viernes, 20 de abril de 2018

EL SIGNIFICADO DE UN COLEGIO SECUNDARIO PARA UN PUEBLO RURAL

Historia del  Colegio Víctor Manuel Torres Caceres de Punta de Bombón 



Una mañana de de abril de 1964, los altoparlantes en un bando, como los que suelen pronunciase actualmente por las calles del pueblo, posiblemente altero los ánimos de los vecinos de la Punta pues este anunciaba la buena noticia, la creación de un colegio secundario.

El profesor Lino Benavente Lazo, publico en la revista La Punta del año 2000, una historia de nuestro colegio, aunque plagada de una experiencia personal con sabor a crónica, narro un hecho discutible sobre la creación del colegio, resaltando a un partido político como el artífice y creador de nuestra institución; pero también el profesor Benavente puso  en relieve un hecho fundamental, la necesidad urgente de crear un colegio nacional en nuestro pueblo, porque según él, llevaba la estadística de los alumnos y alumnas que terminaban la primaria y que solo un escaso número de ellos solo recibía la instrucción media en la ciudad de Arequipa o Mollendo, debido a la precaria economía de las familias punteñas”.

Algo de historia de la educación en Islay 


Dean Juan Gualberto Valdivia
El desarrollo de la educación en nuestro provincia fue lenta y progresiva, en 1847 el Deán Valdivia denunció  que “el curato de Tambo  hasta 1823, producía anualmente a favor del cura, 5 a 6 mil pesos, pero no les ha dado Dios licencia para fundar en el valle siquiera una escuela, ni para hacer una obra de beneficencia pública”. No se ha encontrado dato alguno sobre una escuela en Tambo hasta el 1900;  no obstante en el desaparecido puerto de Islay existió una escuela, según el expediente de 1836, que se elaboro en dicho lugar, para elevar a la categoría de parroquia, la viceparroquia del ya desaparecido puerto.

Antiguo local del colegio Ernesto de Olazabal Llosa 
Hace unos años la Institución Educativa Ernesto de Olazabal Llosa celebro sus cien años de existencia, merecido homenaje a la primera escuela de nuestro pueblo; sin embargo, olvidaron al primer maestro que llego a La Punta y fundo esa escuela, don Manuel Paiva, quien en 1911 en medio de la política educativa del primer gobierno de Augusto B. Leguia, varios maestros llegaron a las zonas más alejadas de nuestro país, con el objeto no solo de enseñar las primeras letras, sino de fundar y construir colegios, aunque sin presupuesto para la edificación de los mismos y posiblemente con un sueldo miserable; aquellos maestros creo son un ejemplo de empeño y gallardía, porque no solo se enfrentaron con las carencias educativas de aquel tiempo, sino que también, se enfrentaron con una realidad social, donde se pensaba que no era necesario que los niños vayan a la escuela, pues para muchos no había otro horizonte que el mismo trabajo de su entorno, el campo; felizmente eso fue cambiando y el trabajo de Manuel Paiva, quien no solo se encargo de instituir una escuela, sino también enfrentarse  a la mentalidad de aquel tiempo.


Desde entonces se crearon otras escuelas primarias en nuestro distrito, pero la de nivel secundario espero varios años, y como afirmó Lino Benavente Lazo, eran pocos  los alumnos punteños que podían seguir sus estudios, por lo tanto tener un colegio secundario fue una necesidad urgente. 

La creación del colegio


Insignia del Colegio Victor Manuel Torres Caceres
En 1999, el profesor  Lino Benavente Lazo, escribió en la revista La Punta la historia de la creación del colegio nacional Víctor Manuel Torres Cáceres; en ese articulo el autor nos dique que  “con ocasión de la visita a La Punta del Dr. Oscar Álvarez Bisbal, Presidente de la Junta Departamental de Desarrollo de Arequipa y del Diputado Jorge Lozada Stambury  fueron a almorzar con las autoridades del pueblo a la Cabaña”.  Allí el Profesor Lino Benavente  hablo sobre la necesidad urgente de crear un  colegio secundario nacional,  según el autor,   las autoridades se sorprendieron, y  pidieron que fundamente su pedido, Benavente, dice en su texto,  expuso las estadísticas de los alumnos y alumnas que terminaban la primaria y un escaso número solo recibía instrucción media en la ciudad de Arequipa debido a la precaria economía de las familias punteñas; y en entonces el Dr. Álvarez Bisbal encargo a Benavente Lazo que redactara un oficio a la “cedula parlamentaria aprista”  y que firme el secretario general de ese partido en nuestro distrito, Manuel Santos Vázquez Salas.

Benavente nos dice que una vez entregado el oficio al Congreso, el diputado Dr. Juan Jose Núñez Sardá impulso el pedido en el hemiciclo. Luego Benavente en su texto hace una aclaración sobre las  firmas de la mencionada Resolución: “Cuando la respectiva resolución ministerial de creación del colegio estuvo lista y solo faltaba la firma del ministro, el senador Javier Diaz Origuela, del Partido Acción Popular, se encontraba de casualidad en la oficina del ministro la hizo firmar y una copia envió al alcalde de la Punta Ángel Arteaga Palacios, quien hizo pregonar en un bando la creación del colegio”; en todo caso en este articulo de Lino Benavente es su testimonio de participante directo sobre este hecho histórico; no sabemos si realmente fue así,   hasta que no se revelen otras fuentes originales sobre el tema, tomaremos por válida la historia  de Lino Benavente. En conclusión y de acuerdo a la mencionada resolución el colegio nacional mixto se creó el 19 de abril de 1964.

LOS INICIOS DEL COLEGIO NACIONAL DE LA PUNTA

El colegio nacional empezó a funcionar el mismo mes  de su creación, en un local alquilado en la avenida San Martin N° 727,  casa de don Nicolás Jorge, costeado el alquiler por la Asociación de Padres de Familia; conforme pasaron los años se implementaron mas niveles educativos por lo tanto, tuvieron necesidad de alquilar otro local, y  fue casa de doña Julia Rondón en la calle Bolívar N° 209. Posteriormente  funciono en el patio del  Colegio Ernesto de Olazabal Llosa en aulas de madera.           

PRIMEROS PROFESORES DEL COLEGIO.

Docentes en la actualidad 
El colegio Nacional Mixto inicio con los siguientes profesores: Dora Baca de Valdivia quien enseño Historia del Perú y del Mundo;  Rosendo Salas Celdan de Geografía; Andrés Linares de Religión; Marcial Mena Vargas de Matemáticas, Luis Ibáñez Tristán de Ed. Artística. Raúl Vélez Tejada de Ed. Física.

También trabajaron Alfredo Gómez Galiani, Aníbal Calderón Calisaya, Daniel Álvarez Cáceres, Eloísa Fuentes, Rosa Cornejo, Olger Zúñiga Callado, Víctor Misad Jorge, Presbítero Juan de Dios Medina Silva, Víctor Raúl Velásquez Almonte, Uriel Pérez Calderón, Eddy Vásquez Torres, Jose Salinas Zúñiga, Manuel Casquino Tito, Wilber Uría, René Andia, Oscar Rodríguez, Moisés Franco, Rodolfo Núñez Portugal, Edmundo Masilla Lazo,  Fernando Portugal, Néstor Zegarra, Jorge Najar, etc.
En el personal de servicio Pedro Zapana, auxiliares Gelber Tejada Chávez, Raymundo Chávez   y administrativo  Rosa Cornejo, Leny López Velarde y Susana Cáceres Bernedo. 

LOS DIRECTORES DEL COLEGIO.

El primer director del colegio fue el Profesor Nicolás Flor y Flor, después fueron directores Sebastián Paredes Valer, Efraín Espinoza Espinoza, Rodolfo Núñez Portugal, Fernando Portugal Gómez, por corto tiempo Néstor Zegarra Mejía,  Santiago Álvarez Benavides, etc.

SOBRE LA COMPRA  DE TERRENO Y CONSTRUCCIÓN DEL LOCAL.

Por iniciativa de la Asociación de Padres de Familia se formo el Comité Pro-Terreno del colegio el mismo año que se creó, lo presidio don Manuel Santos Vásquez Salas y seguido por las señoras María Gómez de Portugal, Carmen Cornejo de Tejada, Hermelinda Torres, Delfina Eguiluz Velando entre otras damas quienes realizaron Kermés, Gynkanas, bailes, torneos de futbol, petitorios domiciliarios entro otras actividades para reunir fondos y comprar el terreno y construir el local.

La compra del terreno de cuatro topos para el colegio había fue “pactado” con la señora Guillermina Guillen Vda. de Arispe por el valor de  40.00 soles; reunida la cantidad el comité viajo a Arequipa para realizar la compra para luego hacer la donación del terreno al Ministerio de Educación.

En el año de 1966 se expidió la Resolución Ministerial N° 2783 donde el estado acepta la donación del terreno e inscripción hecha en los bienes del estado.

LOS NOMBRES QUE TUVO EL COLEGIO NACIONAL.

Primer Municipio Escolar del colegio 
Desde que se creó el colegio en 1964 se llamo Colegio Nacional Mixto de La Punta, con este nombre duro hasta  el año de 1979 donde por Resolución Directoral  N° 735 del 16/05/79 se nombra a Colegio Nacional Carlos Baca Flor, por gestiones de el director Sebastián Paredes Valer.

El profesor Uriel Pérez Calderón me refirió que llamaron al colegio de la Punta con el nombre de Carlos Baca Flor en agradecimiento al pueblo Mollendino por haber nombrado a su colegio nacional con el nombre de Deán Valdivia  un ilustre tambeño.
Solo tres años tuvo este nombre el colegio de la Punta, el Profesor Lino Benavente Lazo nuevamente tuvo activa participación en el cambio de nombre del este, pues consideraba que el célebre retratista no vivió mucho tiempo en Mollendo y nada tenía que ver con el pueblo de la Punta, en efecto, propuso el cambio de nombre al colegio, y que se le diera el de Víctor Manuel Torres Cáceres, sacerdote mercedario, hijo ilustre de la Punta.
Redacto un memorial bien fundamentado pidiendo a la DREA nula e insuficiente la Resolución Directoral anterior, este documento fue respaldado con las firmas de las autoridades y el pueblo; y en efecto la DREA anuló la anterior Resolución y expidiendo una nueva Resolución Ministerial N° 1384 el 14 de setiembre de 1982 donde nombran al colegio Víctor Manuel Torres Cáceres.                             

ENTRONIZACION DE LA VIRGEN DE LAS MERCEDES.

Virgen de las Mercedes, patrona del colegio
Al llevar el colegio nacional de la Punta el nombre de Víctor Manuel Torres Cáceres, la señora Lindaura Torres Bustamante, sobrina del ilustre Mercedario, tuvo a bien hacer la donación de la virgen de las Mercedes al colegio. La señora Lindaura entronizo la virgen de Las Mercedes el 22 de Setiembre de 1983, la recibió el Director del Colegio Efraín Espinoza.

LAS CELEBRACIONES DE ANIVERSARIO DEL COLEGIO

El colegio festejaba su aniversario correspondiente a la fecha del 19 de Abril, la iniciación de labores y los festejos  se realizaban al mismo tiempo, se hacia la tradicional serenata,  fuegos artificiales,  fogata y baile.

Desde que se entronizo a la Virgen de las Mercedes en 1883, se hizo un cambio en los festejos pues aprovechando, el dia de la Primavera, dia de la juventud, y de la patrona del colegio se empezaron a hacerse el 23 de setiembre costumbre que hasta la fecha existe.  

BIOGRAFÍA DE VÍCTOR MANUEL TORRES CÁCERES

Fray Victor Manuel Torres Caceres 
Nació  en la Punta el 15 de Junio de 1876, según su partida de Bautizo realizado  en la Viceparroquia de Nuestra Señora del Carmen en Punta de Bombón, fue hijo de don Idelfonso Torres Ortiz y de Doña Ventura Cáceres Valencia, sus hermanos fueron Manuela, Salomón, Moisés, Domitila, Luis Felipe, Eliseo y María Torres  Cáceres. Sus abuelos por lado paterno fueron Mariano Torres Arenas y Petronila Ortiz Guillen, fundadores del pueblo de La Punta; la firma de Mariano aparece en un documento de donación de terreno al Obispo Goyeneche para casa cural, iglesia, plaza y cementerio  en 1843, un año después de la formación de La Punta.

En 1891 cuando culmino sus estudios de primaria sus padres lo enviaron a Arequipa al convento de la Merced donde inicio sus estudios religiosos, que lo continuo en los conventos de la misma Orden del Cuzo y Lima.

En la capital ingreso a la facultad de Teología de la Universidad Mayor de San Marcos, graduándose de Doctor a la edad de 25 años.

El Lima fue secretario provincial de la Orden Mercedaria, posteriormente director del Colegio Nacional de Huacho, también fue designado Comendador del Convento.  
Falleció el 22 de Marzo de 1912, a edad de 36 años, sus restos se encuentran en el cementerio Presbítero Maestro de Lima.     

          




        


martes, 17 de abril de 2018

domingo, 15 de abril de 2018

LOS NOTARIOS PÚBLICOS EN LA PROVINCIA DE ISLAY (1860 – 1988)

Escribas egipcios
La figura mas antigua del  notario se remota al escriba egipcio quien redactaba los documentos oficiales  del gobierno del faraón y en algunos casos  de particulares. Sin embargo, los antecedentes más directos con la figura del notario actual es el ‘singrapho’ griego y el ‘tabulario’ romano porque fueron los que de alguna manera profesionalizaron esta función y que tomo forma legal en el siglo XVII en la universidad de Bolonia.

En el año  1255 surge  en España legalmente la función del notariado a través del  Fuero General de Jaca y el Fuero Real de Castilla, esta función llega a nuestro continente con la conquista; aparentemente fue Pedro Sanchez de la Hoz el primer notario  que llego con Francisco Pizarro cuya producción notarial se encuentra en el denominado  Libro Becerro que contiene una serie de contratos realizados por los conquistadores, poderes generales, etc. 

Protocolo notarial 
En la república el libertador José de San Martín ratifica y agrega nuevas normas en materia notarial a través de Reglamentos Provisorios y que fueron modificándose a través de diferentes gobiernos  hasta 1911 cuando se reglamenta esta función con la Ley del Notario quienes fundamentalmente deben proporcionar a los ciudadanos la seguridad jurídica que promueva la constitución. Para un historiador, la producción notarial, es fundamental para reconstruir el pasado de una sociedad y los tenemos a salvo y custodiado en los archivos públicos del país. 

El presente artículo  tiene por objetivo mostrar un cuadro orgánico de los notarios y su producción  en la provincia de Islay entre 1860 y 1888, cuya documentación conserva y custodia  el Archivo Regional de Arequipa (ARAR). 

Los notarios en la provincia de Islay


Archivo Regional de Arequipa 
En 1867 se dispuso que cada capital de provincia debía tener por lo menos un escribano, y en la capital de departamento no más de seis.  La provincia de Islay se creó el 19 de diciembre de 1862; sin embargo, Raimundo de Tapia ejercía funciones de notario en el puerto de Santa Rosa de Islay desde 1860 debido a que el 30 de abril de 1859 de Tapia pide al Obispo de Arequipa  Jose Sebastián de Goyeneche se le nombre notario público de esta viceparroquia (Islay), el documento de petición se encuentra en el Archivo Arzobispal de Arequipa. A partir de entonces se han establecido notarios en el puerto de Islay hasta su traslado a Mollendo, veamos el siguiente cuadro. 

Cuadro de notarios públicos que actuaron en la provincia de Islay

N° ORDEN
NOMBRE DE NOTARIOS
AÑOS
TOMOS O PROTOCOLOS
CÓDIGOS


01

02

03

04

05

06

07

08

09

10

11

12

13

14




 TAPIA, Raimundo de

CHAVEZ, Toribio

OVIEDO, Benjamín

PONCE, Agustín

CALDERON, Fernando

GARCIA B., José

BUSTIOS, Gerardo

ARCE, Mariano

TORRES, Manuel

BRICEÑO, Manuel

DEL CARPIO, José

VALDIVIA, Juan de Dios

PORTOCARRERO, Luis

VALDIVIA, Augusto

1860 – 1862

1869 – 1870

1875 – 1903

1884 – 1888

1887 – 1896

1897 –  1907

1910 – 1912

1914 – 1919

1914 – 1935

1921 – 1926

1925 – 1929

1934 – 1959

1937 – 1941

1958 – 1988


01

01

01

01

01

02

01

01

12

02

02

17

02

29

006

002

004

005

001

003


010

007

016 – 027

008 – 009

011 – 012

057 – 074

014 – 015

028 – 056


 Apuntes de los notarios públicos en la provincia de Islay 


Protocolos notariales de Islay
La producción notarial más antigua en la provincia de Islay, que conserva el archivo Regional de Arequipa, pertenece a Raymundo de Tapia que actuó entre los años de 1860 y 1862,  cabe resaltar que  este notario trabajo en el desaparecido puerto de Santa Rosa de Islay, cuando no existía la provincia de Islay, puesto que esta se creó en 1862.  Según las escrituras públicas hechas ante este notario se establecen dos lugares en su ejercicio, que son: el puerto de Santa Rosa de Islay y el valle de Tambo.


Entre el término de años que ejerció Raymundo de Tapia (1862) y el inicio de funciones de Toribio Chávez (1869) existe siete años vacios es decir que no hubo notario en Islay, sin embargo sabemos que en 1867 se dispuso que  las capitales de la provincia  deben tener un notario. Es posible que Toribio Chávez fuera designado acatando dicha disposición.

Raymundo de Tapia y Toribio Chávez tenían como sede de sus funciones el puerto de Santa Rosa de Islay así constan en las escrituras  extendidas por ellos: “En el puerto de Santa Rosa de Islay…”, sin embargo cuando se elaboraban escrituras a favor de los pobladores del valle de Tambo especificaban el lugar: “En el valle de Tambo pago de la Punta…”.

El 1°  de Enero de 1871 se inauguro el ferrocarril de Arequipa a la Costa y el 06 de ese mismo año Mollendo fue declarado puerto terminal y la población del puerto de Santa Rosa de Islay emigro a Mollendo por razones de trabajo, es por eso que el siguiente notario, Benjamín Oviedo (1875), tenía como sede el naciente puerto de Mollendo, que suplió funciones de capital de la provincia de Islay hasta que el 3 de enero de 1879 se demarca la nueva provincia de Islay con su capital Mollendo. Sin embargo entre el fin de funciones de Toribio Chávez (1870) y  el inicio de funciones de Benjamín Oviedo (1875) existe un lapso cinco años  que no hubo notario en Islay, es probable que la falta de notario se deba  a este cambio de sede de la capital de la provincia.


Benjamín Oviedo ejerció funciones desde 1875 hasta 1903, también en este lapso de tiempo también ejercieron funciones notariales Agustín Ponce entre 1884 y 1888,  Fernando Calderón entre 1887 y 1896; y José García entre 1897 y 1903, cabe resaltar que este notario trabajo hasta 1907, es decir que entre 1903, que deja sus funciones Benjamín Oviedo, y 1907 solo existió un solo notario en la Provincia de Islay, que fue José García.

El siguiente notario fue Gerardo Buztinzos que trabajo entre 1910 y 1912, solo dos años, sin embargo entre el fin de funciones de José Gracia (1907) y el inicio de funciones de Buztinzos (1910)  no hubo notario en Islay.

El siguiente notario fue Mariano Arce que trabajo entre 1914 y 1919, pero entre Buztinzos y Arce existe también un vacío de dos años.

En el mismo año que empezó funciones  Arce también lo hizo Manuel Torres, entre 1914 y 1935, Mariano Arce  compitió con Torres cinco años, es decir todo los años que ejerció en la provincia dicho notario. 

Manuel Briseño trabajo como notario entre 1921 y 1926 compitiendo con Manuel Torres, también lo hizo José Del Carpio, entre 1925 y 1929.

El siguiente notario fue Juan de Dios Valdivia que trabajo entre 1934 y 1959, tuvo un competidor, Luís Portocarrero, que trabajo entre 1931 y 1941.

El siguiente notario fue Augusto Valdivia  que trabajo entre 1958 y 1988 en la provincia de Islay.

La producción notarial que conserva y custodia el Archivo Regional de Arequipa es hasta es hasta el mencionado notario, cuya documentación  del siglo XX aun es archivo intermedio, es decir que  son de carácter administrativo, y que al quedar agotado el valor inmediato, con el transcurso del tiempo, van adquiriendo un valor histórico pasando a ser fuente de información para el  historiador.

domingo, 8 de abril de 2018

CONOCER A EUSEBIO QUIROZ Y UNA TEORÍA DE AREQUIPA



Eusebio Quiroz Paz Soldan 

Conocí a doctor Eusebio Quiroz Paz Soldán una tarde de invierno arequipeño  hace diez años en su casa donde fui a conversar sobre “mitos y leyendas de Arequipa”, tema de un trabajo de investigación que me dejaron cuando estudiaba  en la Universidad, era mi primer semestre y no conocía bien  la historia de Arequipa.  

Llegue a casa del doctor Eusebio por  contacto de un tío que me abrió las  puertas de su casa cuando llegue de Punta de Bombón, mi pueblo natal,  a estudiar historia en la universidad Nacional de San Agustín; me presente  dando referencias personales y familiares porque sabía que su esposa,  doña Lucy Pacheco, había nacido también en mi terruño. No fue larga aquella presentación, pero recuerdo que la cortó con una frase que me puso algo nervioso: “Al grano, al grano y sin padrinazgos”, de alguna manera eso  me hizo tener  una idea de la personalidad del doctor Quiroz, sin embargo me ayudo pacientemente  en mi tema sobre los “mitos…” de Arequipa. 

Eusebio Quiroz - Percy Eguiluz 
Aquella tarde fue la primera vez que escuche una clase magistral sobre  la historia de nuestra ciudad  y la metodología  para investigar el pasado, al margen de explicare que aquel tema no es propio del trabajo de un historiador, si no que forma parte del folclor de la ciudad, y en algunos casos de la literatura. Me guió como realizar la investigación  recomendándome  leer el libro  “San Gil de Cayma”  de Francisco Mostajo y “Tradiciones de Arequipa o recuerdos de antaño” de Mariano Ambrosio Cateriano.  Desde entonces frecuento su casa para colaborar en su trabajo y a la vez aprender,  formarme como historiador, tal vez como él,  porque creo que todos los que estamos “metidos en el oficio”, como  suele decir, reconocemos  la   trayectoria del doctor Eusebio, leemos sus libros y escuchamos sus opiniones o sugerencias cuando le decimos que investigamos un tema, sobre todo de Arequipa,  y nos    orienta, a veces con un tono de voz que puede parecer impaciente o exigente, pero que en el fondo revela su propósito de guiar, no de mostrar que sabe mucho, sino que conoce biografía histórica y metodología de investigación.

La teoría que explica Arequipa

Uno de los temas que aprendí trabajando con  doctor Eusebio fue la teoría de la  identidad cultural mestiza de Arequipa, tema que casi siempre plantea en sus conferencias y presentaciones de libros sobre la historia de nuestra ciudad. 

Dedicatoria en uno de sus libros
Esta teoría el doctor Quiroz la sustentó en dos ensayos: “Arequipa: Pasado y presente”,  discurso que pronuncio en la sesión solemne por el cudricentesimo quincuagésimo aniversario de la fundación de Arequipa el 15 de agosto de 1990;  y en “Identidad cultural de Arequipa” ponencia que presento en el coloquio sobre “Identidad Nacional: el Perú y sus provincias” organizado por el instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1997.


Expone esta teoría planteando la pregunta ¿Cuál es la explicación posible a esa señera presencia del pueblo arequipeño en la vida del Perú? y encuentra la respuesta en el analisis a los ensayos, versos, libros  y reflexiones de escritores arequipeños o foráneos  y también en los puntos de vista de los historiadores que se ocuparon de Arequipa.

En estos trabajos los autores expresan emotividad, nostalgia  al paisaje, a la geografía, plantean un sentido regionalista,  y lo más importante, que explica la teoría de Arequipa, es el encuentro de elementos comunes que hacen nuestra ciudad tenga una identidad cultural mestiza y que se aprecian en la arquitectura, la música,  la gastronomía, el habla popular y la religiosidad.   

Estos elementos se refieren al paisaje y la geografía arequipeña, su medio rural y contraste con el urbano, la arquitectura mestiza, el espíritu religioso, la actividad agrícola, la existencia de un habla popular llena de arcaísmos, quechuismo y cholismos;  el sentimiento familiar y cívico, la vocación jurista, la trayectoria revolucionaria, el alma romántica de sus poetas y el sentido social democrático.       

Todos estos elementos los encontramos en los libros de Revoluciones de Arequipa de el Deán Valdivia,  artículos y ensayos  de Francisco Mostajo que recopilo  junto con el Licenciado Álvaro Espinoza de la Borda; La arquitectura planiforme y textilografica del padre San Cristóbal; en el diccionario de arequipeñismo de  Juan Guillermo Carpio Muñoz, en  “Arequipa genio y figura” de Antonio Gonzales polar, o en “La Semana Santa en Arequipa” de Lorenzo Taca, en el “Elogio de Arequipa” de Jose Luis Bustamante y Rivero, en la conferencia “La leyenda de Arequipa” de Mario Polar; en el libro “La Monja Gutiérrez y la Arequipa de ayer  y hoy” de Manuel J. Bustamante de la Fuente; etc.


Entonces el doctor Eusebio planteo esta teoría identificando, en los libros y ensayos sobre Arequipa,  rasgos singulares desde diferentes perspectivas como   la arquitectura, la música, la gastronomía, el habla popular y la religiosidad, siendo los más importantes, que le dan ese carácter de una identidad cultural mestiza.    


En homenaje a Eusebio Quiroz Paz Soldan, del alumno que reconoce en su maestro la enseñanza. 

domingo, 25 de marzo de 2018

LA OBRA HISTORIOGRÁFICA DE MANUEL DE TORRES MUÑOZ


Continuando con la serie de artículos sobre la provincia de Islay,  es conveniente ahora escribir sobre la obra historiográfica del médico Manuel de Torres Muñoz, que me parce, es más conocido por el nombre del hospital de ESSALUD de Mollendo, que por su trayectoria intelectual.




MANUEL DE  TORRES MUÑOZ

Manuel de Torres Muñoz nació en Andalucía, España, el 31 de mayo de 1913. Se graduó de médico en la Universidad de Madrid en 1935, y llego al Perú en 1949 para luego obtener el título de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina  de la Universidad Mayor de San Marcos en julio de 1950, ratificando el mismo que había obtenido en Madrid a los 22 años, y poder ejecutar su profesión en nuestro país.

Ejerció su labor de medico en el viejo hospital “El Carmen” de Mollendo, y en la atención particular, radico en el “Puerto bravo” algo más de 20 años, incursiono en el periodismo y la investigación histórica; fundó y trabajo en las 14 ediciones que tuvo la revista Mollendo, órgano del Centro Cultural Carlos Baca Flor,  entre  1957 y 1969, donde escribió una serie de artículos históricos sobre instituciones y sectores de la actividad Porteña. Nunca ocupo la dirección de la revista, solo fue administrador  de la misma.

Es a raíz de la vinculación que tuvo con el Centro Cultural Baca Flor y la revista que editaron, que Manuel de Torres Muñoz, se intereso por el pasado de nuestra provincia, investigando en las crónicas del periodo colonial y los testimonios de los viajeros que pasaron y describieron nuestra provincia y el desaparecido puerto de Islay, como la célebre Flora Tristán o  el sabio naturalista Antonio Raimondi, afirmamos esto  pues menciona a estos personajes entre las fuentes de consulta, entre otros documentos históricos. 

LOS ARTÍCULOS EN LA REVISTA MOLLENDO

Los artículos de la revista Mollendo son: “Sobre la monografía de Mollendo y la provincia de Islay” (1957); “El ferrocarril. Resurrección de Mollendo” (1958); “Carlos Baca Flor”  (1959); “Crónica del pueblo de Islay”  (1960); “El manantial de La Aguadita”  (1961); “El fuego. Mayor enemigo de Mollendo”  (1962); “Datos para la monografía de Mollendo y la provincia de Islay”  (1963); “El hospital El Carmen de Mollendo”  (1964) “Bosquejo histórico del alumbrado de Mollendo”   (1965) “Mollendo y la guerra con Chile”  (1966) “Nuevamente sobre la monografía de Mollendo y la provincia de Islay”  (1967) “Nuevos aportes a la monografía de la provincia de Islay”  (1968) “El hospital El Carmen de Mollendo” (1969).

LA MONOGRAFÍA DE MOLLENDO Y LA PROVINCIA DE ISLAY

Manuel de Torres Muñoz publico un solo libro;  “Ensayo monográfico sobre Mollendo y la Provincia de Islay”, que es en realidad, al margen de un estudio histórico de la provincia, un ensayo sobre la realidad social, económica y política de  la provincia en 1970, año que se publico el libro, que sin embargo tiene un valido origen y estudio, como veremos a continuación.

El “Ensayo monográfico sobre Mollendo y la Provincia de Islay” fue  auspiciado por el comité Pro-centenario de Mollendo; el antecedente de la publicación de este libro empieza en  mayo de 1970, cuando  a solicitud del alcalde de la provincia de Islay don Manuel de Madalengoitia, un grupo de Mollendinos constituyó el comité Pro-centenario para publicar la monografía y propusieron a Manuel de Torres Muñoz que haga la obra, pues tenía ya avanzado un estudio y que venía publicando en la revista Mollendo del Circulo Cultural Carlos Baca Flor.

La obra está dividida en 6 capítulos, y antecede una breve presentación del recordado profesor  y abogado Isaac Torres Oliva. El primer capítulo trata de la provincia en general desde la época pre-inca, inca, colonia y republica, además de tratar los aspectos de la geografía, política, economía, sectores productivos, salud vivienda, educación, agricultura, ganadería, etc. termina el capitulo con un estudio de los personajes más representativos de la provincia de Islay: Juan Gualberto Valdivia y Carlos Baca Flor.           

El segundo capítulo es un estudio histórico del distrito de Mollendo, pues así titula este; empieza desde los primeros pobladores, yacimientos arqueológicos, el ferrocarril y el surgimiento de Mollendo, los incendios que sufrió este puerto, Mollendo y la Guerra con Chile, la luz eléctrica de Mollendo y termina el capitulo un estudio sobre los cien primeros años de la historia hospitalaria de Mollendo; además analizar la situación política, económica, demográfica , de salud, de educación de Mollendo en el año de la publicación de la obra .    

El tercero, cuarto, quinto y sexto capítulos se refieren a los distrito de  Cocachacra, Punta  de Bombón, Deán Valdivia y Mejía respectivamente; es como en el capítulo sobre Mollendo, un brevísimo estudio  histórico de estos distritos  y un ensayo de la   realidad social, política y económica de los mismos en la década de 1960.

El “Ensayo monográfico sobre Mollendo y la Provincia de Islay” es un libro fundamental y base para una investigación histórica de nuestra provincia, pues a partir de lo publicado en este, empezaron otros estudios y publicaciones  que completaron las falencias que se encuentran al revisar la obra de Manuel de Torres Muñoz, que falleció, en Lima,  en diciembre de 1991, a la edad de 78 años.

sábado, 17 de marzo de 2018

EL DEBER: UN PERIÓDICO CATÓLICO DE AREQUIPA

El diario El Deber empezó a circular el 31 de octubre de 1899 y dejo de existir el 30 de setiembre de 1962; un pequeño aviso en el margen superior izquierdo de la portada de la última edición explica el motivo de su cierre definitivo: “por razones económicas insuperables “El Deber” dejara d[sic] salir a partir del lunes 1º de octubre. Agradecemos al comercio, a la industria, a nuestros suscriptores y lectores, la confianza que nos han dispensado, permitiendo el sostenimiento de esta hoja periodística por más de setenta años”.

MOTIVOS DE FUNDACIÓN

El Deber se fundó gracias a la iniciativa de monseñor José María Carpenter, quien donó una imprenta traída de Estados Unidos para iniciar la edición de este proyecto periodístico, y también de los doctores Mariano y Víctor Andrés Belaunde, Carlos Rubén Polar, Abrahán de Vinatea, Manuel Trinidad Marina, el presbítero Pedro José Neira Balbuena, y de la Unión Católica de Arequipa, institución fundada en nuestra ciudad en 1887, que además tuvo un órgano periodístico denominado “La Patria” de efímera existencia.

La razón de la fundación de esta hoja periodística era porque en esos años el discurso liberal ganaba terreno en la sociedad arequipeña, esto lo confirmó años después un vocero de este diario, el doctor Chocano, “La idea de la fundación de El Deber surgió de la realidad que Arequipa es una ciudad eminentemente católica y que por esa época ciertas doctrinas como el liberalismo cada vez más se propagaban en la ciudad”. Esta afirmación tiene sentido pues en Arequipa por el año de la fundación de El Deber circularon también ediciones periodísticas como El Constitucional”, dirigido por Juan Rosel de corte liberal; “El amigo del pueblo” de carácter político literario a cargo de Ricardo Medina y Belisario Soto; “El Orden”, periódico político que defendía al coronel Morales Bermúdez; “El Constitucional” de corta duración, del 7 de junio al 8 de noviembre de 1890, unos días compitió con El Deber, dirigido por Juan Rosel; “El Hogar” publicación semanal dedicada a las letras, dirigida y fundada por Renato Morales, donde escribían Samuel Velarde y Edilberto Zegarra Ballón, más tarde fundador de El Pueblo; “El Boletín Municipal” del 14 de junio de 1891; “El Cornupedo” del 4 de julio del mismo año, los dos redactados por miembros el club literario de Arequipa. Aunque estos fueron de efímera duración, es importante tomarlos en cuenta porque algunos de estas hojas periodistas fueron de tendencia liberal y creemos que los católicos arequipeños hicieron frente a esta corriente a través de El Deber  que defendía la enseñanza de la iglesia católica y rechazó los ataques contra la misma.


ESTRUCTURA E IMPRENTA

El diario El Deber empezó como un semanario en su primer año, luego paso a ser un vespertino aproximadamente los cinco años y finalmente paso a ser matutino, sin embargo, hubo un periodo en su primera década que tuvo dos ediciones diarias (mañana y tarde).
El Deber empezó a funcionar en un primer momento en la casa del Moral, luego se trasladaron a la plaza 28 de febrero donde actualmente es el museo municipal, y finalmente se ubicaron en la esquina de las calles Santa Marta con Jerusalén, donde actualmente se conoce al edificio con el mismo nombre.

FORMATO Y DIRECTORES

El formato de edición de El Deber fue porte tabloide, con seis columnas. Algunos de sus directores fueron José María Carpenter; Manuel Segundo Ballón, quien fue obispo de Arequipa; Abrahán de Vinatea; Miguel La Rosa; los Monseñor Francisco Rubén Berroa, Erasmo Hinojosa y Juan Gualberto Guevara que luego fue cardenal; el mercedario fray Víctor M. Barriga; y los abogados Arturo Villegas Romero y Eduardo Indacochea Zaraus; estos dos últimos laicos.

Temas que se pueden encontrar en este diario

Es importante destacar que el Mercedario Víctor M. Barriga autor de varios libros donde publico documentos sobre la historia, cuando fue director y después de serlo para El Deber escribió artículos históricos sobre el pasado de nuestra ciudad, existe una relación de sus obras y artículos en El Deber hecho por Luis Valle Goicochea.

En las páginas de El Deber se encuentran un testimonio de la historia de Arequipa de los en los 63 años de su existencia, hechos como el ascenso al volcán Misti  por el obispo Manuel Segundo Ballón en 1900; Inauguración de obras públicas como el hospital  Goyeneche (1912), los hospitales Obrero  y Del Empleado, hoy ESSALUD; el Colegio Independencia y la Facultad de Letras de la UNSA; además de  sucesos penosos como el incremento del caudal del rio Sabandia en 1926  donde murieron varios arequipeños; los terremotos de 1958 y 1960; incendios en la ciudad de Arequipa y accidentes automovilísticos. También se encuentra ediciones especiales de varias páginas en El Deber hechas en acontecimientos importantes como  las Bodas de plata de este periódico en 1915 donde se rescató o se volvió a publicar la primera  edición; el centenario de la independencia del Perú, la celebración de los cuatrocientos años de la fundación de Arequipa en 1940, las Bodas de Diamante y de Oro donde se escribió la historia de este periódico; además por la ferias ganaderas u otros acontecimientos.    
      
Al cerrar El Deber, su imprenta la adquirió el historiador Artemio Peraltilla Díaz para abrir su editorial “Imprenta El Sol”.