jueves, 15 de febrero de 2018

LOS CAMINOS Y VIAJES A TAMBO Y MOLLENDO

Viajar en estos días al valle de Tambo o Mollendo es tan rápido como conseguir movilidad, a pesar de algunos inconvenientes para abordar a una, por lo demás creo que la situación ha mejorado, digamos desde hace unos veinte o cincuenta años atrás. 

Viajar al valle de Tambo y cruzar el desierto, que comúnmente denominamos “La Pampa de La joya", Cachendo o Islay, me hizo reflexionar sobre los viajes de Arequipa a la costa, siguiendo tortuosos caminos, que me atrevería a decir que son rutas desde tiempos prehispánicos.

LOS CAMINOS PREHISPANICOS LAS MISMAS RUTAS DE HOY

Resultado de imagen para CAMINOS PREHISPANICOS DE AREQUIPAAugusto Cardona en su libro “Caminos prehispánicos de Arequipa” ha ubicado las rutas que utilizaron las comunidades andinas hacia la costa, siguiendo el curso de los ríos; Tambo fue uno de ellos; es así que los Puquinas, una comunidad de las alturas de Moquegua,  comercializaban el guano con los curacas de los pueblos de Chiguata, Pocsi, Ubinas y el valle de Tambo, además de poseer un parcialidad o derechos en las islas de la caleta de Cocotea. Las comunidades de Collagua y Cabanas del valle del Colca tenían parcialidades en Quilca y Aranta, que ha perdurado hasta bien entrado el siglo XX, como lo ha estudiado Juan Huanca en su libro “El circuito del cochayuyo en el siglo XX y la presencia del control del litoral de Islay por el pueblo de Sibayo  - Caylloma”. 

Luego de la conquista hispana varios de los caminos  prehispánicos  fueron abandonos o integrándose de acuerdo al establecimiento de las ciudades. Arequipa se fundó en 1540  y se convirtió en una ciudad de paso la costa hacia el alto Perú y Cusco. El puerto de Chule, ubicado entre Mejía y Mollendo, fue la puerta de entrada y salida a ultramar, el Cabildo de Arequipa acordó en 1556 la construcción de un camino real al puerto de Chule.

Resultado de imagen para CAMINOS PREHISPANICOS DE AREQUIPADel Valle de Tambo hacia Arequipa se subía  la quebrada “Cahuintala” o por la de “Linga”, la primera partía del pueblo de Cocachacra y la otra de El Toro en valle arriba. “Cahuintala” llegaba hasta la estación de Tambo donde se unía con el camino que salía de Islay, Chule  y La ensenada, continuar por la misma hasta  unirse con la quebrada de “Linga”  para luego ascender los cerros de “La Caldera” y descender por la quebrada “Sal si puedes” o de “Las siete vueltas” hasta Congata, Quequeña, Yarabamba, socabaya, y  entrar a la ciudad del Misti por la antigua calle de  “La Mar” hoy La Merced. Este era prácticamente el antiguo camino real que partía de Chule y pasaba por el valle de Tambo.  

Con la creación del puerto de Santa Rosa de Islay en 1827 se empezó a utilizar el camino de herradura de la quebrada de Guerreros hasta la Joya, donde se estableció un Tambo, punto obligado de descanso donde se encontraba alimento, alojamiento y bebidas, además de alfalfa para las bestias, luego  cruzaban el desierto hasta el tambo “La Jara” en las faldas de los cerros de “La Caldera” para unirse al camino que partía del Valle de Tambo.
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LOS VIAJES Y LOS TAMBOS

Resultado de imagen para flora tristanEn 1833 la célebre escritora Flora Tristán,  llego de Francia  para reclamar la herencia de su padre a su tío Pio Tristán, personaje acaudalado e influyente del Perú de inicios de la republica, Flora Tristan  desembarco en el puerto de Islay, y para continuar su viaje a la “ciudad blanca”, partió de Islay la madrugada del 11 de setiembre en una caravana de mulas,  subió por la quebrada de Guerrera, como ella lo anota, a una legua de Islay, y encontró fuentes de agua, arboles y unas cabañas, lo que debieron ser las lomas; cruzo la quebrada con las fatigas ocasionas por el sol y el polvo; al llegar al desierto, la arena quemaba tanto que pregunto si estaban sobre metal fundido, y le impresiono la arena tan caliente que le parecía vidrio fundido. Sus acompañantes le dijeron que era espejismo y que las mulas apuraban su paso porque creen ver agua a la distancia.

Llegada la noche llegaron a un Tambo, que debió ser el de La Joya; la autora nos dice: “que este no existía sino desde hacía un año, y que la casa constaba de tres piezas separadas por divisiones hechas de caña, la primera de las piezas estaba destinada a los arrieros y sus bestias y servía al mismo tiempo de cocina y almacén; y que los viajeros de uno y otros sexo se acostaban por lo general en la pieza del centro…”; Flora Tristán se acostó muy temprano  pero no pudo dormir por las pulgas que encontró, más abundantes que en Islay, además del ruido que hacían en la habitación. Allí escucho a sus acompañantes decir que la señorita Tristán no llegaría viva a Arequipa pues el viaje era infernal, y que lo mejor sería llevarla en una litera.

La Tristán se despertó muy temprano, bebió bastante café y puso en marcha a la caravana, sin embargo el trayecto del tambo hasta la ciudad fue horroroso para ella, porque vio animales muertos, una tumba y al cruzar la quebrada  “La Caldera” el sol fue tan sofocante para ella que la asfixiaba. Por fin después de dos días de viaje llego a Congata, donde se recupero para luego llegar a la casa de su tío en Arequipa.  Flora Tristán describe este viaje  en el capítulo VII, titulado El Desierto, en su libro “Peregrinaciones de una Paria”, así como ella otros viajeros escribieron también su testimonio de la travesía al cruzar el desierto.   

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