sábado, 20 de agosto de 2016

"LA BOLSA" DE CLORINDA MATTO DE TURNER

"La Bolsa" fue un diario que circuló en la ciudad de Arequipa entre 1860 y 1910, de carácter liberal, fue fundado por los hermanos Francisco y Valentín Ibáñez; en este diario escribieron Manuel T. Docarmo, José Moscoso, Rafael Valdivia, entre otros intelectuales arequipeños de finales del siglo XX; sin embargo en las paginas de este desaparecido periódico escribió también la reconocida escritora Clorinda Matto de Turner que incluso llego a ser jefa de redadcción. 
INICIOS 

En la edición de La Bolsa del 23 de agosto de 1883 encontramos una nota donde  donde se  invita a Clorinda Matto a escribir en el periódico: "Ya se sabe que nuestra simpática amiga puede disponer como guste de las columnas de este diario"; una semana despues Clorinda  inició en La Bolsa escribiendo una columna titulada "Los Lunes".

COLUMNA "LOS LUNES"

Clorinda Matto escribio la columna "Los Lunes" pocas semanas entre 03 de setiembre y el 22 de octubre de 1833; en esta sección Matto comentó los sucesos culturales, las fiestas religiosas, la educación de las mujeres  acontecimientos sociales de la ciudad, defunciones de algún personaje notable etc.  

Es importante analizar el primer articulo que escribió en su columna porque al margen que adelanta a sus lectores sobre los temas que va a escribir nos da a conocer que le gusta el clima de Arequipa, pero sobre todo el espiritual; esto nos da a entender la convicción de su fe en Dios, aunque años después se declare anticlerical; también nos dice  que uno de los motivos de su residencia en Arequipa es la búsqueda de amigos que compartan su mismo pensamiento y unir esfuerzos para  enfrentar las injusticias.

Clorinda Matto dejo de escribir "Los Lunes" porque el diario "La Bolsa" cerro debido a la ocupación de Arequipa por los chilenos, no obstante, al retirarse el invasor el diario vuelve a circular desde el 02 de enero de 1884, pero aparentemente la autora de la novela "Aves sin nido" no se encontraba en la ciudad de Arequipa al reiniciar la edición "La Bolsa" ya que el siguiente artículo de la Matto se publicó  el 13 de febrero del año en mención  fue el prologo a su libro "Elementos de literatura para el uso del bello sexo".       

JEFA DE REDACCIÓN  

Luego Clorinda asumiría el cargo de Jefa de redacción del diario "La Bolsa", según una nota en el mismo periódico del 29 de febrero de 1884 dice: "Desde el 1° de marzo estaría a cargo de las secciones principales de este diario"; de esta manera Clorinda se vuelve Jefa de redacción  de la editorial y de otros artículos importantes por dos años. 

PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA

La producción periodística de Clorinda Matto de Turner en el diario "La Bolsa"  fue variada, encontramos artículos con temas políticos donde comenta algunas leyes de la época o asuntos municipales; textos sobre industria, agricultura, comercio y economía son abundantes, también textos sobre minería local y la exploración de la amazonia; artículos culturales, la actividad religiosa de Arequipa, educación de las mujeres; artículos literarios y dedicatorias. 

En uno de sus artículos "Hasta cuando", publicado el 18 de julio de 1885, critica la censura de la prensa por parte del gobierno y de la desactualizada y falsa información que llega a la ciudad de Arequipa; por este artículo el director de "La Bolsa", Francisco Ibañez, fue privado de libertad por el gobierno de Nicolas de Pierola.    

En sus artículos se puede analizar, al margen de su obra periodística, también la literaria, porque fue en la bolsa donde publico cuentos relacionados con Arequipa y el Cusco   y que luego los reuniría en su libro “Tradiciones
 cusqueñas”.
                

jueves, 28 de julio de 2016

INSTITUCIONES EN AREQUIPA QUE NACIERON CON LA REPUBLICA


El 28 de julio de 1821 es emblemático para todos los peruanos desde Tacna hasta tumbes, desde Puno hasta Iquitos, porque el General San Martin  al margen de decirnos “Desde hoy el Perú es libre e independiente…” nos dejo también instituciones que nos formaron como republica: el Congreso, la Biblioteca Nacional, la escuela pública normal, etc.; instituciones que de alguna manera contribuyeron al desarrollo de nuestro país a lo largo de estos casi 200 años de independencia. 
      
En la ciudad de Arequipa también se crearon Instituciones que nacieron con la republica: La universidad Nacional de San Agustín, el colegio Independencia Americana,  La Corte Superior de Justicia, la Prefectura, la Academia Lauretana de ciencias; todas estas instituciones también contribuyeron con el desarrollo del país y de nuestra región, aunque no las fundara precisamente el General San Martin.

La Independencia de Arequipa

Arequipa juró la independencia el 06 de febrero de 1825, meses después de la batalla de Ayacucho (1824) que sello definitivamente nuestra independencia.

La ceremonia de se inició con una misa Te Deun en la Catedral de Arequipa a cargo de Monseñor  Jose Sebastián de Goyeneche y una Sesión Solemne en el Municipalidad con asistencia del primer Prefecto de Arequipa Francisco de Paula Otero. También participaron las Instituciones religiosas y autoridades municipales de la Ciudad Blanca vecinos notables y en la plaza de armas se asentó la población.     

En la Historia General de Arequipa leemos: “Se abrió la sesión con las palabras del prefecto y del alcalde (Mariano Llosa Benavides), procedió luego a darse lectura al Acta de Independencia Nacional (la de 1821) a la que la enorme  multitud contestó: ¡Si Juramos¡ y entre aplausos se repetía ¡Viva la libertad¡, ¡Viva la independencia¡, ¡Viva el Perú¡, ¡Viva Arequipa¡”. Luego los asistentes se retiraron de la municipalidad hacia la plaza de armas donde se izó la bandera peruana con acompañamientos de repiques de campanas y cohetes para luego recorres las principales calles de la ciudad.        

Una visita Ilustre

Después que la Ciudad Blanca jurara la independencia, el Libertador Simón Bolívar la visitó el 12 de mayo de 1825; lo recibió el   nuevo Prefecto Antonio Gutiérrez de la Fuente y el colegio de  educandas (que fundó el presbítero El Fierro) quienes le entregaron en donación joyas y piedras preciosas que habían reunido en favor del ejercito libertador y de la republica. La presencia de Bolívar se realizo en el marco de la visita que él al sur peruano.

Bolívar se hospedó en la casa N° 317 de la actual calle Mercaderes, casa de la familia Rivero. De Arequipa dijo que “es bastante hermosa y de gentes agradables” en un una carta al general Francisco de Pula. Para homenajear a la visita ilustre las autoridades arequipeñas ofrecieron un baile en los portales de San Agustín el 12 de junio.  

Bolívar antes de retirarse de Arequipa dejo encargo al nuevo prefecto de fundar escuelas para niños de ambos  sexos, un colegio nacional y una universidad; para esto el Prefecto Gutiérrez de la Fuente tuvo que obtener recursos materiales y económicos necesarios, hubo algunos inconvenientes en conseguirlos, sin embargo se resolvieron en corto tiempo.  El Deán de la Catedral  Juan Gualberto Valdivia apoyó bastante al prefecto Gutiérrez en la instalación de las dos instituciones educativas en nuestra ciudad

El Colegio Nacional Independencia Americana

Se fundó el 15 de julio de 1827 con una ceremonia que conto con la asistencia del Prefecto, el Obispo Goyeneche, el Deán de la Catedral de ese año Manuel Fernández de Córdova y el doctor Andrés Martínez quien leyó el Acta de fundación, luego el Prefecto pronuncio un discurso patriótico, luego el doctor Santiago Ophelan hablo a nombre   de los profesores y termino el presidente de la Academia Lauretana Manuel Amat y León.

También en la misma ceremonia se colocó una banda a los profesores fundadores de esta Institución: Santiago Ophelan de religión; Rafael Barriga de latín y castellano; Juan Gualberto Valdivia de filosofía y matemáticas; Andrés Martínez de derecho civil y patrio; Jose Corbacho de Artes; Manuel Amat y León de economía;  Leonardo Navas de medicina y Jose de Recabarren de Dibujo. El colegio empezó a funcionar en los altos del claustro del convento de San Agustín.  

La Universidad Nacional de San Agustín

Se instalo el 16 de noviembre de 1827 en la capilla del convento de San Agustín, para esto los deanes de la Catedral Juan Gualberto Valdivia y Manuel Fernández de Córdova redactaron las constituciones y el acta de fundación de la nueva universidad. Al acto fundacional asistieron el Prefecto Gutiérrez de la Fuente, el general Agustín Gamarra  jefe del ejército del sur;     el Obispo Goyeneche, autoridades municipales, socios de la Academia Lauretana, profesores del colegio de la independencia que también fueron catedráticos de la nueva universidad y vecinos notables de la ciudad de Arequipa.

La ceremonia se inicio con una misa en la catedral de Arequipa ofrecida por el Obispo Goyeneche, luego los asistentes se dirigieron a la capilla de los claustros del convento de San Agustín donde se leyó el acta de fundación para luego dar posesión de cargos, para rector se designo al doctor Jose Fernández Dávila y secretario al doctor Juan Gualberto Valdivia Cornejo. La universidad empezó con las siguientes cátedras (carreras): teología, leyes, medicina y cirugía.    

La corte superior de Justicia

La Corte  Superior de Justicia se instalo en la ciudad de Arequipa por cumplimiento de la Constitución de 1823 que en el artículo 101 se dispone la creación de cortes superiores en los departamentos de la naciente republica peruana,  sin embargo sabemos que el sur del país aun estaba bajo el domino de España hasta la batalla de Ayacucho en 1824, en efecto después de la batalla mencionada y antes que la ciudad blanca jure la independencia y de la visita de Bolívar a Arequipa  se instalo la Corte Superior el 01 de febrero de 1825.  
Se designo como primer Presidente de la Corte Superior de Arequipa al doctor Felipe Antonio de la Torre y Vocales a los doctores: Mariano Esteban de la Llosa; Felipe Santiago Estenos quien fue remplazado por Manuel Cuadros;  Jose Sánchez de la Barra   y Mariano Blas de la Fuente; como Fiscal al doctor Mariano Luna; como relatores los doctores Miguel Salazar y Mariano Gandarillas y como secretario a Bernardino de Cáceres.

Estas son las tres instituciones que nacieron en nuestra ciudad  con la independencia del Perú.
      

      

lunes, 25 de julio de 2016

LOS PUENTES SOBRE EL RIO CHILI

Un puente colgante prehispánico

Aparentemente existió un puente colgante prehispánico construido por las etnias que habitaban el valle del rio Chili antes de la fundación de Arequipa (1540), no se sabe donde estuvo ubicado, pero sabemos de su existencia en base a la información de acuerdos del de Cabildo de Arequipa para construir el puente colonial o actual Bolognesi, pues el 13 de diciembre de 1549  acordaron pedir información a los caciques sobre la construcción del puente colgante incaico, porque se encontraba deteriorado.

El puente colonial o “Bolognesi”

El puente colgante prehispánico antes mencionado se encontraba en mal estado, entonces el Cabildo de Arequipa, en cesión del 10 de enero de 1550, vio con urgencia construir uno nuevo y solicitaron a la Real Audiencia “provisión” (dinero) para la edificación de uno nuevo, lo cual se accedió, no obstante la Real Audiencia sugirió al Cabildo que también recaude fondos a través de impuestos y aranceles a una serie de productos como a la carne, maíz, candelas, y otras mercaderías provenientes de Castilla para obtener fondos, además de “derramas” (donaciones) entre los vecinos.

El cabildo de Arequipa encargó al alcalde Miguel Cornejo y al regidor Pedro Godinez para que  busquen un alarife, organicen el presupuesto y se inicien la construcción del nuevo puente; probablemente esto demoro algunos años, porque en una escritura del 26 de febrero de 1558, ante el escribano Gaspar Hernadez vemos que los maestros alarifes Bernandino de Avila y Juan Blanco se comprometen con el Cabildo a construir el puente.

El puente se empezó a construir entre la barranca de la ciudad y las tierras de los caciques de la Chimba en 1558, pues el Corregidor Alonso Manuel de Anaya indico que cuando ingreso a la ciudad “hallo en el rio desta cibdad comenzada hacer y fundar un puente…”, este dato se confirma con la escritura antes mencionada. Por otro lado la construcción de este puente trajo problemas con los indios que trabajaban en la construcción del mismo, y también con los poseedores de tierras al otro lado del río, en la Chimba. Existe bastante documentación al respecto que ha sido estudiada por la licenciada en historia Rocío Villaverde Retamozo y el doctor Guillermo Galdos Rodríguez.

El puente de Uchumayo.

El Arqueólogo Augusto Cardona ha estudiado los caminos prehispánicos en Arequipa y uno de ellos, el que va a la costa desde Arequipa, salía por Uchumayo, que en tiempos coloniales se denomino el “Camino real” o de “calderas”; en este lugar se construyo un puente de un arco, levantado sobre dos peñas, este puente data de 1704, y se realizo, según Cardona, para aliviar el paso de los viajeros y sus recuas, principalmente en los meses de enero a marzo, cuando el río aumentaba su caudal.

Cruzando este puente se ascendía hasta el cerro “Trinchera” donde Cardona ubico una barricada levantada posiblemente en 1836 en tiempos de la Confederación Perú- boliviana, cuando se enfrentaron en este lugar , el ejército de Santa Cruz con el de Salaverry. El camino continuaba a la costa cruzando el desierto y la quebrada de Linga que desemboca en el valle de Tambo.

El puente Grau

En el diario La Bolsa de 1863 se rescató una nota donde se exigía la construcción de un nuevo puente sobre el río Chili, por los constantes accidentes que ocurrían al tratar de cruzar este río los pobladores de Yanahuara a Miraflores; hubieron varias sugerencias para construirlo, primero se acordó hacerlo madera, luego de fierro y finalmente de calicanto.

El puente se empieza a construir en 1884, según la memoria edil de ese año, por el arquitecto Juan Rodríguez, para lo cual la Municipalidad adquirió la quinta Vargas y de Sánchez en ambos lados del río para la apertura de la calle. No obstante este puente estuvo varios años en construcción debido a inconvenientes como falta de presupuesto, desastres naturales como el terremoto del 13 de agosto de 1868 y aumento de caudal del rio, y la Guerra con Chile.

El puente que empezó Rodríguez a construir aparentemente no tenía la fortaleza necesaria, pues pasada la guerra con Chile el ingeniero civil Eduardo López de Romaña y Alvizuri, agrego un arco invertido al puente para asegurar su resistencia, y terminando de construirlo con su propio peculio.


El puente de fierro

Al terminar la construcción del ferrocarril de Arequipa a la costa (Mollendo) en 1871 se empezó a realizar la línea que uniría la “ciudad blanca” con Puno y para este tramo era necesario construir un puente sobre el río Chili. No obstante en un primer momento este puente fue de madrea, según el diario La Bolsa del 4 de julio de 1871, dice: “el día 29 del anterior se estrenó el puente provisional de madera que unirá la línea del ferrocarril de Puno en las dos orillas..” para estrenar este primigenio puente cruzo la locomotora “Estrella”.

El puente actual, de fierro, fue fabricado por la Phoenix y Co de estados Unidos y construido por Enrique Meiggs, fue traído en barco hasta Mollendo y luego a nuestra ciudad para ensamblarlo en 1872.

El puente de tingo


Una nota del diario La Bolsa del 31 de enero de 1873 encontramos que “el puente de Tingo, a pesar de las avenidas del río, los trabajos de este puente adelantan más cada día. El terraplén que va de la casa del señor Laguna al puente esta ya concluido, el primer arco armado y el segundo, que ofrece más dificultades se arma en estos días. Lo que queda es sencillo y en poco tiempo más tendremos el gusto de ver terminada esta obra que va prestar importantes servicios a los pueblos de este lado de la campiña”; esta noticia nos revela que este puente data desde el año mencionado.

El puente San Isidro

Entre 1961 y 1966 se construyo la variante de de Uchumayo, para enlazar Arequipa con la panamericana sur, en esta, también se construyo el Puente San Martin, obra realizada por la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa, fue inaugurada en diciembre de 1966 por el presidente Belaunde Terry.

lunes, 4 de julio de 2016

UNA FORTUNA SOBRE EL AZÚCAR: VÍCTOR LIRA Y LA HACIENDA PAMPA BLANCA

                                                                                   

La presencia de la familia Lira en el valle de Tambo se inicia con  Juan Guillermo Lira Neira, padre de Víctor F. Lira,  cuando adquiere el fundo Pampa Blanca, el 10 de marzo de 1849, de la familia Alvizuri; para entender mejor el proceso histórico de la formación de la hacienda Pampa Blanca y de la familia Lira en el valle veamos primero la genealogía de esta y luego la historia agraria de la mencionada hacienda.

LA FAMILIA LIRA

Juan Guillermo Lira Neira nació en Lima en 1832 y falleció el 16 de enero de 1888 a la edad de 56 años en Arequipa.  Contrajo matrimonio con María Mercedes Goycolea Zumaran, el 7 de junio de 1858, en la Iglesia del Sagrario de Arequipa. Tuvieron un solo hijo: Francisco Jose Víctor Felipe Lira Goycolea, personaje estudiado en este artículo.

Mercedes Goycolea Zumaran, esposa de Juan Guillermo Lira,  nació en Arequipa el 21 de setiembre de 1839; hija de Juan Goycolea Pujana y María Isabel Zumaran Salazar, falleció en octubre de 1923 a la edad de 84 años en su casa de la calle La Merced.

Francisco Jose Víctor Felipe Lira Goycolea, hijo de Juan Guillermo y María Mercedes, nació en 1867 y se bautizo el 20 de marzo de ese año en la Iglesia del Sagrario. Murió el 13 de junio de 1929 en Lima a la edad de 62 años.

Víctor F. Lira, como se le conoció popularmente, casó con María del Carmen Josefa Petronila Augusta de Romaña Marco del Pont el 27 de abril de 1892 en la Iglesia del Sagrario y tuvieron diez hijos y según el testamento de Víctor F. lira: “cinco que murieron al nacer y por consiguiente no se les llego a poner nombre ni menos han dejado sucesión”(ARA: 1929, 803) los cinco hijos que sobrevivieron fueron nombrados: Guillermo Enrique Jose; María Mercedes;  Carmen Zoila Victoria; Isabel y  Alicia Lira de Romaña.

Guillermo Enrique Lira de Romaña: Nació el 25 de julio de 1893 en Arequipa y se caso con Elvira Harmsen Gamez el 3 de abril de 1921;  administro varios años la hacienda Pampa Blanca, después de la muerte de Víctor F. Lira.  Guillermo fue alcalde de Arequipa, asumió el cargo el 23 de agosto de 1930, luego del levantamiento del General Luis Miguel Sánchez Cerro contra el gobierno de Augusto B. Leguia; según Mario Rommel Arce “A la cabeza del movimiento estuvo el Comandante  Luis Miguel Sánchez Cerro, quien conto con el apoyo de civiles como Jose Luis Bustamante y Rivero, Manuel Aurelio Vinelli, Clemente J. Revilla y Guillermo Lira de Romaña en cuya casa se reunieron los complotados” (ARCE: 2015, 246), refiriéndose a la casa de la calle la Merced, propiedad que construyó Víctor F. Lira.     

Guillermo Lira y Elvira Harmsen  tuvieron un hijo llamado Juan Guillermo, que nació en la hacienda Pampa Blanca el 8 de febrero de 1922, fue alumno del colegio de La Salle y estudio Ingeniera Industrial en la Universidad de Tucumán en Argentina; trabajo en la molinera Santa Rosa en Lima y en la Sociedad Industrial del Sur;   también fue alcalde de Arequipa.

Las hijas de Víctor Lira fueron: María Mercedes Lira de Romaña, nació en 1894 y falleció en 1988; contrajo matrimonio con Carlos Diego Gibson Moller el 1 de enero de 1918.  Carmen Lira de Romaña nació el 02 de enero de 1899 y falleció en 1935, contrajo matrimonio con Jose Alfonso Delgado Vivanco; tuvieron un hijo: Alfonso Delgado Lira. Isabel Lira de Romaña casó con Simon Irriberry Gibson; tuvieron un hijo: Noel Irriberry Lira.  Alicia Lira de Romaña casó con Jaime Caritg Forga.

INICIOS DE LA HACIENDA PAMPA BLANCA

El 10 de marzo de 1849 Juan Guillermo Lira, padre de Víctor F. Lira, adquirió el fundo de caña de azúcar denominada Pampa Blanca y las lomas del mismo nombre, en el valle de Tambo, de doña María Santos Pacheco; esta hacienda estaba embargada por nueve mil pesos a favor de la casa de huérfanos de Arequipa y  dos mil pesos a favor del cura de Tacna Domingo López del Castillo por una capellanía “impuestas desde tiempos inmemoriales” (ALCÁZAR: 1856, 412). El fundo Pampa Blanca era parte de la extensa hacienda Chucarapi de la familia Alvizuri Fernández Maldonado.

Juan Guillermo Lira para extender Pampa Blanca compró  a  Bruno Bejarano el 06 de setiembre de 1879, “una suerte de tierras o chacras situadas en el valle de Tambo y conocida con el nombre de  Pampa Blanca del Carmen [y otra denominada] conventillo” (ARA: 1879). El 09 de julio de 1881 compro de Josefa Benavides viuda de Barra   “La parte que me corresponde en la chacra de pan llevar y montes llamada Cachullo (Cachuyo) ubicada en el valle de Tambo” (ARA: 1881) de esta manera constituye la hacienda Pampa Blanca

Al fallecimiento de Juan Guillermo Lira en 188, su hijo Víctor asume la dirección de la Hacienda quien continúa comprando tierras y para expandirla, como lo veremos más adelante.

 PAMPA BLANCA DE VICTOR F. LIRA

Víctor Felipe Lira al asumir la administración de la hacienda se propuso modernizarla y expandirla; para lograr con lo primero adquirió en 1893, de la Casa Mencahca en Lima, un pequeño generador de energía eléctrica  para su hacienda (EGUILUZ: 2014, 76). A comienzos de la década de 1900 dio inicio a los trabajos del dique de enrocada en las márgenes del rio Tambo, protegiendo los terrenos de cultivo de su hacienda. En 1905 instala sobre el rio Tambo  un puente de acero; y en 1906 construye un ferrocarril de trocha angosta que uniría su hacienda con la estación de la Ensenada, y por ende contactándose con  el Ferrocarril del Sur. (CERDEÑA: S/E )

Para esta obra de envergadura Víctor Lira compro de Justo Ponce, el 23 de agosto de 1906, terrenos en la Ensenada y “una casita que queda a la derecha del camino que va a La Punta y el extremo del sitio donde estuvo situado el triangulo de la empresa de los ferrocarriles del sur” (ARA García Bedoya). Esta propiedad le sirvió de de almacén de azúcar y subproductos. En 1918 inicia la construcción  de una capilla de estilo neogótico y un mausoleo familiar contiguo a la capilla.

En el proyecto de expandir la hacienda Víctor siguió comprando terrenos pues el 06 de mayo de 1911 compro 7 topos en el pago de Cachuyo a doña Juana Paredes (ARA: 1811). El 15 de enero de 1912 compro de Manuel Arana 32 topos también en Cachuyo (ARA: 1912).
El 08 de Enero de 1918  Victor F. Lira dio poder a su hijo Guillermo E. Lira Romaña para representarlo e sus negocios pues Víctor pretendía viajar a Europa para comprar un nuevo trapiche y Alambique, lo hizo en 1920.   

Víctor F. Lira fallece en Lima en 1929 y al año siguiente y de acuerdo a su testamento realizan tasación de la hacienda que estuvo a cargo del abogado Javier de Taboada Bustamante, el valor total de esta sumaron 1 008 212 soles esto incluía la casa hacienda, casas de los trabajadores, fabrica (Alambique y trapiche) escuela, teatro, iglesia, plaza, piscina, diques, ferrocarril, puente, terrenos de cultivo, cultivos, maquinaria, equipo, muebles, etc.  

El 10 de mayo de 1939, la viuda de  Víctor Lira, Carmen de Romaña, y sus hijos constituyeron la “Sociedad Agrícola Pampa Blanca Limitada”, la escritura pública de esta sociedad  fue inscrita en Registros públicos a fojas 1080 del año mencionado.   

EXTENSIÓN DE PAMPA BLANCA

Según un plano elaborado en 1938, la hacienda Pampa Blanca, estaba distribuida por tres secciones: “Pampa Blanca Grande” que comprendía 177 hectáreas, o 509 topos con 1842 varas;  “Pampa Blanca Chica” tenía 42 hectáreas, o 121 tops con 1600 varas;   y “Cachuyo” constaba de 216 hectáreas, o 618 topos con 4646 varas. En total la hacienda Pampa Blanca estaba constituida de 436 hectáreas, o 1249 topos mas 2988 varas.

Las secciones “Pampa Blanca Grande” y “Pampa Blanca Chica”  eran vecinas, sin embargo “Cachuyo” estaba separada de las anteriores por el rio Tambo.  Las tres secciones mencionadas, estaban también divididas en tabladas.

La sección “Pampa Blanca Grande” la constituían 13 tabladas cuyos nombres eran: “La Ladera”, pues estaba junto al cerro y constaba de 16 topos con 1521 varas; “Juan Guillermo” con 53 topos y 3379 varas; “Víctor Felipe” con 56 topos y 3721 varas; “El Triangulo”, porque el rio Tambo formaba la perpendicular, con 29 topos y 2929 varas; “El Olivar” pequeña tablada de 3 topos y 4006 varas, que se ubicaba en la ladera del cerro vecino a la hacienda, donde, como el nombre la tablada tiene, estaba sembrada de olivos;  “El Carmen”, con 36 topos y 1133 varas; “Las Mercedes” con 46 topos y 2427 varas; “Santa Isabel” con 52 topos y 593 varas; “Zona Urbana”, parte de la hacienda donde estaba la población, las casas de los trabajadores, la casa hacienda  el trapiche y el hermoso jardín que poseía Víctor Lira de 19 topos y 254 varas; “La Fabrica” con 23 topos y 4534 varas; “San Agustín”  con 37 topos y 4 147 varas; “Santa Petronila” con 36 topos  y 4110 varas; “Santo Toribio” con 46 topos y 3443 varas; y finalmente “San Lucas” con 25 topos y 715 varas. El ferrocarril de trocha angosta cruzaba esta sección hasta llegar al mismo trapiche de la hacienda.    
            
La sección “Pampa Blanca Chica” la conformaban dos tabladas, no las denominaron con algún nombre, simplemente estaban numeradas, según el plano, que es nuestra fuente de información para describir el espacio de esta hacienda; La tablada N° 1 tenia  53 topos y 2692 varas; y la tablada N° 2 con 57 topos y 1698 varas. Es importante anotar que las tabladas esta sección no estaban totalmente cultivadas porque, según el plano, las tierras contiguas al rio de estas dos tabladas, figuran como montes y tierras eriazas; además que en el medio de estas dos fincas se ubicaba la propiedad de los herederos de doña Tomasa Alvares,  que no figura la cantidad de tierras, pero se aprecia que esta finca, de los Alvares, abarcaba desde el cerro al rio Tambo.

La sección “Cachuyo” la conformaban 8 tabladas, no tenían nombre, según el plano, solo estaban numeradas, a saber: la tablada N° 1 tenia 74 topos y 51 varas; la N° 2 con 55 topos y 4370n varas; la N° 3 con 83 topos  y 3368 varas; la N° 4 con 27 topos 325 varas, estas fincas eran vecinas a la quebrada de cachuyo y cachendo, y el ferrocarril de trocha angosta que construyo Víctor Lira separaba estas tabladas de las otras, de esta sección, que a continuación detallamos; La tablada N° 5 poseía 55 topos con 4370 varas; La N° 6  con 48 topos y 213 varas; La N° 7  de 57 topos y 1967 varas; y finalmente la N° 8 de 124 topos con 3774 varas.  Es posible que los nombres y la cantidad de topos o hectáreas de las tabladas antes mencionadas aun continúen en la actualidad denominadas como tal.         

OBRA SOCIAL DE VÍCTOR LIRA

Víctor Lira  fue diputado por Arequipa en 1901; Alcalde de Arequipa y Cocachacra entre 1889 – 1901 y obsequia para la iglesia de La Inmaculada Concepción de Mollendo un reloj de cuatro esperas para su torre.
El 25 de marzo de 1919 Víctor F. Lira  inició la construcción de nuevo asilo de ancianos de las Hermanitas de los Ancianos de los Desamparados, establecidas en Arequipa  desde 1912; el nuevo edificio se construyo en  un terreno que adquirió la misma institución  religiosa.  Diecinueve meses duro la construcción de ese asilo a cargo de los ingenieros Luis Alfredo Gilardi y Antonio Mosca, y el 28 de  mayo de 1921 se inauguro este recinto, el dia del cumpleaños de Carmen de Romaña, esposa de Víctor Lira, quien se convirtió en su principal benefactor .          
El 10 de agosto de 1947 al inaugurase la “Semana de Arequipa”,  una serie de actividades organizadas por el aniversario de la “Ciudad Blanca”, se coloco en la galería de arequipeños Ilustres el retrato de Víctor Lira, cuando fuera alcalde de Arequipa Pedro P. Díaz, otrora exitoso empresario arequipeño.    

FUENTE CONSULTADA

ARCHIVO REGIONAL DE AREQUIPA

(1856)              Notario Manuel Alcázar. Sesión, endoso y traspaso de la hacienda Pampa Blanca.  Fol. 412.  17 de mayo de 1856.

(1880)                Notario Abel I. Campos. Venta don Mariano Landázuri a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 535. F 240. 

(1882)                Notario Abel I. Campos. Venta doña Barbara Linares a favor de Juan Guillermo Lira por medio de su apoderado Juan Francisco Cornejo. Protocolo 537. Folio 671.
 
(1883)                Notario Abel I. Campos. Venta doña Norverta y don Manuel Rosado a favor del señor Juan Guillermo Lira.  Protocolo 538. Folio 421.

(1883)                 Notario Abel I. Campos Venta don Juan Guillermo Ballon A favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. Folio 423.  
  
(1883)             Notario Abel I. Campos. Venta don Jesús Teófilo Núñez a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538, F. 438.

 (1883)               Notario Abel I. Campos. Venta el señor Juan C. Benavides a favor del señor Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. F. 259.

(1883)                   Notario Abel I. Campos. Venta la señora Jhoana Benavides de Romero a favor de Juan Guillermo Lira.  Protocolo  538.  F. 995.

(1883)                   Notario Abel I. Campos. Venta doña Inés Benavides a favor de Juan Guillermo Lira. Protocolo 538. F. 735. 

ARCHIVO PARTICULAR

(1929)                    Notario Manuel F. Hurtado.  Testamento otorgado por el señor Víctor F. Lira y Goycolea.  

(1930)                        Javier de Taboada Bustamante. Tasación directa de la hacienda Pampa Blanca.

(1938)                       Plano de la hacienda Pampa Blanca. 

(1939)                       Constitución de la Sociedad Agrícola Pampa Blanca Limitada.


BIBLIOGRAFÍA

ARCE   ESPINOZA, Mario.
(2015)       Alcaldes de Arequipa republicana. Ed. Fondo Editorial de la UCSM. Arequipa.

(2012)          La Firma Manuel muñoz Najar, Historia de una empresa familiar. Ed. ADRUS   Arequipa     

CERDEÑA AGUIRRE, Eduardo.
(1941)       Pampa Blanca primer pueblo que tuvo luz eléctrica en el Perú. EN: Revista El Valle. Órgano del Centro Católico de Caballeros de Cocachacra. Arequipa. 

EGUILUZ  MENENDEZ, Percy.
(2014)    Cocachacra en la pluma de don Eduardo Cerdeña. Ed. Municipalidad distrital de Cocachacra. Arequipa.     

(1948)          Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Edición privada.


Fabrica de Pampa Blanca

Hacienda Pampa Blanca


Hacienda Pampa Blanca 


sábado, 2 de abril de 2016

SI QUIERES DEL INFIERNO UN FIEL RETRATO, ACÉRCATE A MOLLENDO POR UN RATO

                                                                                   

“Si del infierno quieres un fiel retrato acércate a Mollendo por un rato”, fue el título de uno de los artículos del desaparecido diario arequipeño "La Bolsa", del 22 de marzo de 1880, que dio cuenta de los hechos  de la invasión  a Mollendo por los chilenos los días 8, 9 y 10 de ese mes.

LOS HECHOS: EL DESEMBARCO

La noche del 8 de marzo soldados chilenos, al mando de los Coroneles Orozimbo Barboza y Baldomero Dublé Almeida, llegaron a la bahía de Mollendo en los buques “Blanco Encalada”, “O´Higgins”, “Amazonas”, “La Covadonga” y el “Lamar”, desembarcando en la caleta de Pescadores, entre Mollendo y Matarani,  y por el desaparecido puerto de Islay, que en aquel año, estaba en decadencia. De estos lugares caminaron hacia el “Puerto bravo” en dos grupos, uno que se dirigió por las lomas y otro por los acantilados.

A las 4 de la tarde del 9 de marzo, las tropas chilenas entraban a la plaza de armas de Mollendo, cuyos habitantes habían huido, en su mayor parte hacia Mejía, las lomas y el valle de Tambo temiendo que los enemigos repitiesen sus acostumbradas hazañas “de tirar” sobre gente indefensa. Mientras  el “Blanco Encalada”   fondeaba por la primera vez en la bahía  a poca distancia de tierra y en posición de combate.    
Los pocos nacionales que resguardaban el puerto  no pasaban de cuarenta y mal armados, que al ver desfilar a los invasores, y la actitud del buque, comprendieron que toda resistencia era inútil y temeraria. Barboza mandó del Blanco Encalada un parlamento para dialogar con las autoridades, pero no se encontraban, solo un extranjero,  empleado del gobierno, quien los llevo a la casa del Sr. D. Juan Jefferson, Cónsul de la República Argentina y el Brasil;  el parlamento volvió al Blanco Encalada, después de izar la bandera chilena en la Sub-prefectura y en la Capitanía de Puerto, y a llegar a bordo se disparo un cañonazo que parece fue señal convenida de que podrían entrar libremente.

Los chilenos tomaron como cuarteles la estación del ferrocarril y  las casas que había entre la Aduana de Mollendo y la casa del Sr. Speedie. Los jefes y oficiales se alojaron en la casa del Superintendente del Ferrocarril y el hotel de propiedad del señor Champin.

En la ciudad de Arequipa, el Prefecto  Gonzales Orbegoso, recibía telegramas, que enviados desde Mejía por el Sub-Prefecto de Islay, Ramón Vargas Machuca, anunciaba que Mollendo era ocupada por las fuerzas chilenas.

El Prefecto  organizo un ejército para repeler la invasión chilena; convoco al batallón “Legión Peruana” a cargo del Comandante Gutiérrez, al batallón “Apurímac” al mando del Comandante Cipriano Soto, al batallón “Piérola” bajo la dirección del Comandante Carlos Llosa,  y las columnas arequipeñas de la Guardia Civil, de Artesanos, del Pueblo, de la Gendarmería, de la “Columna del Honor”, y todos bajo el mando del coronel Manuel Ramón Rivera. El Prefecto partió de Arequipa con este ejército, dejando  la ciudad en su cargo, al Teniente Coronel Don Bruno Abril, quien días después de la ocupación, destino la casa del señor Yepes, contigua al monasterio de Santa Rosa, para asilo de los familiares de Islay, Mollendo y Mejía, por consecuencia de la invasión chilena, reservándose en caso de que aquella no fuese suficiente  el tomar las medidas convenientes para que ninguna de dichas familias quede sin alberge.

AVANCE HACIA MEJIA

En la madrugada del 10 de marzo la caballería del Teniente chileno Belizario Amor, y la columna “Zapadores”  se dirigieron hacia Mejía, siguiendo la línea del ferrocarril, llegando a la 1 de la tarde, donde encontraron  a dos italianos que cuidaban sus caramancheles. Allí saquearon e incendiaron las casas desocupadas, destruyeron  la enrieladura  y vagones que se encontraban en la estación de  Ensenada. 

El ejercito que salió de Arequipa, llegó a la estación de Cachendo, uniéndose a los batallones que se organizaron en el valle de Tambo comandadas por el ingeniero Eduardo López de Romaña,  el de Mollendo por el Comandante Mariano Bedoya, y la artillería, sin cañones, dirigidas por Manuel San Román; este ejercito avanzo  contra el enemigo que se encontraba en Mejía y la  Ensenada, librando una batalla en la quebrada de Chule donde murieron los tambeños Ramón Cáceres y Jose Eguiluz.

Abandonado Mejía,  los  nacionales encontraron en la plaza, ocho barriles de pólvora enterrados; luego   capturaron al chileno encargado de prenderle fuego, que estaba embriagado.

EL DIA DEL INFIERNO: INCENDIO, SAQUEO Y RETIRADA 
 
Durante la tarde del 10 de marzo, los chilenos que quedaron en Mollendo, ingresaron al Juzgado Paz y destrozaron los expedientes y libros, destruyeron el ferrocarril y la factoría a dinamitazos tomando prisionero al maquinista de “La Maestranza” M. Blackey; de la Aduana se llevaron a bordo varios pianos, piezas de paño y otras mercaderías de valor, lo que no pudieron reivindicar lo destrozaron o utilizaron de algún modo.
En la noche soldados chilenos completamente ebrios, retornaban por el camino que conducía al pueblo de Islay,  enviados por los Jefes, pues querían evitar fatales consecuencias; los últimos, encendieron dos fogatas  próximas a las últimas casas de Mollendo, y a la luz de estas, entraron a zaquear las propiedades de la zona. De pronto empezó a incendiar la casa de don Tomas Pinto,  y luego, con mucha rapidez,  las casas vecinas; por otro lado, muy cerca del incendio, en la parte posterior de la casa del señor Struque, un oficial chileno intento violar a una joven, pero la reacción de los vecinos impidieron el acto, luego se refugiaron en la casa del  español Manuel Dorich, que por su condición de extranjero, había manifestado su neutralidad en el conflicto.

Dorich guardo en una caja fuerte “valores propios y ajenos” que los chilenos intentaron saquear, según  una carta que envió a su madre el sacerdote chileno, que aparentemente estuvo en Mollendo,  Eduardo Febres; y publicada parcialmente por Carlos María Nuñiz en su libro “Historia del patriotismo, valor y heroísmo de la nación peruana en la Guerra con Chile”.
 
El incendio continúo toda la noche, al amanecer había ardido gran parte de la población de Mollendo, desde el cementerio hasta la plaza del mercado; las tropas chilenas se embarcaron apresuradamente, al percatarse que en las lomas se encontraba el ejército peruano, dejando caballos, mulas, provisiones, municiones y aun rifles  en el muelle. Los nacionales permanecieron allí mientras los buques chilenos bombardeaban el puerto, luego el Prefecto avanzo con ocho tiradores para hacer reconocimientos.

El viceparroco de Mollendo, Juan Bautista Arenas,  días después de la ocupación, envió una carta al Vicario Capitular de la Diócesis de Arequipa informándole los sucesos y el sacrilegio perpetrado en la iglesia, pues se llevaron la Custodia, dos crismeras de plata con el sagrado Oleo, la imagen  de Nuestra Señora de la Purísima con su corona de plata, entre otras cosas; además de haber incendiado el templo y casa cural “para borrar las huellas del atentado [y ] todo frente a dos capellanes chilenos”, dice.

El 13 de marzo de 1880 las tropas chilenas se hicieron a la mar rumbo a Ilo, no sin antes, como un acto de justicia, entregar a las autoridades consulares los responsables de las atrocidades causadas a Mollendo.
La Estación del Ferrocarril y la Aduana de Mollendo

Una calle mollendina



martes, 15 de marzo de 2016

EL FORGA: UN CASTILLO EN LA PLAYA DE MOLLENDO

                                                                                               
El 12 de junio del 2015, se presento en la casa del Corregidor Abril y Maldonado de la Universidad Católica Santa María de Arequipa, el libro “El Castillo Forga y el ferrocarril trans-continental de Mollendo a Buenos Aires”. El texto pertenece a la colección de documentos que el Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo viene publicando del archivo de la familia Coloma, en particular de Guillermo Coloma Elias, comerciante mollendino a inicios del siglo XX.

Este libro tiene trece capítulos,  el primero se refiere a la ceremonia de clausura del año escolar de 1945 en Mollendo, donde se insertan discursos y cortes periodísticos sobre el acto de clausura en el colegio Deán Valdivia.

Desde el capitulo tres al once se exponen documentación relacionada al castillo Forga, mencionando a los dueños de la propiedad antes de su construcción, la misma edificación, una descripción y planos de 1929, la perdida de la mansión y el fracaso económico de Jose Miguel Forga,  y los posteriores dueños hasta su estado actual.

Los capítulos doce y trece corresponden a la ruta del ferrocarril transcontinental, que partiendo desde Mollendo se llegaba hasta Buenos Aires  en Argentina.   A continuación, y en base a la documentación recogida en el libro mencionado, presentamos una historia del castillo Forga, icono del pueblo mollendino.
El castillo Forga 

EL LUGAR ANTES  DEL CASTILLO

La caleta de Mollendo inicia oficialmente actividades portuarias por Decreto Ley del 06 de enero de 1871, desde entonces la actividad comercial se trasladó desde el republicano puerto de Islay a Mollendo; y con autorización del gobierno  se adjudicó terrenos para viviendas  a los habitantes de Islay  en base a un plano del nuevo  pueblo de Mollendo  que trazó el ingeniero Thorndike.

Iniciado el siglo XX Mollendo fue creciendo en población y  urbanismo; y muchos declararon sus terrenos en los Registros  de la Propiedad Inmueble de Arequipa, hoy Registros Públicos;  es así que el 09 de octubre de 1906 asentó el señor Enrique Meier, natural de Alemania, como de su propiedad,  el peñón donde posteriormente se construyó el castillo, alegando que adquirió el dominio de esta finca de haberla poseído por más de diez años.               

Este lugar fue conocido como “El polvorín”, “El polvorín de Meier” o “Miramar”, debido que allí guardaba explosivos  que comercializaba  Meier donde construyo también una casita de madera. Con esos nombres fue registrada la propiedad, que tenía un área de 3500 metros cuadrados, y según tasación tenía un valor de 2835 soles.

Enrique Meier se estableció en Mollendo  alrededor de 1885, profesaba la religión luterana y llego a ser notable comerciante en el “puerto bravo”, además fue alcalde de la provincia de Islay, y agente  consular de los Estados Unidos, en Mollendo; tuvo dos matrimonios, el primero con María Victoria Ramírez Escudero, y luego de enviudar con Irene Barreda y Vásquez; en la descendencia de  don Enrique Meier  se reconocen personajes como el actor Christian Meier, y la periodista Marta Meier Miro Quesada. Enrique Meier falleció en Arequipa el 17 de abril de 1920.
 
Enrique Meier

Plano de la ciudad de Mollendo a inicios del siglo XX



PROPIEDAD DE LA PERUVIAN

Enrique Meier tuvo en propiedad legalmente este lugar entre 1906 y 1911; sin embargo, por problemas de carácter financieros fueron subastados algunos de sus bienes entre ellos “El Polvorín” o “Miramar”, que lo adquirió la Peruvian Corporation Ldta. empresa británica que administraba los ferrocarriles en el país. Esta empresa pago 6,129.55 soles por la propiedad, según escritura hecha ente el notario público Jose María Tejeda el 13 de diciembre de 1911.

La Peruvian Corporation Ltda. tuvo en propiedad este lugar doce años, entre 1911 y 1923,  pues el directorio de la empresa decide vender esta propiedad al señor Jose Miguel Forga Selinger  ante notario público Manuel F. Hurtado el 24 de julio de 1923, por 775 Libras Esterlinas de Oro.

El Peñón o Miramar lugar donde posteriormente se construyó el castillo Forga 


JOSE MIGUEL FORGA SELINGER

Jose Miguel Forga Selinger nació en la ciudad de Arequipa en 1868, hijo de don Miguel Forga Barnach, natural de Cataluña – España, y de Julia Selinger de Arequipa. Jose Miguel Forga fundó en 1897 la Fábrica de Hilados y Tejidos La Industrial de El Huayco, hoy en ruinas; fue alcalde de la ciudad blanca y se caso en Lima con María Sanmartí Bustamante.



UN CASTILLO EN LA PLAYA  

Forga inicio la construcción del castillo en 1924, pues según el diario El Deber del 24 de abril del año en mención dice: “se ha construido últimamente magníficos edificios, con todo el gusto que se puede desplegar en el arte arquitectónico, y actualmente el señor alcalde de Arequipa don Jose Miguel Forga, domina el horizonte marítimo con un bellísimo palacete que construye sobre el morro denominado Miramar”; a su vez el diario El Pueblo del 12 de junio de 1924 agregaba que:  “Se encuentra en este puerto, con su familia, el alcalde de Arequipa, señor don Jose Miguel Forga, quien está haciendo construir un pintoresco chalet a orillas del mar”.           

Según Cesar Coloma, director del  Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo, no se ha podido ubicar al arquitecto que diseño y construyó el castillo, pues en la documentación que Coloma a revisado no se encuentra dato alguno, no obstante el periodista Bernandino Rodríguez, en su libro “Un capricho llamado Mollendo” afirma que quien construyó este edifico fue el arquitecto Alberto Gerardo Cornejo Iriarte, mas no cita la fuente.  

Fotografía del "castillo Forga" en proceso de construcción



UNA DESCRIPCIÓN DEL CASTILLO

Existe una detallada descripción de este inmueble hecha por el ingeniero Eduardo Bustamante Ordoñez en mayo de 1929, donde se adjuntan dos planos del primer y segundo piso del castillo; dice el documento que la construcción fue de concreto armado, no es de gran extensión y consta de tres plantas la primera dedicada a lo social (comedor y salones), la segunda planta a dormitorios y la tercera un torreón decorativo. Además la portada de la calle de calicanto con puerta de rejas de dos hojas y el andador de losetas de cemento que conduce desde la entrada hasta la entrada principal de la casa y balaustrada de cemento en el lado norte y sur del castillo.  

El estilo arquitectónico fue el neogótico; sin embargo cuando se levanto este plano por el Ing. Bustamante, el inmueble aun no estaba culminado pues los jardines aun estaban en construcción. El castillo fue declarado Monumento Nacional por Resolución Ministerial N° 775-87-ED el 09 de noviembre de 1929.

Plano de la planta baja del castillo Forga 


Puerta de ingreso al jardín del castillo Forga

Jardín de ingreso al castillo Forga 



Puerta de ingreso al castillo 



Fotografía del lado derecho del castillo Forga 


Fotografía del lado izquierdo del castillo Forga 

Fotografía de ingreso al jardín y piscina del castillo Forga 


Salón principal del castillo de Forga, según la tasación de 1929 nos dice que: "El hall, con  paredes y techos de cemento, piso de mosaico, escalinata ornamental de madera de 23 peldaños y balaustrada y arco de comunicación al comedor     




INICIO DEL ABANDONO

J. Miguel Forga S. fue gravemente afectado por la crisis mundial de 1929 y no pudo mantener sus negocios; en 1931 perdió la propiedad del castillo cuando salió a remate público por haberla hipotecado, y fue adquirida por María Isabel Frisancho y Moreyra Vda. de Eguren, pariente político de Forga, por la suma de 37,412, 66 soles, el 24 de enero de 1934.           

Al fallecer la Sra. Frisancho Vda. de Eguren el castillo fue heredado por su hermana y sobrinos, quienes luego vendieron la propiedad al Estado, el 18 de agosto de 1942, cuando era Presidente  de nuestro país Manuel Prado, por la suma de 48,257.57 soles.

El Estado peruano compro esta propiedad para el Ministerio de Guerra con el fin de establecer allí un cuartel y residencia militar, pero la razón fundamental, creemos, que era porque al ser Mollendo el segundo puerto mas impórtate del Perú y estar en esos años el mundo viviendo una guerra, nuestro país necesitaba de un lugar estratégico para defenderse de posibles ataques marítimos, lo demuestra los depósitos de explosivos y lubricantes que se construyeron allí.  

En 1958 el Gobierno decide vender la propiedad en subasta pública, adquiriéndola Monseñor Jose Leonardo Rodríguez Ballon, Arzobispo de Arequipa, por la suma de 132,315.00 soles, el 05 de agosto del año en mención ante notario Jose Gonzales Grambell. No obstante la religiosa Sor Carmen Villegas Romero, priora del convento Santa Teresa de Arequipa, adquiere por licencia de Monseñor Rodríguez,  una explanada junto al castillo   y se construye una sede del mencionado convento, pero luego fue abandonado.

El 09 de febrero de 1960, Monseñor Rodríguez Ballon, vende esta propiedad a su hermana Rosa Rodríguez Ballon Vda. de San Román ante notario Eduardo Benavides. Doña Rosa Rodríguez  fue dueña del castillo por 20 años, pues el 30 de noviembre de 1981, lo vendió a la Compañía de Turismo El Castillo S.R.L. ante notario Cesar Fernández Dávila, y el resto ya es historia conocida.     










Exterior del castillo Forga








Ventanas de estilo neogótico de la que fue biblioteca del castillo 


   
Tragaluz al interior del castillo Forga