivel sobre los techos abovedados rellenado los contornos con argamasa para convertir un terraplén y sobre esto hacer la segunda planta que comúnmente era una sola habitación hacia la frentera, por otro lado también hicieron el uso de las rieles de ferrocarril para construir techos planos ya sin bóveda y levantar el segundo nivel. Nueva forma de arquitectura que está en relación con la casona en estudio.   

Esta casona fue de propiedad de Monseñor José María Carpenter por herencia que tuvo junto con sus hermanos de sus padres. Monseñor Carpenter nació en Arequipa el 3 de mayo de 1830, sus padres fueron D. José María Carpenter de nacionalidad española y la Sra. Manuela Aponte natural de Arequipa. A la edad de 11 años ingreso al Seminario Conciliar de San Jerónimo de esta ciudad, estudio allí gramático latina, matemáticas puras y mixtas, un tratado especial de Física, Lógica, Metafísica y Ética. Después estudio en el Colegio Nacional de San Francisco la Sagrada Teología. Concluyó sus estudios en 1852 saliendo siempre airoso en sus exámenes y las rigurosas pruebas.

A pesar de que el Sr. Carpenter desde sus primeros años manifestó su afición a la carrera eclesiástica, motivos de familia le obligaron por entonces a dedicarse al comercio hasta el año 1867. Esto no le impidió continuar en el estudio privadamente y cultivar las relaciones de un grupo de distinguidos amigos dedicados como él al cultivo de las artes.

En el año 1869 abrazó la carrera eclesiástica y el Obispo José Benedicto Torres le confirió las cuatro órdenes religiosas menores y las tres superioras del Subdiaconado. También fue fundador de la Hermandad de San José y colaboro en los periódicos “La Verdad”, la “Revista Católica”, y el periódico “El Deber” en donde defendió con entereza los principios católicos y los fueros de la Iglesia. Este diario funciono al costado de su casa en la calle Jerusalén.

El 8 de setiembre de 1889 fue nombrado Capellán de Honor de la Santa Casa de Loreto. El 12 de noviembre de 1898 fue nombrado Obispo y luego Provisor y Vicario General del Arzobispado por promoción del ilustrísimo Monseñor Tovar del Arzobispado de Lima.

Monseñor José María Carpenter falleció en la ciudad de Lima el 15 de junio de 1915 y otorgo testamento público ante notario doctor Carlos Sotomayor en la capital de nuestro país  el 25 de mayo de 1915 donde dejó entre otros bienes esta casa a sus sobrinos Pedro Manuel, Rafael, Natividad, María, Carmen y Candelaria Cáceres, hijos de su primo Roque Cáceres; y a sus sobrinos Teodoro, Ángel María, Augusto, José e Isaac Cáceres Ureta, hijos de su primo Ángel María Cáceres; por partes iguales, para lo cual se hizo un  proceso de partición de bienes y para lo correspondiente a esta casa realizo una tasación minuciosa de esta propiedad, de donde desprendemos los siguiente: “Casa n° 52 de la segunda cuadra de la calle Jerusalén: linderos por el frente casa de los herederos de don Mariano Cossio, calle por medio; por el costado de arriba casa del Buen Pastor; por el costado de abajo casa de Jose Amat y Rivero, y por el pie casa de don enrique Landa. Superficie de la casa es de 712 metros cuadrados”[4].

En dicho documento de tasación se hace referencia en primer lugar a la fachada puerta e ingreso principal, dice lo siguiente: “Por el edificio de la portada de la calle de cal y canto con pilastras y cornisa, puerta vieja de dos hojas, batiente de piedra, paredes y veredas del zaguán, arco interior patilla de sillar, piso de sillar y piedra impronta”[5].  Foto Anexo 1.

Sobre la habitación del lado izquierdo de la casa no dice tener de 7.21 por 4.60 m2. de bóveda y paredes de cal y canto, división de madera con muerta mampara de vidrios cornisa interior y exterior ventana a la calle con puerta y reja de fierro, pilastras puertas dos hojas al patio y mampara de caoba, tres alacenas con sus divisiones, piso enladrillado importado. Foto anexo 2.

Luego continua dos habitaciones cuya descripción es la siguiente “Segunda sala, 6.48 por 4 m2. bóvedas y paredes de cal y canto puerta de dos hojas al patio y mampara con vidrios alacena con cuatro cajones puerta de comunicación con viga interior al patio el empapelado y piso enladrillado importando y la salita que sigue de 4 x 4 bóveda y paredes de cal y canto con puerta al patio de dos hojas con ventanilla y mamparas y piso enladrillado”[6]. Anexo 3.

Luego el mencionado documento hace referencia a otras habitaciones y espacios que en la actualidad no existen en la casa, al parecer se destruyó por antigüedad o a consecuencia de los terremotos que sacudió a la ciudad de Arequipa los años de 1958 y 1960, no obstante consignamos la descripción y a la vez agregamos fotos actuales para hacer una comparación: “Por dos cuartos siguientes con paredes cal y canto y la del traspatio división de quincha con ventanas y rejas de fierro, por la cocina que sigue de 3.23 por 2.88 m2 paredes de barro con cal, puerta vieja, fogón, y una alcoba , con techo de caña y barro sobre 7 tijeras de pájaro bobo y pino. Por el cuarto ultimo de ese lado con paredes y techo igual que el anterior”. Anexo 4.

Las habitaciones del lado derecho de la frentera de la casa el documento estudiado nos dice lo siguiente “es de 7.55 por 4.22 metros bóveda y paredes de cal y canto   con viga interior y a la calle puerta de dos hojas al patio, tres alacenas, arco de comunicación, tapiado ventana a la calle pon puerta y reja pilastras y paredes empapelados, y piso enladrillado”. Por la habitación contigua no dice que es de “6.94 por 2.44 metros bóvedas y paredes de cal y canto puerta a la calle de dos hoja y cornisa interior y exterior venta y piso enladrillado”. Estas habitaciones aun extiendes conforman la parte original de la casa. Anexo 5.

Paralela al patio de la casa y la habitación antes descrita se ubica una grada de adyacente de 24 peldaños con un cuartito bajo las gradas; y en el segundo nivel de sobre el zaguán (segundo piso) de bóveda y paredes de cal y canto dos puertas de dos hojas, balcón a la calle de sillar con reja de fierro igual al patio y el piso enladrillado[7].  Anexo 6.

La pared colindante con la casa del Buen Pastor era de cal y canto que da al patio, también  un comedor de paredes de cal y canto  techo plano de calamina sobre vigas y una huerta final; este espacio descrito en la actualidad es inexistente pues posteriormente se construyó una  habitación que sirvió de sala comedor y que en la actualidad es el auditorio de la Iglesia Bautista Evangélica de Jerusalén.     

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

1)    Por las características arquitectónicas de la casa número 210 de propiedad en la actualidad a la Iglesia Evangélica Bautista de Jerusalén, ubicada en la calle Jerusalén, las habitaciones contiguas al frontis, el zaguán, las gradas, el altillo y las dos habitaciones del lado izquierdo del patio forman parte de la estructura antigua de la casa que debió construirse   posiblemente después del terremoto que asolo a la ciudad de Arequipa el 13 de agosto de 1868.

2)    Uno de sus últimos propietarios de esta casa  y el más notable fue Monseñor José María Carpenter quien fundo el prestigioso y desaparecido diario católico El Deber, y según las páginas del mismo diario  fue este personaje quien dono la imprenta para la edición de este periódico; por otro lado las oficinas de este noticiero estuvieron al costado de la casa en estudio, en la actualidad edificio El Deber, por lo tanto es posible que parte de casa de José María Carpenter haya sido adquirida por el desaparecido diario, esto se puede deducir por la sinuosidad del lindero con el actual edificio El Deber.

3)    Para conocer sobre la construcción de la estructura antigua de la casa se sugiere ubicar el testamento de Monseñor José María Carpenter en el archivo protocolar del notario Carlos Sotomayor en la ciudad de Lima, en ese documento es posible que se tenga algún dato sobre la construcción de la casa,  el estado en que los padres de Monseñor José María Carpenter la adquirieron, los dueños anteriores a los padres de José María Carpenter y de ser así la documentación notarial de esa adquisición.        

4)    Aparentemente después de los terremotos que sucedió en los años 1958 y 1960 en la ciudad de Arequipa, la construcción precaria que existía a continuación de las habitaciones del lado derecho de la casa en estudio y contiguas al patio principal fueron construidas posteriormente a los años en mención, evidencia de este cambio reciente son las especificaciones que se detalla en el documento de tasación de la casa de 1915 y que no existen en la actualidad en comparación con las fotos  del anexo 4 de este documento.

5)    Es factible realizar una construcción en el espacio posterior al primer patio de la casa en estudio, que como dijimos en el punto anterior, existe una construcción nueva datada posterior a los años 1958 y 1960 que incluso no está en armonía con el estilo arquitectónico tradicional de Arequipa.     

 

 

Lic. Percy Alexander Eguiluz Menéndez

                                                                   Historiador  

 

ANEXOS

ANEXO 1: FACHADA DE LA CASA Y ZAGUAN

Fachada de a casa - toma frontal

 

 

 

 

 

 

Fachada de la casa – toma frontal

Frontis de la casa – toma lado derecho

 

Frontis de la casa – lado izquierdo

Zaguán de la casa

Zaguán de la casa

 

 

 

ANEXO 2: FOTOS HABITACION DE LADO IZQUIERDO DE LA CASA

Habitaciones lado izquierdo de la casa

 

Interior de las habitaciones – lado izquierdo de la casa

 

 

 

ANEXO 3: FOTOS INTERIOR Y EXTERIOR DOS HABITACIONES CONTIGUAS AL PATRIO, LADO IZQUIERDO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANEXO 4:  FOTOS  DE LA COSTRUCCION NUEVA CONTIGUAS AL PATIO Y A LAS HABITACIONES DEL LADO IZQUIERDO

Auditorio construido posterior a los años de 1958 – 1960

construcción posterior a los años de 1958 – 1960

 

 

 

 

ANEXO 5 FOTOS INTERIOR Y EXTERIOR DE LA HABITACIÓN DE LADO DERECHO DE LA CASA, GRADAS Y SEGUNDO NIVEL (ALTILLO).

Puerta de ingreso a la habitación de lado derecho de la casa y debajo de las gradas

Gradas al techo y altillo

 

Altillo de la casa

Interior del altillo- puerta a balcón de la calle

Interior del altillo – puerta a las gradas

Bibliografía

ARCHIVO PARTICULAR. Copia simple de la hijuela de particiones de la casa de la calle Jerusalén número 210 sacada de la zona registral N° XII Sede Arequipa. 43 folios.   Arequipa 1925.

ARCE, Felix. El barrio histórico de San Lázaro. Tesis de grado. UNSA. Arequipa 1986.

ARCE EZPINOZA, Mario. Calles plazas y puentes de Arequipa.   Editorial Adrus. Arequipa 2012.

FUENTES RUEDA, Helard. Arequipa fundamental. Ed. Universidad Católica Santa María. Arequipa 2017.

GUTIERREZ, Ramón. Evolución Histórica Urbana de Arequipa (1540 -1990). Ed. UNSA Arequipa 1992.

MALAGA MEDINA, Alejandro. La casona arequipeña en el siglo XVIII. En: Arequipa. Estudios históricos II. Ed. Publiunsa. Arequipa 1985.

QUIROZ PAZ SOLDAN, Eusebio. Arquitectura y Urbanismo. EN: Entorno a mi ciudad. Ed. Unsa. Arequipa 1988.

TOMASIO BOURONCLE, María Eugenia. Cuarenta y Nueve Manzanas. Talleres gráficos Publicont. Arequipa 2015.

 

 

 



[1] FUENTES RUEDA, Helard. Arequipa fundamental. Ed. Universidad Católica Santa María. Arequipa 2017. Pág. 195.

[2] ARCE, Felix. El barrio histórico de San Lazaro. Tesis de grado. UNSA. Arequipa 1986.

 

[3] TOMASIO BOURONCLE, María Eugenia. Cuarenta y Nueve Manzanas. Talleres gráficos Publicont. Arequipa 2015. Pág. 63.

[4] ARCHIVO PARTICULAR. Copia simple de la hijuela de particiones de la casa de la calle Jerusalén número 210 sacada de la zona registral N° XII Sede Arequipa. 43 folios.   Arequipa 1925

 

[5] ARCHIVO PARTICULAR. Ibíd.

[6] ARCHIVO PARTICULAR. Ibíd.

[7] ARCHIVO PARTICULAR. Ibíd.

jueves, 19 de marzo de 2026

EL PUERTO DE ISLAY EN LOS TRAZOS DE RUGENDAS

 

EL PUERTO DE ISLAY EN LOS TRAZOS DE RUGENDAS

Percy Eguiluz Menéndez

En 1975 el editor Carlos Milla Batres publicó, por encargo de la embajada de Alemania en nuestro país, el libro “El Perú romántico del siglo XIX” que contiene la obra peruana de Johann Moritz Rugendas, conocido como Mauricio Rugendas. Milla Batres conservaba en fotografías de alta resolución las series completas de los dibujos de Rugendas ubicados en los archivos estatales de Augsburgo y Munich; como también, casi todas las pinturas de los coleccionistas peruanos. De todo el corpus del trabajo de Rugendas, nos interesa los que realizó sobre el puerto de Islay, se tiene registro de tres dibujos a lápiz y un óleo, elaborados el 4 de diciembre 1842, así se lee al margen en los mismos dibujos, fecha que posiblemente visitó “el puerto de la Arequipa Republicana”. 

MAURICIO RUGENDAS

Johann Moritz Rugendas, nace en Augsburgo (Alemania) el 29 de marzo de 1802 y muere a los 56 años en Weilheim (Wurtemburgo). Luego de estudiar en su ciudad natal, pasa a la Academia de Bellas Artes de Múnich como discípulo de Albrecht Adam y Lorenz Quaglio. En 1821 muy joven viaja a Brasil incorporado en la expedición científica del Barón de Langsdorf y posteriormente al Perú ruta estrecho de Magallanes pasando por Valparaíso de donde partió en noviembre de 1842. Según Milla Batres “Durante la travesía marítima, Juan Mauricio traza parte de la desolada geografía costeña al recoger en verdadera Coup d´oeil (vista rápida) varios lugares del litoral, como los apuntes a lápiz de los puertos de Iquique, Arica, Islay y Pisco.” (Batres, 1975, 18)     

Debemos indicar que Rugendas fue un artista curioso, honesto y un gran documentalista a través de sus excelentes dibujos a pluma y a lápiz, porque desde que pisó tierras brasileras, lo impresionó la naturaleza exótica y bella de este país, razón por la que tiene cinco ediciones de ilustraciones de dibujos alusivos.

EL PUERTO DE ISLAY

El surgimiento y progreso de un puerto tiene que ver principalmente con el auge comercial que promueve, tanto en ingreso de mercancías, como en exportación de las mismas. En cierto modo las actividades portuarias, aduaneras y comerciales son las que explican la presencia de la población que radica en un puerto, así como los establecimientos y construcciones   que demanda la vida social urbana, esto no es una cuestión de principio que explica como el puerto a partir de las actividades específicamente comerciales facilita la presencia de un centro urbano importante vecino a él. Esta sencilla   observación puede captarse en: Paita, el Callao, Arica e Iquique. Curiosamente en la caleta de Quilca no se logró un gran desarrollo urbano por lo abrupto de su relieve, y lo escarpado de su pendiente hacia el mar siendo sin embargo una caleta muy vistosa.

En el periódico El Republicano, del sábado 24 de febrero de 1827 anunció que: “Este nuevo puerto (Islay), del que tantas veces se ha manifestado su importancia y las incalculables ventajas que de él resultan a este departamento, se halla en un estado de adelantamiento tal que el Gobierno ofrece abrirlo en el mes de mayo próximo, de cuya dirección está encargado don Gregorio Maldonado”, Lo que revela que el puerto no se fundó en 1826  o 1830 como afirmaron Jorge Basadre y Mateo Paz Soldán, respectivamente.

La fundación del puerto de Islay fue el 30 de agosto de 1827 como apuntó el naturalista Antonio Raimondi, esto se puede verificar con la nota informativa de El Republicano en la edición del 28 de julio de 1827: “El 30 del próximo mes de agosto se abre el puerto de Islay y se cierra el de Quilca, para lo que se han dado las órdenes correspondientes”. Otra fuente importante para corroborar la fecha de fundación de Islay nos presenta Víctor Condori, es el Calendario y Guía de Forasteros de la República Peruana, en su relación de Capitanías de Puerto de 1826, no aparece Islay, mas sí el puerto de Quilca, cuyo capitán era Alejandro Gonzales; pero en la guía del año siguiente (1827), desaparece del registro Quilca, para ser reemplazado por el nuevo puerto de Islay, cuyo teniente administrador fue Marcos Riglos.

En el puerto de Islay se construyeron edificios públicos como: un templo donde funciono una viceparroquia creada por el Obispo Goyeneche, un consulado Ingles y una Oficina de Aduana cuya referencia encontramos en la crónica de viaje de Flora Tristán y otros viajeros que ingresaron al Perú por este puerto; un mercado de abastos, casa de correo, subprefectura, escuelas primarias, un hotel, puestos de vigías, garita, guadua del muelle, el muelle y el cementerio; además de edificios privados, como se puede ver: en el Plano elaborado por Mateo Paz Soldán en 1862, que nos da una imagen de un asentamiento urbano ordenado.

EL PUERTO DE ISLAY EN LOS TRAZOS DE RUGENDAS

Es importante tomar en cuenta la información que nos proporcionan los viajeros que visitaron el puerto de Islay, cuyas observaciones nos revelan que en el pasado los puertos y las poblaciones urbanas aledañas constituían un conjunto histórico-social significativo como puede apreciase en el nuevo y viejo mundo; sus descripciones, a decir del doctor Eusebio Quiroz, es esencialmente “un testimonio histórico, valioso y significativo […] que el viajero ha visto u oído, y si se logra cotejar con otros se puede hacerse interesantes comparaciones acerca de cómo fueron los hechos y situaciones del pasado” (Quiroz, 1999, 7).

El testimonio de los viajeros es fundamental para trazar la historia de Islay, aunque subjetivo por los comentarios, a veces despectivos sobre el estado de los caminos y medios de trasporte hacia Arequipa, a pesar de ello nos proveen de información valiosa sobre lo que vieron en el lugar, el estado del puerto, las costumbres de la población, etc.    Especialmente interesante son los dibujos de Johann Moritz Rugendas o Mauricio Rugendas, quien durante el viaje al puerto del Callao (Lima) hizo escala el puerto de Islay donde, como afirmamos anteriormente, arribó el 04 de diciembre de 1842 y realizó los tres dibujos y un óleo de este puerto. La fecha la verificamos en los mismos dibujos pues Rugendas tuvo en cuidado de anotarlo al margen de los mismos.

El primer dibujo con anotaciones explicativas en alemán, Milla Batres se le asignó el código LAM. 4 puerto de Islay. Elaborado a  Lápiz con medidas de 19.5 x 33.5 cm. En la anotación de Rugendas se lee “Pto. Islay. Dec. 4 de 1842” M.- n/i 16726.  donde se ve a la goleta “La Libertad” meciéndose en su ensenada.

El segundo dibujo, Milla Batres se le asignó el código LAM 5 “Visita de Islay”. También elaborado a lápiz con medidas originales de 23.2 x 33.5 cm. En la anotación hecha por Rugendas se lee “desembarcadero de Islay”. Dec. 4 de 1842. M.- n/i 16875. En este se aprecia en primer plano el muelle de Islay con una chapula acercándose y otra en el mismo muelle haciendo descarga, se aprecia el camino que dirige hacia el edificio de la  aduana y al pueblo de Islay, en la cima se aprecia la que debe ser el consulado ingles con la bandera flameando y algunas otras casas. Es te dibujo es muy parecido al grabado que años después publicó Paz Soldan.

El tercer dibujo Milla Batres se le asignó el código LAM 118.- Puerto de Islay. Rugendas hizo la siguiente anotación “Pto de Yslay Dec. 4 de 1842” M.- n/i 16876. Se aprecia la bahía de Islay con dos mujeres mirando el océano.

El cuarto es un óleo sobre tela, con medidas de  34 x 44,5 cm. “Puerto de Islay M. Rugendas. Lima 1843”, al que se le asignó el código LAM 119. Pertenece a la colección de Fernando Berkemeyaer y conservado en Washintong D.C. Estos paisajes marinos llenos de calma y soledad, según Milla Batres Rugendas repite asi los pasos del inglés George Smith, quien seis años atrás habría dibujado esos tres lugares de nuestra costa. Incluso hace el bosquejo del titulado “Camino a Arequipa” (M. n/i 16722).       

LOS TRAZOS DE RUGENDAS

LAM. 4 puerto de Islay

 


 

LAM 5 “Visita de Islay”.



LAM 118.- Puerto de Islay.


LAM 119, óleo sobre tela, “Puerto de Islay M. Rugendas. Lima 1843”



Bibliografía

QUIROZ PAZ SOLDAN, Eusebio. El Puerto de Islay Visto por los viajeros. EN: Bodas de Oro del Circulo Mollendo (revista). Arequipa agosto 1999. Pág. 7.  

RUGENDAS, Juan Mauricio. El Perú romántico del siglo XIX. Ed. Carlos Milla Batres. Lima 1975.

sábado, 10 de enero de 2026

UN ARTÍCULO SOBRE LA MASONERÍA EN EL PUERTO BRAVO - MOLLENDO

 


Las primeras logias masónicas en el Perú surgieron durante la época de la independencia, bajo la jurisdicción del Gran Oriente Nacional de Colombia y se extendieron desde Lima, capital de la república, hacia el interior, principalmente en lugares con población cosmopolita como los puertos de la costa peruana. Tras la disolución de la Gran Colombia las incipientes logias del país consideraron necesario formar un gobierno masónico independiente, adoptando el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, así se funda a mediados del siglo XIX la Gran Logia del Perú, consolidando la organización masónica nacional.

El Ministerio de Cultura del Perú declaró en 2025 como Patrimonio Cultural de la Nación los documentos sobre logias masónicas del período 1862–1923, que incluyen registros de logias en distintas ciudades, entre ellas Mollendo.

LA MASONERÍA EN MOLLENDO

Entre los mecanografiados y manuscritos del notable historiador arequipeño Artemio Peraltilla Díaz, encontré un artículo inédito y mecanografiado del médico e historiador Francisco Velarde Herrera titulado “La masonería en Mollendo”.

El texto de Francisco Velarde Herrera redactado el 15 de junio de 1974 expresa un sentido a memoria, a diario o vivencia personal más que un estudio sobre la historia de la masonería en el “Puerto Bravo”. Deducimos del mecanografiado que Velarde Herrera establece cuatro momentos históricos de la masonería en Mollendo: la inicial con la fundación de la Logia Masónica “Paz y trabajo” posiblemente antes de 1892 porque Velarde incluye en dicho año una anécdota, que no hemos corroborado su veracidad y donde involucra al recordado sacerdote Juan B. Arenas “El tata Arenas” esta se refiere al funeral de uno de los hermanos y de pronto “se vieron violentamente arrojados de su Templo por los gritos, imprecaciones y golpes de una turba de salvajes embriagados de alcohol y fanatismo, que sorpresivamente irrumpió en el local, para luego destrozarlo, arrastrando muebles y enceres a la plaza pública para quemarlos, cual estúpida parodia de la fenecida Inquisición […] Cuéntase que el autor intelectual e instigador del vil atropello fue nada menos que el tata cura Juan B. Arenas, párroco de la localidad […] dedicóse a tramar para erradicar por el fuego a los demonios de masones de Mollendo. Con amenazas del infierno y generosas libaciones de aguardiente, fue cultivando poco a poco, para cómplices suyos; la credulidad del sacristán y unos cuantos palurdos. En ocasión propicia y dirigiendo la operación el mismo desde estratégico puesto bien disimulado por el pobre alumbrado de faroles del Mollendo de antaño, ordenó a sus bien catequizados adeptos procedieran al asalto. Consumado el atentado, regocijábase el cura Arenas en solapadas carcajadas, cuando uno de los asaltantes le trajo una imagen de cristo crucificado, diciéndole:  “Mira Tata, lo que hemos encontrado entre las cosas de los masones. ¿Qué hacer? ¿Cómo desmentir los argumentos antes empleados?, qué pensarían el sacristán, y compinches. No titubeo por mucho tiempo y rápido dijo: ¡Al fuego con El, caray!, también El es masón”.

El segundo momento corresponde a la fundación de la Logia “Fénix, Paz y Trabajo N° 21” el 13 de marzo de 1918; su instalación se llevó a cabo con toda solemnidad bajo el mallete del R:. H:. Manuel Perea Rosas, enviado especial y delegado del gran Maestre. Para el 24 de agosto de 1919 Velarde Herrera menciona que el Templo se ubicaba en la Calle Melgar N° 32, altos, y su primer cuadro lógico presidido por el venerable maestro R:. H:. Emilio Bonett.  Esta logia existió posiblemente hasta 1935; según Velarde Herrera porque la “agitación política de la época trascendió al sagrado recinto del Taller motivando disidencias entre los hermanos que terminaron en el abatimiento otra vez de las columnas de la Logia”.

El tercer momento de la historia de la masonería en Mollendo inicia con las gestiones de Ernesto Abril de Vivero. Quien según Velarde,  viajó a Lima para regresar luego con la comisión de levantar columnas de una nueva Logia bajo el nombre de “Ricardo Palma” N° 22. Sin mayores preámbulos fue otorgada la respectiva carta constitutiva, empezando con entusiasmo y dedicación, una etapa de trabajos masónicos que duró varios años bajo la dirección de los venerables maestros: Ernesto Abril de Vivero, Domingo Rosas Cavenencia, Hernan Zuzunaga y Francisco Velarde Herrera”. Finalmente, Velarde acota que “Lamentablemente por desahucio, la Logia tuvo que abandonar el local en la calle comercio, propiedad de la Administración del Agua Potable, frente al Consejo Municipal” lo que ocasionó la desaparición de esta en el puerto bravo.

Un cuarto momento de la historia de la masonería en Mollendo se inicia el 23 de setiembre de 1970 con el Gran Maestre, M:. R:. H:. Luis E. Heysen, quien decreta la formación del Triángulo del Valle de Mollendo, para luego el 10 de mayo de 1971 decretar la entrega de la antigua Carta Constitutiva para restaurar las columnas de la R:. L:. S:. “Fenix, Paz y Trabajo” N° 21, respectivamente bajo la presidencia y el Veneralato [sic] del R:. H:. M:. Francisco Velarde Herrera, a quien siguen en la silla del Rey Salomón los RR:. HH:. José Domingo Herrera y José Delgado Del Carpio.

Publicamos en edición facsimilar este documento inédito, para conocimiento de la historia social de Mollendo.

FRANCISCO VELARDE HERRERA

Mateo Francisco Velarde Herrera nació en el distrito de Miraflores, Arequipa, el 19 de setiembre de 1989, fueron sus padres don Timoteo Velarde y María Herrera. Realizó sus estudios primarios en la escuela del profesor Ballón en su natal Miraflores; los estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Independencia Americana, la culminarlos viaja a Lima para estudiar medicina, pero obtiene una beca para seguir esta carrera profesional en España. En 1924 viaja a Paris para seguir estudios de postgrado en la universidad de la Sorbona, graduándose con una tesis sobre la microbiología y la salud pública.

En 1917 regresa al Perú para desempeñar su profesión y contrae matrimonio con la dama mollendina María Dorich Torres, nieta del comerciante español y uno de los fundadores de Mollendo Alejandro Dorich Recasens. Los padres de María Dorich fueron Luis Dorich también comerciante y Manuela Torres fundadora del antiguo asilo de ancianos del puerto bravo.  El matrimonio Velarde - Dorich tuvo una sola hija a la que nombraron Ruth.

En 1925 el doctor Velarde ingresa a trabajar en el antiguo hospital El Carmen de Mollendo ejerciendo hasta su jubilación. También laboró libremente en su consultorio de la calle Arica N° 418, donde también fue su residencia. 

Velarde Herrera, miembro del Círculo Cultural Carlos Baca Flor, publicó artículos en la revista de esta institución sobre el pasado de la provincia de Islay; sin embargo, su obra más importante es su libro “Crónicas de Islay y Mollendo”, publicada en 1986 por la Marina de Guerra del Perú. La dedicatoria de este libro resume el cariño que este autor tuvo por el puerto bravo “Al pueblo de Mollendo tan entrañable para mí, en donde formé mi hogar; y al pueblo del valle de Tambo, donde hice muy buenos amigos”. Herrera también fue miembro de la Compañía de Bomberos N° 1 de Mollendo.

El 6 de mayo de 1960 es nombrado alcalde de Mollendo, en remplazo de don Ernesto Velásquez Zegarra, ejerció el cargo hasta el 26 de junio de 1961. Velarde Herrera logra formar una vasta biblioteca de historia y cultura en general que donó a la Biblioteca Municipal de Mollendo.

Al jubilarse de médico del Hospital de Mollendo decide radicar en la ciudad de Lima; sin embargo, visitaba asiduamente el puerto, el 6 de enero de 1885 volvió con una colección de libros para donarlos a la biblioteca municipal, acto que se realizado en la sesión solemne del aniversario de Mollendo.

Velarde Herrera Falleció el 23 de enero de 1994 a la edad de 94 años, sus restos fueron sepultados en el mausoleo de la familia en el cementerio de Mollendo.

TRANSCRIPCIÓN

LA MASONERÍA EN MOLLENDO

Apuntes históricos del R: H: Francisco Velarde Herrera, P:. V:. M:. de las RR:. LL:. “Fénix, Paz y Trabajo” N° 21 y “Ricardo Palma” N° 22.

Antes, algo sobre Mollendo en sí. Poco más de un siglo atrás, trabajadores del ferrocarril, extranjeros y de la región, con materiales de madera, empezaron la construcción de este puerto para proveerlo de locales necesarios para servicios indispensables: agencias de aduana, hoteles, comercios, autoridades, la iglesia parroquial, el hospital San Juan de Dios, la Beneficencia Pública, la compañía de bomberos, instituciones sociales, deportivas, educacionales, culturales y gremiales.

Hermanos masones levantaron las columnas de la primera logia simbólica bajo el nombre de “Paz y Trabajo”, significativa expresión, ayer y hoy, del espíritu característico de Mollendo. Los hermanos peruanos y extranjeros empeñosamente trabajaron unidos bajo los postulados de libertad, igualdad y fraternidad, aportando valiosos conocimientos y dedicados esfuerzos por el surgimiento de la ciudad.

Una nefasta noche de 1892, celebrando los hermanos, con asistencia de profanos, una tenida fúnebre en homenaje a un hermano fallecido, se vieron violentamente arrojados de su Templo por los gritos, imprecaciones y golpes de una turba de salvajes embriagados de alcohol y fanatismo, que sorpresivamente irrumpió en el local, para luego destrozarlo, arrastrando muebles y enceres a la plaza pública para quemarlos, cual estúpida parodia de la fenecida Inquisición.

Y aquí la anécdota. Cuéntase que el autor intelectual e instigador del vil atropello fue nada menos que el tata cura Juan B. Arenas, párroco de la localidad, cuyo mérito estriba en haber logrado la construcción de la iglesia parroquial, por largo tiempo la obra ornamental mejor de Mollendo. De el escribió un Director General de los Paulistas en gira por Sud América: “Mollendo, pequeño puerto en el sur del Perú, la fealdad de su párroco siendo la nota saltante”.

Creyéndose en su intemperancia y fanatismo, émulo de Torquemada y demás inquisidores, el cura Arenas dedicóse a tramar para erradicar por el fuego a los demonios de masones de Mollendo. Con amenazas del infierno y generosas libaciones de aguardiente, fue cultivando poco a poco, para cómplices suyos; la credulidad del sacristán y unos cuantos palurdos. En ocasión propicia y dirigiendo la operación el mismo desde estratégico puesto bien disimulado por el pobre alumbrado de faroles del Mollendo de antaño, ordenó a sus bien catequizados adeptos procedieran al asalto.

Consumado el atentado, regocijábase el cura Arenas en solapadas carcajadas, cuando uno de los asaltantes le trajo una imagen de cristo crucificado, diciéndole:

“Mira Tata, lo que hemos encontrado entre las cosas de los masones. ¿Qué hacer? ¿Cómo desmentir los argumentos antes empleados?, qué pensarían el sacristán, y compinches. No titubeo por mucho tiempo y rápido dijo: ¡Al fuego con El, caray!, también El es masón”//

Y el pobre Santo Cristo, totalmente ajeno a la trifulca, fue a parar a la hoguera, dicen, sonriéndole al Tata cura. ¿Por qué sonreiría el Santo Cristo? ¿No sería porque, después de todo, el curita habría acertado en la verdad?.

La indignación de la gente consiente de Mollendo se vio frustrada por la indiferencia de las autoridades y la prepotencia de la curia de entonces. La Corte Superior de Arequipa ordenó se abriera proceso criminal contra los masones por el escándalo habido.    

Naturalmente, este desastre abatió las columnas de la Logia y el ánimo de los hermanos, dejando a la masonería mollendina en sueños por 24 años hasta que en 1916, se presentan algunas perspectivas para su resurgimiento materializándose el 13 de marzo de 1918 en un triángulo y finalmente en la autorización de la Gran Logia para la instalación de la Logia “Fenix, Paz y Trabajo” N° 21 que se llevó a cabo con toda solemnidad bajo el mallete del R:. H:. Manuel Perea Rosas, enviado especial y delegado del gran Maestre, el 24 de agosto de 1919, en el Templo de la Calle Melgar N° 32, altos, su primer cuadro lógico presidido por el venerable maestro R:. H:. Emilio Bonett.

Los trabajos prosiguieron con toda regularidad en la Logia hasta 1935 cuando la agitación política de la época trascendió al sagrado recinto del Taller motivando disidencias entre los hermanos que terminaron en el abatimiento otra vez de las columnas de la Logia.

Poco tiempo después el hermano Ernesto Abril de Vivero viajó a Lima para regresar luego con la comisión de levantar columnas de una nueva Logia bajo el nombre de “Ricardo Palma” N° 22. Sin mayores preámbulos fue otorgada la respectiva carta constitutiva, empezando con entusiasmo y dedicación, una etapa de trabajos masónicos que duró varios años bajo la dirección de los venerables maestros: Ernesto Abril de Vivero, Domingo Rosas Cavenencia, Hernan Zuzunaga y Francisco Velarde Herrera.

Lamentablemente por desahucio, la Logia tuvo que abandonar el local en la calle comercio, propiedad de la Administración del Agua Potable, frente al Consejo Municipal. Pese a las gestiones de algunos hermanos, no se pudo conseguir otro local. La indiferencia y la carencia de cumplimiento de asistencia y cotización, factores preponderantes en el fracaso de las instituciones, campearon, además, en la masonería mollendina, contribuyendo considerablemente a que la Logia abatiera columnas.

Algunos hermanos se esfuerzan por años para el resurgimiento de la masonería mollendina, hasta que el 23 de setiembre de 1970 el Gran Maestre, M:. R:. H:. Luis E. Heysen, decreta la formación del Triángulo del Valle de Mollendo, para luego el 10 de mayo de 1971 decretar la entrega de la antigua Carta Constitutiva para restaurar las columnas de la R:. L:. S:. “Fenix, Paz y Trabajo” N° 21, respectivamente bajo la presidencia y el Veneralato [sic] del R:. H:. M:. Francisco Velarde Herrera, a quien siguen en la silla del Rey Salomón los RR:. HH:. José Domingo Herrera y José Delgado Del Carpio.

Arequipa y Mollendo, a través de su historia, han sido dos pueblos muy unidos. Nombres destacados en el trabajo, el deporte y la sociedad han tenido su origen en uno para afincarse en el otro, y// viceversa. En masonería también, los hermanos Guillermo Rubatto, Francisco R. Méndez, Hernán Zuzunaga, Antonio Rodríguez y Cesar Guerrero de “Fénix, Paz y Trabajo” N° 21 de Mollendo, el 01 de junio de 1922, con la autorización de la Gran Logia del Perú, levantan columnas en Arequipa, liberada ya del fanatismo y del clericalismo, de su primera Logia simbólica “Luz y Libertad” N° 32 con el R:. H:. Napoleón Lockett como Venerable Maestro.

De ahí al efecto y el apoyo que la masonería arequipeña brinda en todo momento, de prosperidad o de crisis, a la masonería mollendina, que así siente su fe grandemente fortalecida por la simpatía y el aliento de la buena compañía y el valioso respaldo de la fraternidad.

Mollendo, 15 de junio de 1974.