jueves, 20 de octubre de 2016

TOMAS SILES BEJAR, UN INDUSTRIAL AL SERVICIO DEL VALLE DE TAMBO


El 26 de junio de 1948 en el diario Noticias se informó sobre el proyecto de construcción de un nuevo templo en La Punta de Bombón, debido a las averías sufridas en la vieja iglesia durante un sismo, y que quien lideraría este proyecto sería el reconocido industrial punteño Tomás Siles Béjar; este dato nos llevó a profundizar sobre este interesante personaje de destacada labor en el valle de Tambo en el siglo pasado, quien logró formar una negociación agrícola en Cocachacra que incluía fábricas y haciendas, una fortuna que volcó en parte en el progreso del valle de Tambo, y cuya biografía compartimos con nuestros lectores.

LA FAMILIA SILES BEJAR

Tomás Siles Béjar nació en La Punta de Bombón el 20 de setiembre de 1868, según su acta de bautizo; tuvo lugar en la viceparroquia del Carmen de La Pampilla en el valle de Tambo; fue hijo de Belisario Siles Osambel y Justa Béjar Carazas; nieto de Mariano Siles y Melchora Osambel naturales de Oruro – Bolivia. Los abuelos del personaje en estudio fueron comerciantes agrícolas entre el valle de Tambo y el país del altiplano. Con los años la familia Siles se asentó en este valle, primero en el paraje de Las Palmas o La Pampilla y luego en La Punta de Bombón.

Belisario Siles, padre de Tomás, tuvo una finca en el valle de Vítor de 108 topos denominada “La Canoa” y posiblemente en La Punta de Bombón otra con el mismo nombre; también tuvo un fundo de 30 topos en el sector de “El Crucero” en La Punta de Bombón que adquirió en 1860 de Agustín Franco; otro de 10 topos que compró en 1892 de Alejandro Dorich, dueño de la hacienda El Pino; y otro de 5 topos también en El Crucero que compró de Zenobia Chávez. En Mollendo tuvo dos casas, una en la calle Tambo y la otra en Comercio. Belisario Siles falleció el 20 de agosto de 1912 en La Paz, Bolivia y dejó testamento en esa ciudad.

En La Punta de Bombón la familia Siles Béjar tuvieron en una casa de adobe y techo a dos aguas de estilo republicano ubicada en una esquina de la plaza de armas del pueblo que perduró hasta el terremoto de 2001. Tomás Siles Béjar tuvo nueve hermanos: Miguel, Juana Luisa, Hortensia, Honoria, Emilia, Ricardo, Belisario, Natividad y Víctor Manuel.

Tomas Siles, siendo ya un “hombre mayor”, contrajo matrimonio con con la señora Hortensia Béjar, con la cual no logro concebir hijo alguno según la sucesión Intestada que se realizó a su fallecimiento bajo la partida XLIII de Registros Públicos en el año de 1977; sin embargo declaró por herederas a sus hijas naturales reconocidas, quienes fueron: Blanca Rosa Siles Delgado viuda de Romero, Zoila Aurora Siles Álvarez de Rivas, Carmen Leticia Siles Valverde, todas ellas naturales del Valle de Tambo; todas ellas heredaron la fortuna que amasó Tomas Siles, en concurrencia con la cónyuge, Hortensia.

Tomas Siles Bejar. 
Fuente revista La Punta  


APORTE A LA AGROINDUSTRIA DEL VALLE DE TAMBO

Tomás Siles tuvo dos ingenios: uno de arroz al que denominó “Sansón” y otro de azúcar que le puso por nombre “El duende”. El ingenio arrocero estuvo impulsado por una máquina hidráulica de 20 H.P. y tuvo una capacidad para pilar 95 quintales de este producto en 10 horas; el sistema de esta máquina fue traído de Hamburgo, Alemania; la landa (el espacio para secar el arroz), estaba habilitada para 66 mil quintales. El ingenio azucarero lo instaló en 1826, el que también funcionó con electricidad impulsado por una máquina hidráulica. También fue coopropietario de los ingenios azucareros “San Eduardo” y “La Victoria”.

Al lado de los ingenios “Sansón” y “El Duende”, Tomás Siles, instaló una desmotadora de algodón de variedad Tangüis y del egipcio Metafifi que cultivó en su fundo de Veracruz ubicado al ingreso del pueblo de Cocachacra. La energía para esta desmotadora la obtuvo de las pequeñas hidráulicas de los ingenios. Junto a la desmotadora de algodón Siles también puso una fábrica de hielo que la hacía producir en los meses de verano abasteciendo además a los pueblos vecinos y además una trituradora de granos (maíz) para forraje del ganado vacuno.

Tomás Siles Béjar también fue propietario de los fundos agrícolas “Santo Tomás”, “Santa Justa”, “El Fiscal” y “Ventillata” en el valle de Tambo donde cultivó arroz y caña, productos que procesaba en sus ingenios industriales. Los fundos eran extensos, por ejemplo “El Fiscal” Compendia 340 topos y estuvo situada al comienzo de la hacienda de Chucarapi.

Los ingenios de Tomas Siles contaron con las instalaciones necesarias para la agroindustria de la época como: maestranza (mecánica), talleres de carpintería, tractores, camiones, yuntas (bueyes) y toda clase de ganado. Tuvo a su servicio doscientos trabajadores aproximadamente, entre operarios y maestros, a los que brindó viviendas, educación, salud y recreación. Sin embargo con la reforma agraria del General Juan Velasco Alvarado los ingenios de Tomas Siles Bejar pasaron a ser administrados por la Cooperativa Agraria de Servicios Cocachacra creada el 17 de abril de 1971 para tal fin.

 

Molino arrocero "Sanson". Fuente revista Cocachacra

ESTIMADO DE SU PRODUCCIÓN ANUAL

 Un aproximado de la producción anual de la agroindustria de Tomás Siles, según los datos recogidos en el diario El Deber en el año de 1924, es la siguiente. 

PRODUCTOS

CANTIDAD EN QUINTALES

PRODUCTOS

CANTIDAD EN KILOS

Alcohol

4 000

Chancaca

700 000

Azúcar

10 000

Alfeñique

94 000

Latas de agua ardiente

500

Miel

11 000

Arroz

65 000

 

 

UNA CASA HACIENDA

Tomás Siles Béjar construyó en Cocachacra a inicios del siglo XX una hermosa y espaciosa casa de adobes y techo de mojinete (a dos aguas) ovalada con un mirador o glorieta, una huerta con una pequeña pileta y rejas a la "frentera" y contigua a una habitación que funcionó de gabinete o despacho para atender sus negocios pues fue representante del banco Banco Italiano, es esta oficina tenia empleados especializados a cargo de Felipe Delgado, quien se desempeñaba como cajero de la negociación. El área social de la casa de Cocachacra compendia una sala “rocambor” para visitas, un amplio comedor, salón de recibo amoblado, dormitorios y un elegante balcón terraza que rodea toda la casa con pisos lucidos de madera y cemento; en su época se valorizó en 52 mil soles. Actualmente es una de las pocas casas de estilo republicano que aun se conserva en el pueblo de Cocachacra, ha sido declarada monumento histórico en 1984, y es sede de la Junta de Usuarios del Valle de Tambo, la que se encarga de su cuidado y restauración.

 

Casa hacienda de Tomas Siles Bejar en la avenida Libertad  n° 507
en el distrito de Cocachacra - valle de Tambo, hoy sede de la 
Junta de Usuarios de Tambo. 

Existe una hermosa fotografía donde se aprecia la construcción de esta casa, la misma que compartimos en esta revista, el original de esta fotografía se conserva en el archivo del historiador Eduardo Cerdeña.   

 

Construcción de la casa hacienda de Tomas Siles Bejar

PROYECCIÓN SOCIAL

 Tomas Siles se desempeñó como alcalde de Cocachacra entre 1922 y 1928 impulsó varias obras de desarrollo como la construcción del local del municipio, pavimentación de las calles y aceras del distrito, en algunos casos con su propio dinero. Además donó dos topos de terreno para la construcción del huerto de la escuela pre vocacional rural 963 de La Punta hoy I. E. 40488 Ernesto de Olazával Llosa. Y cuando asumió la presidencia de la Junta constructora del templo donó sesenta mil soles para iniciar las obras y consiguió los planos de la iglesia Corazón de Jesús de La Punta en el Callao cuyo diseño copió totalmente y contrató al ingeniero civil de origen italiano, radicado en Mollendo, Leonardo Gilardi, para dirigir la obra y a Ángel Arteaga Palacios como maestro de obra.

 UNA PRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA

 En 1924 Tomas Siles hizo filmar una película sobre el auge de sus haciendas; la cinta fue exhibida en cines de la provincia de Islay, en Arequipa y Lima donde fue admirada y aplaudida. Este dato lo recogimos en el diario El Deber, difundido por el notable periodista arequipeño J. T. Cateriano y Cateriano. Lamentablemente aún no hemos logrado ubicar esta cinta, de conseguirlo sería un importante documento ilustrativo sobre el apogeo agrícola del valle de Tambo.

 PREMIOS RECIBIDOS

Tomás Siles Béjar obtuvo 5 trofeos ganados en la Exposición Agropecuaria Internacional realizada por el centenario de Ayacucho y en la república de Bolivia; los trofeos fueron dos medallas de plata y tres de oro por los productos que vendió en los mercados de Puno, Cusco, Arequipa, Lima; Bolivia y Chile.

CONCLUSIÓN

Tomas Siles Bejar se preocupo por el desarrollo de los pueblos del valle de Tambo pues realizó obra en el beneficio de estos como afirmamos en este artículo, y también de sus trabajadores a quienes les ofreció atención de salud, salud y recreación, entonces estamos convencidos que Tomas Siles Bejar, personaje poco conocido en las nuevas generaciones, fue un hombre comprometido con su gente y con el valle de Tambo sin buscar beneficios personales. 

Frontis de la casa de Tomas Siles, hoy Junta de Usuarios de Tambo 

Balaustrada y jardín exterior de la casa de Tomas Siles 

Habitaciones u oficinas laterales 

Frontis de la casa hacienda de Tomas Siles 


Frontis de la casa hacienda de Tomas Siles

Frontis de la casa hacienda de Tomas Siles


sábado, 20 de agosto de 2016

"LA BOLSA" DE CLORINDA MATTO DE TURNER

"La Bolsa" fue un diario que circuló en la ciudad de Arequipa entre 1860 y 1910, de carácter liberal, fue fundado por los hermanos Francisco y Valentín Ibáñez; en este diario escribieron Manuel T. Docarmo, José Moscoso, Rafael Valdivia, entre otros intelectuales arequipeños de finales del siglo XX; sin embargo en las paginas de este desaparecido periódico escribió también la reconocida escritora Clorinda Matto de Turner que incluso llego a ser jefa de redadcción. 
INICIOS 

En la edición de La Bolsa del 23 de agosto de 1883 encontramos una nota donde  donde se  invita a Clorinda Matto a escribir en el periódico: "Ya se sabe que nuestra simpática amiga puede disponer como guste de las columnas de este diario"; una semana despues Clorinda  inició en La Bolsa escribiendo una columna titulada "Los Lunes".

COLUMNA "LOS LUNES"

Clorinda Matto escribio la columna "Los Lunes" pocas semanas entre 03 de setiembre y el 22 de octubre de 1833; en esta sección Matto comentó los sucesos culturales, las fiestas religiosas, la educación de las mujeres  acontecimientos sociales de la ciudad, defunciones de algún personaje notable etc.  

Es importante analizar el primer articulo que escribió en su columna porque al margen que adelanta a sus lectores sobre los temas que va a escribir nos da a conocer que le gusta el clima de Arequipa, pero sobre todo el espiritual; esto nos da a entender la convicción de su fe en Dios, aunque años después se declare anticlerical; también nos dice  que uno de los motivos de su residencia en Arequipa es la búsqueda de amigos que compartan su mismo pensamiento y unir esfuerzos para  enfrentar las injusticias.

Clorinda Matto dejo de escribir "Los Lunes" porque el diario "La Bolsa" cerro debido a la ocupación de Arequipa por los chilenos, no obstante, al retirarse el invasor el diario vuelve a circular desde el 02 de enero de 1884, pero aparentemente la autora de la novela "Aves sin nido" no se encontraba en la ciudad de Arequipa al reiniciar la edición "La Bolsa" ya que el siguiente artículo de la Matto se publicó  el 13 de febrero del año en mención  fue el prologo a su libro "Elementos de literatura para el uso del bello sexo".       

JEFA DE REDACCIÓN  

Luego Clorinda asumiría el cargo de Jefa de redacción del diario "La Bolsa", según una nota en el mismo periódico del 29 de febrero de 1884 dice: "Desde el 1° de marzo estaría a cargo de las secciones principales de este diario"; de esta manera Clorinda se vuelve Jefa de redacción  de la editorial y de otros artículos importantes por dos años. 

PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA

La producción periodística de Clorinda Matto de Turner en el diario "La Bolsa"  fue variada, encontramos artículos con temas políticos donde comenta algunas leyes de la época o asuntos municipales; textos sobre industria, agricultura, comercio y economía son abundantes, también textos sobre minería local y la exploración de la amazonia; artículos culturales, la actividad religiosa de Arequipa, educación de las mujeres; artículos literarios y dedicatorias. 

En uno de sus artículos "Hasta cuando", publicado el 18 de julio de 1885, critica la censura de la prensa por parte del gobierno y de la desactualizada y falsa información que llega a la ciudad de Arequipa; por este artículo el director de "La Bolsa", Francisco Ibañez, fue privado de libertad por el gobierno de Nicolas de Pierola.    

En sus artículos se puede analizar, al margen de su obra periodística, también la literaria, porque fue en la bolsa donde publico cuentos relacionados con Arequipa y el Cusco   y que luego los reuniría en su libro “Tradiciones
 cusqueñas”.
                

jueves, 28 de julio de 2016

INSTITUCIONES EN AREQUIPA QUE NACIERON CON LA REPUBLICA


El 28 de julio de 1821 es emblemático para todos los peruanos desde Tacna hasta tumbes, desde Puno hasta Iquitos, porque el General San Martin  al margen de decirnos “Desde hoy el Perú es libre e independiente…” nos dejo también instituciones que nos formaron como republica: el Congreso, la Biblioteca Nacional, la escuela pública normal, etc.; instituciones que de alguna manera contribuyeron al desarrollo de nuestro país a lo largo de estos casi 200 años de independencia. 
      
En la ciudad de Arequipa también se crearon Instituciones que nacieron con la republica: La universidad Nacional de San Agustín, el colegio Independencia Americana,  La Corte Superior de Justicia, la Prefectura, la Academia Lauretana de ciencias; todas estas instituciones también contribuyeron con el desarrollo del país y de nuestra región, aunque no las fundara precisamente el General San Martin.

La Independencia de Arequipa

Arequipa juró la independencia el 06 de febrero de 1825, meses después de la batalla de Ayacucho (1824) que sello definitivamente nuestra independencia.

La ceremonia de se inició con una misa Te Deun en la Catedral de Arequipa a cargo de Monseñor  Jose Sebastián de Goyeneche y una Sesión Solemne en el Municipalidad con asistencia del primer Prefecto de Arequipa Francisco de Paula Otero. También participaron las Instituciones religiosas y autoridades municipales de la Ciudad Blanca vecinos notables y en la plaza de armas se asentó la población.     

En la Historia General de Arequipa leemos: “Se abrió la sesión con las palabras del prefecto y del alcalde (Mariano Llosa Benavides), procedió luego a darse lectura al Acta de Independencia Nacional (la de 1821) a la que la enorme  multitud contestó: ¡Si Juramos¡ y entre aplausos se repetía ¡Viva la libertad¡, ¡Viva la independencia¡, ¡Viva el Perú¡, ¡Viva Arequipa¡”. Luego los asistentes se retiraron de la municipalidad hacia la plaza de armas donde se izó la bandera peruana con acompañamientos de repiques de campanas y cohetes para luego recorres las principales calles de la ciudad.        

Una visita Ilustre

Después que la Ciudad Blanca jurara la independencia, el Libertador Simón Bolívar la visitó el 12 de mayo de 1825; lo recibió el   nuevo Prefecto Antonio Gutiérrez de la Fuente y el colegio de  educandas (que fundó el presbítero El Fierro) quienes le entregaron en donación joyas y piedras preciosas que habían reunido en favor del ejercito libertador y de la republica. La presencia de Bolívar se realizo en el marco de la visita que él al sur peruano.

Bolívar se hospedó en la casa N° 317 de la actual calle Mercaderes, casa de la familia Rivero. De Arequipa dijo que “es bastante hermosa y de gentes agradables” en un una carta al general Francisco de Pula. Para homenajear a la visita ilustre las autoridades arequipeñas ofrecieron un baile en los portales de San Agustín el 12 de junio.  

Bolívar antes de retirarse de Arequipa dejo encargo al nuevo prefecto de fundar escuelas para niños de ambos  sexos, un colegio nacional y una universidad; para esto el Prefecto Gutiérrez de la Fuente tuvo que obtener recursos materiales y económicos necesarios, hubo algunos inconvenientes en conseguirlos, sin embargo se resolvieron en corto tiempo.  El Deán de la Catedral  Juan Gualberto Valdivia apoyó bastante al prefecto Gutiérrez en la instalación de las dos instituciones educativas en nuestra ciudad

El Colegio Nacional Independencia Americana

Se fundó el 15 de julio de 1827 con una ceremonia que conto con la asistencia del Prefecto, el Obispo Goyeneche, el Deán de la Catedral de ese año Manuel Fernández de Córdova y el doctor Andrés Martínez quien leyó el Acta de fundación, luego el Prefecto pronuncio un discurso patriótico, luego el doctor Santiago Ophelan hablo a nombre   de los profesores y termino el presidente de la Academia Lauretana Manuel Amat y León.

También en la misma ceremonia se colocó una banda a los profesores fundadores de esta Institución: Santiago Ophelan de religión; Rafael Barriga de latín y castellano; Juan Gualberto Valdivia de filosofía y matemáticas; Andrés Martínez de derecho civil y patrio; Jose Corbacho de Artes; Manuel Amat y León de economía;  Leonardo Navas de medicina y Jose de Recabarren de Dibujo. El colegio empezó a funcionar en los altos del claustro del convento de San Agustín.  

La Universidad Nacional de San Agustín

Se instalo el 16 de noviembre de 1827 en la capilla del convento de San Agustín, para esto los deanes de la Catedral Juan Gualberto Valdivia y Manuel Fernández de Córdova redactaron las constituciones y el acta de fundación de la nueva universidad. Al acto fundacional asistieron el Prefecto Gutiérrez de la Fuente, el general Agustín Gamarra  jefe del ejército del sur;     el Obispo Goyeneche, autoridades municipales, socios de la Academia Lauretana, profesores del colegio de la independencia que también fueron catedráticos de la nueva universidad y vecinos notables de la ciudad de Arequipa.

La ceremonia se inicio con una misa en la catedral de Arequipa ofrecida por el Obispo Goyeneche, luego los asistentes se dirigieron a la capilla de los claustros del convento de San Agustín donde se leyó el acta de fundación para luego dar posesión de cargos, para rector se designo al doctor Jose Fernández Dávila y secretario al doctor Juan Gualberto Valdivia Cornejo. La universidad empezó con las siguientes cátedras (carreras): teología, leyes, medicina y cirugía.    

La corte superior de Justicia

La Corte  Superior de Justicia se instalo en la ciudad de Arequipa por cumplimiento de la Constitución de 1823 que en el artículo 101 se dispone la creación de cortes superiores en los departamentos de la naciente republica peruana,  sin embargo sabemos que el sur del país aun estaba bajo el domino de España hasta la batalla de Ayacucho en 1824, en efecto después de la batalla mencionada y antes que la ciudad blanca jure la independencia y de la visita de Bolívar a Arequipa  se instalo la Corte Superior el 01 de febrero de 1825.  
Se designo como primer Presidente de la Corte Superior de Arequipa al doctor Felipe Antonio de la Torre y Vocales a los doctores: Mariano Esteban de la Llosa; Felipe Santiago Estenos quien fue remplazado por Manuel Cuadros;  Jose Sánchez de la Barra   y Mariano Blas de la Fuente; como Fiscal al doctor Mariano Luna; como relatores los doctores Miguel Salazar y Mariano Gandarillas y como secretario a Bernardino de Cáceres.

Estas son las tres instituciones que nacieron en nuestra ciudad  con la independencia del Perú.
      

      

lunes, 25 de julio de 2016

LOS PUENTES SOBRE EL RIO CHILI

Un puente colgante prehispánico

Aparentemente existió un puente colgante prehispánico construido por las etnias que habitaban el valle del rio Chili antes de la fundación de Arequipa (1540), no se sabe donde estuvo ubicado, pero sabemos de su existencia en base a la información de acuerdos del de Cabildo de Arequipa para construir el puente colonial o actual Bolognesi, pues el 13 de diciembre de 1549  acordaron pedir información a los caciques sobre la construcción del puente colgante incaico, porque se encontraba deteriorado.

El puente colonial o “Bolognesi”

El puente colgante prehispánico antes mencionado se encontraba en mal estado, entonces el Cabildo de Arequipa, en cesión del 10 de enero de 1550, vio con urgencia construir uno nuevo y solicitaron a la Real Audiencia “provisión” (dinero) para la edificación de uno nuevo, lo cual se accedió, no obstante la Real Audiencia sugirió al Cabildo que también recaude fondos a través de impuestos y aranceles a una serie de productos como a la carne, maíz, candelas, y otras mercaderías provenientes de Castilla para obtener fondos, además de “derramas” (donaciones) entre los vecinos.

El cabildo de Arequipa encargó al alcalde Miguel Cornejo y al regidor Pedro Godinez para que  busquen un alarife, organicen el presupuesto y se inicien la construcción del nuevo puente; probablemente esto demoro algunos años, porque en una escritura del 26 de febrero de 1558, ante el escribano Gaspar Hernadez vemos que los maestros alarifes Bernandino de Avila y Juan Blanco se comprometen con el Cabildo a construir el puente.

El puente se empezó a construir entre la barranca de la ciudad y las tierras de los caciques de la Chimba en 1558, pues el Corregidor Alonso Manuel de Anaya indico que cuando ingreso a la ciudad “hallo en el rio desta cibdad comenzada hacer y fundar un puente…”, este dato se confirma con la escritura antes mencionada. Por otro lado la construcción de este puente trajo problemas con los indios que trabajaban en la construcción del mismo, y también con los poseedores de tierras al otro lado del río, en la Chimba. Existe bastante documentación al respecto que ha sido estudiada por la licenciada en historia Rocío Villaverde Retamozo y el doctor Guillermo Galdos Rodríguez.

El puente de Uchumayo.

El Arqueólogo Augusto Cardona ha estudiado los caminos prehispánicos en Arequipa y uno de ellos, el que va a la costa desde Arequipa, salía por Uchumayo, que en tiempos coloniales se denomino el “Camino real” o de “calderas”; en este lugar se construyo un puente de un arco, levantado sobre dos peñas, este puente data de 1704, y se realizo, según Cardona, para aliviar el paso de los viajeros y sus recuas, principalmente en los meses de enero a marzo, cuando el río aumentaba su caudal.

Cruzando este puente se ascendía hasta el cerro “Trinchera” donde Cardona ubico una barricada levantada posiblemente en 1836 en tiempos de la Confederación Perú- boliviana, cuando se enfrentaron en este lugar , el ejército de Santa Cruz con el de Salaverry. El camino continuaba a la costa cruzando el desierto y la quebrada de Linga que desemboca en el valle de Tambo.

El puente Grau

En el diario La Bolsa de 1863 se rescató una nota donde se exigía la construcción de un nuevo puente sobre el río Chili, por los constantes accidentes que ocurrían al tratar de cruzar este río los pobladores de Yanahuara a Miraflores; hubieron varias sugerencias para construirlo, primero se acordó hacerlo madera, luego de fierro y finalmente de calicanto.

El puente se empieza a construir en 1884, según la memoria edil de ese año, por el arquitecto Juan Rodríguez, para lo cual la Municipalidad adquirió la quinta Vargas y de Sánchez en ambos lados del río para la apertura de la calle. No obstante este puente estuvo varios años en construcción debido a inconvenientes como falta de presupuesto, desastres naturales como el terremoto del 13 de agosto de 1868 y aumento de caudal del rio, y la Guerra con Chile.

El puente que empezó Rodríguez a construir aparentemente no tenía la fortaleza necesaria, pues pasada la guerra con Chile el ingeniero civil Eduardo López de Romaña y Alvizuri, agrego un arco invertido al puente para asegurar su resistencia, y terminando de construirlo con su propio peculio.


El puente de fierro

Al terminar la construcción del ferrocarril de Arequipa a la costa (Mollendo) en 1871 se empezó a realizar la línea que uniría la “ciudad blanca” con Puno y para este tramo era necesario construir un puente sobre el río Chili. No obstante en un primer momento este puente fue de madrea, según el diario La Bolsa del 4 de julio de 1871, dice: “el día 29 del anterior se estrenó el puente provisional de madera que unirá la línea del ferrocarril de Puno en las dos orillas..” para estrenar este primigenio puente cruzo la locomotora “Estrella”.

El puente actual, de fierro, fue fabricado por la Phoenix y Co de estados Unidos y construido por Enrique Meiggs, fue traído en barco hasta Mollendo y luego a nuestra ciudad para ensamblarlo en 1872.

El puente de tingo


Una nota del diario La Bolsa del 31 de enero de 1873 encontramos que “el puente de Tingo, a pesar de las avenidas del río, los trabajos de este puente adelantan más cada día. El terraplén que va de la casa del señor Laguna al puente esta ya concluido, el primer arco armado y el segundo, que ofrece más dificultades se arma en estos días. Lo que queda es sencillo y en poco tiempo más tendremos el gusto de ver terminada esta obra que va prestar importantes servicios a los pueblos de este lado de la campiña”; esta noticia nos revela que este puente data desde el año mencionado.

El puente San Isidro

Entre 1961 y 1966 se construyo la variante de de Uchumayo, para enlazar Arequipa con la panamericana sur, en esta, también se construyo el Puente San Martin, obra realizada por la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa, fue inaugurada en diciembre de 1966 por el presidente Belaunde Terry.

lunes, 4 de julio de 2016

UNA FORTUNA SOBRE EL AZÚCAR: VÍCTOR LIRA Y LA HACIENDA PAMPA BLANCA

                                                                                   

La presencia de la familia Lira en el valle de Tambo se inicia con  Juan Guillermo Lira Neira, padre de Víctor F. Lira,  cuando adquiere el fundo Pampa Blanca, el 10 de marzo de 1849, de la familia Alvizuri; para entender mejor el proceso histórico de la formación de la hacienda Pampa Blanca y de la familia Lira en el valle veamos primero la genealogía de esta y luego la historia agraria de la mencionada hacienda.

LA FAMILIA LIRA

Juan Guillermo Lira Neira nació en Lima en 1832 y falleció el 16 de enero de 1888 a la edad de 56 años en Arequipa.  Contrajo matrimonio con María Mercedes Goycolea Zumaran, el 7 de junio de 1858, en la Iglesia del Sagrario de Arequipa. Tuvieron un solo hijo: Francisco Jose Víctor Felipe Lira Goycolea, personaje estudiado en este artículo.

Mercedes Goycolea Zumaran, esposa de Juan Guillermo Lira,  nació en Arequipa el 21 de setiembre de 1839; hija de Juan Goycolea Pujana y María Isabel Zumaran Salazar, falleció en octubre de 1923 a la edad de 84 años en su casa de la calle La Merced.

Francisco Jose Víctor Felipe Lira Goycolea, hijo de Juan Guillermo y María Mercedes, nació en 1867 y se bautizo el 20 de marzo de ese año en la Iglesia del Sagrario. Murió el 13 de junio de 1929 en Lima a la edad de 62 años.

Víctor F. Lira, como se le conoció popularmente, casó con María del Carmen Josefa Petronila Augusta de Romaña Marco del Pont el 27 de abril de 1892 en la Iglesia del Sagrario y tuvieron diez hijos y según el testamento de Víctor F. lira: “cinco que murieron al nacer y por consiguiente no se les llego a poner nombre ni menos han dejado sucesión”(ARA: 1929, 803) los cinco hijos que sobrevivieron fueron nombrados: Guillermo Enrique Jose; María Mercedes;  Carmen Zoila Victoria; Isabel y  Alicia Lira de Romaña.

Guillermo Enrique Lira de Romaña: Nació el 25 de julio de 1893 en Arequipa y se caso con Elvira Harmsen Gamez el 3 de abril de 1921;  administro varios años la hacienda Pampa Blanca, después de la muerte de Víctor F. Lira.  Guillermo fue alcalde de Arequipa, asumió el cargo el 23 de agosto de 1930, luego del levantamiento del General Luis Miguel Sánchez Cerro contra el gobierno de Augusto B. Leguia; según Mario Rommel Arce “A la cabeza del movimiento estuvo el Comandante  Luis Miguel Sánchez Cerro, quien conto con el apoyo de civiles como Jose Luis Bustamante y Rivero, Manuel Aurelio Vinelli, Clemente J. Revilla y Guillermo Lira de Romaña en cuya casa se reunieron los complotados” (ARCE: 2015, 246), refiriéndose a la casa de la calle la Merced, propiedad que construyó Víctor F. Lira.     

Guillermo Lira y Elvira Harmsen  tuvieron un hijo llamado Juan Guillermo, que nació en la hacienda Pampa Blanca el 8 de febrero de 1922, fue alumno del colegio de La Salle y estudio Ingeniera Industrial en la Universidad de Tucumán en Argentina; trabajo en la molinera Santa Rosa en Lima y en la Sociedad Industrial del Sur;   también fue alcalde de Arequipa.

Las hijas de Víctor Lira fueron: María Mercedes Lira de Romaña, nació en 1894 y falleció en 1988; contrajo matrimonio con Carlos Diego Gibson Moller el 1 de enero de 1918.  Carmen Lira de Romaña nació el 02 de enero de 1899 y falleció en 1935, contrajo matrimonio con Jose Alfonso Delgado Vivanco; tuvieron un hijo: Alfonso Delgado Lira. Isabel Lira de Romaña casó con Simon Irriberry Gibson; tuvieron un hijo: Noel Irriberry Lira.  Alicia Lira de Romaña casó con Jaime Caritg Forga.

INICIOS DE LA HACIENDA PAMPA BLANCA

El 10 de marzo de 1849 Juan Guillermo Lira, padre de Víctor F. Lira, adquirió el fundo de caña de azúcar denominada Pampa Blanca y las lomas del mismo nombre, en el valle de Tambo, de doña María Santos Pacheco; esta hacienda estaba embargada por nueve mil pesos a favor de la casa de huérfanos de Arequipa y  dos mil pesos a favor del cura de Tacna Domingo López del Castillo por una capellanía “impuestas desde tiempos inmemoriales” (ALCÁZAR: 1856, 412). El fundo Pampa Blanca era parte de la extensa hacienda Chucarapi de la familia Alvizuri Fernández Maldonado.

Juan Guillermo Lira para extender Pampa Blanca compró  a  Bruno Bejarano el 06 de setiembre de 1879, “una suerte de tierras o chacras situadas en el valle de Tambo y conocida con el nombre de  Pampa Blanca del Carmen [y otra denominada] conventillo” (ARA: 1879). El 09 de julio de 1881 compro de Josefa Benavides viuda de Barra   “La parte que me corresponde en la chacra de pan llevar y montes llamada Cachullo (Cachuyo) ubicada en el valle de Tambo” (ARA: 1881) de esta manera constituye la hacienda Pampa Blanca

Al fallecimiento de Juan Guillermo Lira en 188, su hijo Víctor asume la dirección de la Hacienda quien continúa comprando tierras y para expandirla, como lo veremos más adelante.

 PAMPA BLANCA DE VICTOR F. LIRA

Víctor Felipe Lira al asumir la administración de la hacienda se propuso modernizarla y expandirla; para lograr con lo primero adquirió en 1893, de la Casa Mencahca en Lima, un pequeño generador de energía eléctrica  para su hacienda (EGUILUZ: 2014, 76). A comienzos de la década de 1900 dio inicio a los trabajos del dique de enrocada en las márgenes del rio Tambo, protegiendo los terrenos de cultivo de su hacienda. En 1905 instala sobre el rio Tambo  un puente de acero; y en 1906 construye un ferrocarril de trocha angosta que uniría su hacienda con la estación de la Ensenada, y por ende contactándose con  el Ferrocarril del Sur. (CERDEÑA: S/E )

Para esta obra de envergadura Víctor Lira compro de Justo Ponce, el 23 de agosto de 1906, terrenos en la Ensenada y “una casita que queda a la derecha del camino que va a La Punta y el extremo del sitio donde estuvo situado el triangulo de la empresa de los ferrocarriles del sur” (ARA García Bedoya). Esta propiedad le sirvió de de almacén de azúcar y subproductos. En 1918 inicia la construcción  de una capilla de estilo neogótico y un mausoleo familiar contiguo a la capilla.

En el proyecto de expandir la hacienda Víctor siguió comprando terrenos pues el 06 de mayo de 1911 compro 7 topos en el pago de Cachuyo a doña Juana Paredes (ARA: 1811). El 15 de enero de 1912 compro de Manuel Arana 32 topos también en Cachuyo (ARA: 1912).
El 08 de Enero de 1918  Victor F. Lira dio poder a su hijo Guillermo E. Lira Romaña para representarlo e sus negocios pues Víctor pretendía viajar a Europa para comprar un nuevo trapiche y Alambique, lo hizo en 1920.   

Víctor F. Lira fallece en Lima en 1929 y al año siguiente y de acuerdo a su testamento realizan tasación de la hacienda que estuvo a cargo del abogado Javier de Taboada Bustamante, el valor total de esta sumaron 1 008 212 soles esto incluía la casa hacienda, casas de los trabajadores, fabrica (Alambique y trapiche) escuela, teatro, iglesia, plaza, piscina, diques, ferrocarril, puente, terrenos de cultivo, cultivos, maquinaria, equipo, muebles, etc.  

El 10 de mayo de 1939, la viuda de  Víctor Lira, Carmen de Romaña, y sus hijos constituyeron la “Sociedad Agrícola Pampa Blanca Limitada”, la escritura pública de esta sociedad  fue inscrita en Registros públicos a fojas 1080 del año mencionado.   

EXTENSIÓN DE PAMPA BLANCA

Según un plano elaborado en 1938, la hacienda Pampa Blanca, estaba distribuida por tres secciones: “Pampa Blanca Grande” que comprendía 177 hectáreas, o 509 topos con 1842 varas;  “Pampa Blanca Chica” tenía 42 hectáreas, o 121 tops con 1600 varas;   y “Cachuyo” constaba de 216 hectáreas, o 618 topos con 4646 varas. En total la hacienda Pampa Blanca estaba constituida de 436 hectáreas, o 1249 topos mas 2988 varas.

Las secciones “Pampa Blanca Grande” y “Pampa Blanca Chica”  eran vecinas, sin embargo “Cachuyo” estaba separada de las anteriores por el rio Tambo.  Las tres secciones mencionadas, estaban también divididas en tabladas.

La sección “Pampa Blanca Grande” la constituían 13 tabladas cuyos nombres eran: “La Ladera”, pues estaba junto al cerro y constaba de 16 topos con 1521 varas; “Juan Guillermo” con 53 topos y 3379 varas; “Víctor Felipe” con 56 topos y 3721 varas; “El Triangulo”, porque el rio Tambo formaba la perpendicular, con 29 topos y 2929 varas; “El Olivar” pequeña tablada de 3 topos y 4006 varas, que se ubicaba en la ladera del cerro vecino a la hacienda, donde, como el nombre la tablada tiene, estaba sembrada de olivos;  “El Carmen”, con 36 topos y 1133 varas; “Las Mercedes” con 46 topos y 2427 varas; “Santa Isabel” con 52 topos y 593 varas; “Zona Urbana”, parte de la hacienda donde estaba la población, las casas de los trabajadores, la casa hacienda  el trapiche y el hermoso jardín que poseía Víctor Lira de 19 topos y 254 varas; “La Fabrica” con 23 topos y 4534 varas; “San Agustín”  con 37 topos y 4 147 varas; “Santa Petronila” con 36 topos  y 4110 varas; “Santo Toribio” con 46 topos y 3443 varas; y finalmente “San Lucas” con 25 topos y 715 varas. El ferrocarril de trocha angosta cruzaba esta sección hasta llegar al mismo trapiche de la hacienda.    
            
La sección “Pampa Blanca Chica” la conformaban dos tabladas, no las denominaron con algún nombre, simplemente estaban numeradas, según el plano, que es nuestra fuente de información para describir el espacio de esta hacienda; La tablada N° 1 tenia  53 topos y 2692 varas; y la tablada N° 2 con 57 topos y 1698 varas. Es importante anotar que las tabladas esta sección no estaban totalmente cultivadas porque, según el plano, las tierras contiguas al rio de estas dos tabladas, figuran como montes y tierras eriazas; además que en el medio de estas dos fincas se ubicaba la propiedad de los herederos de doña Tomasa Alvares,  que no figura la cantidad de tierras, pero se aprecia que esta finca, de los Alvares, abarcaba desde el cerro al rio Tambo.

La sección “Cachuyo” la conformaban 8 tabladas, no tenían nombre, según el plano, solo estaban numeradas, a saber: la tablada N° 1 tenia 74 topos y 51 varas; la N° 2 con 55 topos y 4370n varas; la N° 3 con 83 topos  y 3368 varas; la N° 4 con 27 topos 325 varas, estas fincas eran vecinas a la quebrada de cachuyo y cachendo, y el ferrocarril de trocha angosta que construyo Víctor Lira separaba estas tabladas de las otras, de esta sección, que a continuación detallamos; La tablada N° 5 poseía 55 topos con 4370 varas; La N° 6  con 48 topos y 213 varas; La N° 7  de 57 topos y 1967 varas; y finalmente la N° 8 de 124 topos con 3774 varas.  Es posible que los nombres y la cantidad de topos o hectáreas de las tabladas antes mencionadas aun continúen en la actualidad denominadas como tal.         

OBRA SOCIAL DE VÍCTOR LIRA

Víctor Lira  fue diputado por Arequipa en 1901; Alcalde de Arequipa y Cocachacra entre 1889 – 1901 y obsequia para la iglesia de La Inmaculada Concepción de Mollendo un reloj de cuatro esperas para su torre.
El 25 de marzo de 1919 Víctor F. Lira  inició la construcción de nuevo asilo de ancianos de las Hermanitas de los Ancianos de los Desamparados, establecidas en Arequipa  desde 1912; el nuevo edificio se construyo en  un terreno que adquirió la misma institución  religiosa.  Diecinueve meses duro la construcción de ese asilo a cargo de los ingenieros Luis Alfredo Gilardi y Antonio Mosca, y el 28 de  mayo de 1921 se inauguro este recinto, el dia del cumpleaños de Carmen de Romaña, esposa de Víctor Lira, quien se convirtió en su principal benefactor .          
El 10 de agosto de 1947 al inaugurase la “Semana de Arequipa”,  una serie de actividades organizadas por el aniversario de la “Ciudad Blanca”, se coloco en la galería de arequipeños Ilustres el retrato de Víctor Lira, cuando fuera alcalde de Arequipa Pedro P. Díaz, otrora exitoso empresario arequipeño.    

FUENTE CONSULTADA

ARCHIVO REGIONAL DE AREQUIPA

(1856)              Notario Manuel Alcázar. Sesión, endoso y traspaso de la hacienda Pampa Blanca.  Fol. 412.  17 de mayo de 1856.

(1880)                Notario Abel I. Campos. Venta don Mariano Landázuri a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 535. F 240. 

(1882)                Notario Abel I. Campos. Venta doña Barbara Linares a favor de Juan Guillermo Lira por medio de su apoderado Juan Francisco Cornejo. Protocolo 537. Folio 671.
 
(1883)                Notario Abel I. Campos. Venta doña Norverta y don Manuel Rosado a favor del señor Juan Guillermo Lira.  Protocolo 538. Folio 421.

(1883)                 Notario Abel I. Campos Venta don Juan Guillermo Ballon A favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. Folio 423.  
  
(1883)             Notario Abel I. Campos. Venta don Jesús Teófilo Núñez a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538, F. 438.

 (1883)               Notario Abel I. Campos. Venta el señor Juan C. Benavides a favor del señor Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. F. 259.

(1883)                   Notario Abel I. Campos. Venta la señora Jhoana Benavides de Romero a favor de Juan Guillermo Lira.  Protocolo  538.  F. 995.

(1883)                   Notario Abel I. Campos. Venta doña Inés Benavides a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. F. 735. 

ARCHIVO PARTICULAR

(1929)                    Notario Manuel F. Hurtado.  Testamento otorgado por el señor Víctor F. Lira y Goycolea.  

(1930)                        Javier de Taboada Bustamante. Tasación directa de la hacienda Pampa Blanca.

(1938)                       Plano de la hacienda Pampa Blanca. 

(1939)                       Constitución de la Sociedad Agrícola Pampa Blanca Limitada.


BIBLIOGRAFÍA

ARCE   ESPINOZA, Mario.
(2015)       Alcaldes de Arequipa republicana. Ed. Fondo Editorial de la UCSM. Arequipa.

(2012)          La Firma Manuel muñoz Najar, Historia de una empresa familiar. Ed. ADRUS   Arequipa     

CERDEÑA AGUIRRE, Eduardo.
(1941)       Pampa Blanca primer pueblo que tuvo luz eléctrica en el Perú. EN: Revista El Valle. Órgano del Centro Católico de Caballeros de Cocachacra. Arequipa. 

EGUILUZ  MENENDEZ, Percy.
(2014)    Cocachacra en la pluma de don Eduardo Cerdeña. Ed. Municipalidad distrital de Cocachacra. Arequipa.     

(1948)          Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Edición privada.


Fabrica de Pampa Blanca

Hacienda Pampa Blanca


Hacienda Pampa Blanca 


sábado, 2 de abril de 2016

SI QUIERES DEL INFIERNO UN FIEL RETRATO, ACÉRCATE A MOLLENDO POR UN RATO

                                                                                   

“Si del infierno quieres un fiel retrato acércate a Mollendo por un rato”, fue el título de uno de los artículos del desaparecido diario arequipeño "La Bolsa", del 22 de marzo de 1880, que dio cuenta de los hechos  de la invasión  a Mollendo por los chilenos los días 8, 9 y 10 de ese mes.

LOS HECHOS: EL DESEMBARCO

La noche del 8 de marzo soldados chilenos, al mando de los Coroneles Orozimbo Barboza y Baldomero Dublé Almeida, llegaron a la bahía de Mollendo en los buques “Blanco Encalada”, “O´Higgins”, “Amazonas”, “La Covadonga” y el “Lamar”, desembarcando en la caleta de Pescadores, entre Mollendo y Matarani,  y por el desaparecido puerto de Islay, que en aquel año, estaba en decadencia. De estos lugares caminaron hacia el “Puerto bravo” en dos grupos, uno que se dirigió por las lomas y otro por los acantilados.

A las 4 de la tarde del 9 de marzo, las tropas chilenas entraban a la plaza de armas de Mollendo, cuyos habitantes habían huido, en su mayor parte hacia Mejía, las lomas y el valle de Tambo temiendo que los enemigos repitiesen sus acostumbradas hazañas “de tirar” sobre gente indefensa. Mientras  el “Blanco Encalada”   fondeaba por la primera vez en la bahía  a poca distancia de tierra y en posición de combate.    
Los pocos nacionales que resguardaban el puerto  no pasaban de cuarenta y mal armados, que al ver desfilar a los invasores, y la actitud del buque, comprendieron que toda resistencia era inútil y temeraria. Barboza mandó del Blanco Encalada un parlamento para dialogar con las autoridades, pero no se encontraban, solo un extranjero,  empleado del gobierno, quien los llevo a la casa del Sr. D. Juan Jefferson, Cónsul de la República Argentina y el Brasil;  el parlamento volvió al Blanco Encalada, después de izar la bandera chilena en la Sub-prefectura y en la Capitanía de Puerto, y a llegar a bordo se disparo un cañonazo que parece fue señal convenida de que podrían entrar libremente.

Los chilenos tomaron como cuarteles la estación del ferrocarril y  las casas que había entre la Aduana de Mollendo y la casa del Sr. Speedie. Los jefes y oficiales se alojaron en la casa del Superintendente del Ferrocarril y el hotel de propiedad del señor Champin.

En la ciudad de Arequipa, el Prefecto  Gonzales Orbegoso, recibía telegramas, que enviados desde Mejía por el Sub-Prefecto de Islay, Ramón Vargas Machuca, anunciaba que Mollendo era ocupada por las fuerzas chilenas.

El Prefecto  organizo un ejército para repeler la invasión chilena; convoco al batallón “Legión Peruana” a cargo del Comandante Gutiérrez, al batallón “Apurímac” al mando del Comandante Cipriano Soto, al batallón “Piérola” bajo la dirección del Comandante Carlos Llosa,  y las columnas arequipeñas de la Guardia Civil, de Artesanos, del Pueblo, de la Gendarmería, de la “Columna del Honor”, y todos bajo el mando del coronel Manuel Ramón Rivera. El Prefecto partió de Arequipa con este ejército, dejando  la ciudad en su cargo, al Teniente Coronel Don Bruno Abril, quien días después de la ocupación, destino la casa del señor Yepes, contigua al monasterio de Santa Rosa, para asilo de los familiares de Islay, Mollendo y Mejía, por consecuencia de la invasión chilena, reservándose en caso de que aquella no fuese suficiente  el tomar las medidas convenientes para que ninguna de dichas familias quede sin alberge.

AVANCE HACIA MEJIA

En la madrugada del 10 de marzo la caballería del Teniente chileno Belizario Amor, y la columna “Zapadores”  se dirigieron hacia Mejía, siguiendo la línea del ferrocarril, llegando a la 1 de la tarde, donde encontraron  a dos italianos que cuidaban sus caramancheles. Allí saquearon e incendiaron las casas desocupadas, destruyeron  la enrieladura  y vagones que se encontraban en la estación de  Ensenada. 

El ejercito que salió de Arequipa, llegó a la estación de Cachendo, uniéndose a los batallones que se organizaron en el valle de Tambo comandadas por el ingeniero Eduardo López de Romaña,  el de Mollendo por el Comandante Mariano Bedoya, y la artillería, sin cañones, dirigidas por Manuel San Román; este ejercito avanzo  contra el enemigo que se encontraba en Mejía y la  Ensenada, librando una batalla en la quebrada de Chule donde murieron los tambeños Ramón Cáceres y Jose Eguiluz.

Abandonado Mejía,  los  nacionales encontraron en la plaza, ocho barriles de pólvora enterrados; luego   capturaron al chileno encargado de prenderle fuego, que estaba embriagado.

EL DIA DEL INFIERNO: INCENDIO, SAQUEO Y RETIRADA 
 
Durante la tarde del 10 de marzo, los chilenos que quedaron en Mollendo, ingresaron al Juzgado Paz y destrozaron los expedientes y libros, destruyeron el ferrocarril y la factoría a dinamitazos tomando prisionero al maquinista de “La Maestranza” M. Blackey; de la Aduana se llevaron a bordo varios pianos, piezas de paño y otras mercaderías de valor, lo que no pudieron reivindicar lo destrozaron o utilizaron de algún modo.
En la noche soldados chilenos completamente ebrios, retornaban por el camino que conducía al pueblo de Islay,  enviados por los Jefes, pues querían evitar fatales consecuencias; los últimos, encendieron dos fogatas  próximas a las últimas casas de Mollendo, y a la luz de estas, entraron a zaquear las propiedades de la zona. De pronto empezó a incendiar la casa de don Tomas Pinto,  y luego, con mucha rapidez,  las casas vecinas; por otro lado, muy cerca del incendio, en la parte posterior de la casa del señor Struque, un oficial chileno intento violar a una joven, pero la reacción de los vecinos impidieron el acto, luego se refugiaron en la casa del  español Manuel Dorich, que por su condición de extranjero, había manifestado su neutralidad en el conflicto.

Dorich guardo en una caja fuerte “valores propios y ajenos” que los chilenos intentaron saquear, según  una carta que envió a su madre el sacerdote chileno, que aparentemente estuvo en Mollendo,  Eduardo Febres; y publicada parcialmente por Carlos María Nuñiz en su libro “Historia del patriotismo, valor y heroísmo de la nación peruana en la Guerra con Chile”.
 
El incendio continúo toda la noche, al amanecer había ardido gran parte de la población de Mollendo, desde el cementerio hasta la plaza del mercado; las tropas chilenas se embarcaron apresuradamente, al percatarse que en las lomas se encontraba el ejército peruano, dejando caballos, mulas, provisiones, municiones y aun rifles  en el muelle. Los nacionales permanecieron allí mientras los buques chilenos bombardeaban el puerto, luego el Prefecto avanzo con ocho tiradores para hacer reconocimientos.

El viceparroco de Mollendo, Juan Bautista Arenas,  días después de la ocupación, envió una carta al Vicario Capitular de la Diócesis de Arequipa informándole los sucesos y el sacrilegio perpetrado en la iglesia, pues se llevaron la Custodia, dos crismeras de plata con el sagrado Oleo, la imagen  de Nuestra Señora de la Purísima con su corona de plata, entre otras cosas; además de haber incendiado el templo y casa cural “para borrar las huellas del atentado [y ] todo frente a dos capellanes chilenos”, dice.

El 13 de marzo de 1880 las tropas chilenas se hicieron a la mar rumbo a Ilo, no sin antes, como un acto de justicia, entregar a las autoridades consulares los responsables de las atrocidades causadas a Mollendo.
La Estación del Ferrocarril y la Aduana de Mollendo

Una calle mollendina