martes, 29 de junio de 2021

SUCESOS EN LA COSTA DE ISLAY EN TIEMPOS DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

 

Durante el proceso histórico de la Independencia del Perú (1820 – 1825) el mar fue el camino por el cual tanto los ejércitos realistas como el libertador transitaron en aquel tiempo convulso. La costa de Quilca y Mollendo fue escenario de algunos sucesos en el proceso histórico de nuestra independencia, aquí te los contamos.    

LORD COCHRANE Y LA GOLETA SACRAMENTO EN MOLLENDO

Lord Thomas Cochrane
En 1821 el marino británico Thomas Alexander Cochrane estuvo en la bahía de Mollendo a bordo de la goleta “Sacramento” del que desembarcó para observar cómo se realizaban los trabajos en el puerto y conocer a la población. La goleta “Sacramento” fue un pailebote del correo español, y luego de su captura por los hermanos Victoriano y Andrés Cárcamo el 17 de marzo de 1821 frente a la costa de Mancora, este buque paso a formar el primero que tuvo la Armada Nacional, ahora Marina de Guerra del Perú.  

Goleta Sacramento



 La goleta “Sacramento” fue utilizada por lord  Cochrane para bloquear los puertos del sur, zona aún ocupada por los realistas y sobre la cual San Martín había concebido una operación que se inició el 15 de octubre de 1821, llegando así a la bahía de Mollendo junto a la a la corbeta “Limeña” y a los bergantines “Balcarce” y “Belgrano” a finales de 1821, iniciando de esta manera la campaña de puertos intermedios cuyo objetivo fue debilitar las fuerzas realistas en el sur andino.

UNA EXPEDICIÓN FRANCESA EN LA BAHÍA DE MOLLENDO EN 1821

Ange René Armand,
barón de Mackau
En junio de 1821 el almirante de la armada francesa Ange René Armand, barón de Mackau,   recibió el mando  La Clorinde , una fragata de 58 cañones, que navegó hacia el Pacífico para negociar con los nuevos estados de Chile y Perú.

La Clorinde zarpó el 5 de agosto de 1821 del puerto francés de Brest y arribo a Rio de Janeiro el 2 de octubre de ese año donde se quedó hasta enero de 1822 para luego dirigirse a la costa del Pacifico ruta Cabo de Hornos. La misión  que le encargo el gobierno francés al almirante Mackau en el Pacífico sur fue de “Mostrar el pabellón del rey y dar una protección eficaz a los navíos franceses que se encontraban en estos mares…” y según la carta que le envió el barón Mackau al ministro de marina de Francia, el 5 de enero de 1822, le comenta que cuando “llegue a la costa del virreinato peruano la guerra por la independencia estará terminada y las armas del rey (de España) habrán sucumbido bajo el enemigo más poderoso que jamás combatió una monarquía”   haciendo referencia al liberalismo patriótico y republicano.

Bahía de Mollendo en 1821
En la bahía de Mollendo La Clorinde intervino en la captura de la fragata de comercio francesa Telégraphe acusada primero de contrabando por las autoridades españolas y luego de haber roto el bloqueo por los insurgentes. El navío francés fue conducido al Callao por la goleta peruana Belgrano y hacia allí se dirigió la Clorinde. Luego de muchas negociaciones El capitán Mackau consiguió que se liberara a La Teelegraphe y la escoltó de regreso hasta el puerto de Valparaíso.

QUILCA EN LA INDEPENDENCIA

Bahía de Quilca en 1821
Firmada la capitulación de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, poniendo fin la guerra por la independencia del Perú, el virrey José de la Serna marchó a la costa para embarcarse en el puerto de Quilca rumbo a España el 3 de enero de 1825, el viaje lo hizo con su estado mayor y soldados en los buques españoles Asia, Aquiles, Pezuela, Constante, Ica, y la fragata francesa “Hernestine”.  

General Simón Bolívar 

Posteriormente el General Simón Bolívar realizo un viaje al sur por la costa peruana pasando por  los pueblos de Lurín, Chincha, Pisco, Ica, Palpa, Nazca, Acarí, Yauca, Atiquipa, Chala, Atico, Caravelí, Ocoña, Camaná,  y finalmente el  10 de mayo de 1825 llegó puerto de Quilca donde desembarco para luego dirigirse hacia la ciudad de Arequipa.

 

 

miércoles, 23 de junio de 2021

EL VALLE DE TAMBO EN EL PROCESO HISTÓRICO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

¿Qué sucedió en el valle de Tambo en el proceso histórico de la independencia del Perú?

Objetivamente este proceso histórico inicia con el desembarco del general José de San Martin a la bahía de Paracas en 1820 y termina con la batalla de Ayacucho en 1824; sin embargo, los movimientos anticoloniales de fines del periodo virreinal son los antecedentes a nuestra independencia. El valle de Tambo no fue ajeno a estos movimientos siendo escenario de hechos en el levantamiento de Enrique Pallardelli en 1813 y de los hermanos Angulo y Mateo Pumacahua en 1814, además la participación de los sacerdotes Mariano Pérez y Salamanca y Juan Gualberto Valdivia en la causa patriótica entre 1820 y 1824 en el contexto de las guerras de la independencia.

EL VALLE DE TAMBO EN EL LEVANTAMIENTO DE ENRIQUE PALLARDELLI

Enrique Pallardelli (1775-1815) encabezó la rebelión de Tacna de 1813, con el objetivo de acelerar la Independencia del Perú. Dedicado al comercio entre Buenos Aires y Tacna participó en 1810 en la denominada “Revolución de Mayo” de Buenos Aires donde derrocaron al Virrey del virreinato del Río de la Plata; posteriormente en 1813, apoyó a Manuel Belgrano en su campaña hacia el Alto Perú.

Pallardelli fue comisionado por el general Manuel Belgrano para liderar un levantamiento con los patriotas en Tacna, logró tomar la ciudad y formó un pequeño ejército que debía unirse a los argentinos, pero fueron derrotados en las batallas de Vilcapuquio y Camiara cerca de Moquegua en octubre de 1823. Pallardelli, después huyó a la Argentina y colaboró con el Director Supremo José María Alvear. Posteriormente Pallardelli fue capturado y fusilado por los partidarios de Ignacio Álvarez Thomas en mayo de 1815.

En el contexto del levantamiento de Tacna, Enrique Pallardelli en agosto 1813 realizó un viaje a la ciudad de Arequipa por encargo de Manuel Belgrano para entrevistarse con Manuel de Rivero y Aranibar, entonces regidor del cabildo de Arequipa. Aparentemente Pallardelli no llegó a la ciudad del Misti y se reunió con De Ribero en la hacienda Cocotea (valle arriba) del valle de Tambo, propiedad de María Josefa Abril y Olazabal esposa de Manuel José de Ribero y Aranibar.


     Poblado de El Toro (valle arriba) anteriormente conocido Cocotea en el valle de Tambo donde se ubico la hacienda de Manuel de Rivero y Aranibar, y donde se entrevisto con Enrique Pallardelli en 1813


Poblado de El Toro (valle arriba) anteriormente conocido Cocotea en el valle de Tambo donde se ubico la hacienda de Manuel de Rivero y Aranibar, y donde se entrevisto con Enrique Pallardelli en 1813
 

Según el expediente de juicio que se siguió contra De Ribero por conspirar contra el gobierno español, afirma el testigo Manuel Honora   que en su viaje de Ilo a Arequipa encontró a Pallardelle en el valle de Tambo acompañado de José María Núñez, estuvieron en el Tambo refugiados porque las autoridades españolas sabían que Pallardelle “era el conductor de los Papeles de Belgrano” (AGI. LIMA. 748); otro testigo José Torres narró el encuentro que tuvo en Ilo con Pallardelli “que remudando allí las mulas de habilitación, le comunico se dirigía a la ligera a Arequipa con ánimo de volver al siguiente día, y que advirtió los Papeles que llevaba en las alforjas y que iba bien armado”(Ibid.); y que le conto don Mariano Valdivia, mayordomo de su hacienda en el valle de Tambo, sobre el encuentro de Manuel de Rivero con Pallardelle “que a su parece (r) uno de los expresados Paillardelle, del qual (cual) da señales que llevaba un compañero y a quien le repelió (entrego) unos obsequio que le hacía (tenia), estuvo con el Capitán Rivero y se retiró con él a la casa de Paullas (pailas) sin que pudiese percibir la conversación. Que salieron al comedor a parlar, cenaron temprano y se fueron al salir el Sol”(Ibid.); otro testigo don Manuel Benavides dijo “que fue a visitar a Rivero, y lo vio con un personaje que le entrego unas cartas en el corredor […] añadiendo haber oydo después que aquel se llamaba Enrique Paillardelle con quien lo //9v encontró en la misma casa de pailas por lo que se retiró incomodado sin despedirse, […] (y) Don Antonio Corbacho que estuvo en las misma finca y quando (cuando)salía de ella fue llamado Rivero por uno que acababa de llegar, a quien no conoció pero que Benavides con quien estuvo preguntándole reservadamente , quien era le hizo entender que Paillardelle”. (Ibid)

EL VALLE DE TAMBO EN EL LEVANTAMIENTO DE LOS HERMANOS ANGULO Y MATEO PUMACAHUA

En 1814 los hermanos Angulo y Mateo Pumacahua se levantaron contra el poder español y junto con el sacerdote Mariano José de Arce dominaron temporalmente la ciudad de Arequipa; entonces una columna de soldados de Pumacahua pasaron por el valle de Tambo con dirección a Mollendo; el Obispo de Arequipa de entonces, Luis Gonzaga de la Encina, opuesto a las ideas libertadoras, decidió retirarse de la ciudad, es donde el cura de Tambo Manuel Moscoso  le escribió una carta instándole a que no abandonase el obispado “ V. Yma. El más cumplido sucesor de los SS apóstoles cuya constancia en las persecuciones fue el más claro comprobante de su santidad y su doctrina, y así mi señor no desampare su necesitado rebaño ahora más que nunca…” (RAHC. 1957.25),   además le informa en la misma el paso de las tropas de Pumacahua por el valle “Hace tres días que arribaron a este lugar doce soldados del dicho señor Pumacahua con órdenes secretas […] han franqueado pasaporte libre para Arequipa o donde quieran, lo que me consta por haberlo hecho con dos que he tenido refugiados en esta suya (doctrina), presentan armas y antes de ayer bajaron al puerto de Mollendo no se a que con ánimo de volver a continuar su comisión, entre estos hay algunos arequipeños y su comandante es don Miguel Román que dicen sea de puno, es cuanto puedo informar. Tambo, 21 de 1814. Manuel Moscoso” (Ibíd.)

Obispo de Arequipa Luis Gonzaga de la Encina


EL PATRIOTISMO DEL PRESBITERO MARIANO PEREZ Y SALAMANCA

El presbítero Mariano Pérez y Salamanca de la Orden de San Agustín demostró un gran patriotismo por la independencia del Perú; estuvo a cargo de la parroquia de Tambo (Cocachacra) desde agosto de 1820 hasta noviembre de 1823 desde donde participó por la causa libertadora. Tan pronto supo que el general Andrés de  Santa Cruz estuvo en Moquegua convenció al hacendado Cayetano Feijoo Valdivia, sobrino de Juan Gualberto Valdivia Cornejo y dueño de una extensión de tierras denominada “La Isla” en medio del rio Tambo, para que llevase de la ciudad de Arequipa al valle de Tambo algunos hombres y organizar una tropa,  llegaron a formar un batallón de 200 soldados en las tierras de Feijoo antes mencionadas y enfrentar a tropas realistas que podrían ingresar por las caletas vecinas del valle mientras esperaban la llegada del general Santa Cruz quien envió al soldado Domingo Infantas con unas cartas para el general Antonio José de Sucre que se encontraba en la caleta de Quilca, entonces el presbítero Pérez comisionó a don Valerio Arrisueño para que contratara a un “balsero” por 90 pesos  y llevase al soldado infantas hacia Quilca.

Enterados los españoles de las acciones del cura Pérez, dieron orden para captúralo; sin embargo, este sacerdote huyo de Tambo hacia Quilca en una pequeña embarcación desde la caleta de Chiguas cerca de Mollendo. En Quilca se encontró con el general chileno  Rudencio Alvarado quien lo llevo a Pisco y luego a Arica donde le dieron el servicio eclesiástico del curato de este puerto donde estuvo hasta el 9 de diciembre de 1823 porque fue apresado por los españoles y enviado a Arequipa donde permaneció en su convento con suspensión de toda actividad sacerdotal; sin embrago, no declino sus ideales patriotas, así lo confirmó el comisario del valle de Tambo y los curas Francisco Javier Benavides y José María Fernández Dávila los días 21 y 29 de agosto de 1825 “este cura era un patriota en público y en secreto, pues su entusiasmo era sin igual”(AGN. 1833. 70). Pérez solicitó en 1825 algunos certificados que reconociesen sus importantes servicios a la patria en la independencia y pidió al estado se le recompense o pase una pensión.

EL PATRIOTISMO DEL DEAN VALDIVIA

Por su parte el presbítero Juan Gualberto Valdivia Cornejo, conocido como el Deán Valdivia,  en 1823 viajo en el valle de Tambo   para restablecer su salud; sin embargo, podemos afirmar que ya estaba compenetrado con las ideas libertarias expuestas en la Academia Lauretana donde fue fundador, a decir de uno de su biógrafos,  Mariano Ambrosio Cateriano, el Deán Valdivia antes de ser religioso, mercedario y sacerdote era peruano, sintió desde luego arder en su pecho el fuego sagrado del amor patrio. Valdivia se indignó porque los realistas perseguían a muerte a los defensores de la libertad, por esta razón se dirigió a Moquegua donde ofreció sus servicios al general Andrés de Santa Cruz quien le encomendó una misión secreta ante el general Miller que se encontraba en Arequipa.  Su participación en el movimiento emancipador la dio a conocer en 1834 en el periódico El Chili “Tambo es testigo de cuanto hizo (el deán Valdivia) en el año 23 […]  esos servicios fueron por el deber que tenía todo peruano de contribuir en algo a la independencia de su nación. Antes de esa época fue conocido en la Academia Lauretana, y los que han sido socios saben si el doctor Valdivia fue patriota y trabajo por la independencia” (EL CHILI. 1834. 1). En sus memorias “Revoluciones de Arequipa” reafirma su participación en el movimiento emancipador “Conocí a (Agustín) Gamarra en 1823 como jefe de una división que desembarco en Ilo y me agregue a ella, lo trate y conocí su carácter; dejo después esa división, la tomo el general Santa Cruz que era el general en jefe del ejército que debía penetrar en Bolivia” (VALDIVIA. 1956. 163). 
                    

 

BIBLIOGRAFÍA

Archivo General de Indias. Carta nº 402 del virrey José Fernando de Abascal, Marqués de la Concordia, a Pedro Macanaz, secretario de Gracia y Justicia.  

1833. Archivo General de la Nación. El padre Salamanca hace referencias a su patriotismo en el valle de Tambo. 9 de febrero de 1833. República, Justicia, Instrucción, Colegio de la Independencia. Legajo 70.

1957. Carta del cura de Tambo Manuel Moscoso al obispo Encinas, 21 de noviembre de 1814. Revista del Archivo Histórico del Cusco. N° 8 Pág. 25.  Cusco.    

ARENAS FIGUEROA, Mario. Historia General del Valle de Tambo.

VALDIVIA CORNEJO, Juan Gualberto. Las revoluciones de Arequipa. Ed. El Deber. Arequipa 1956.

                                                                   Fragmentos para la historia de Arequipa. Imp. M. Madueño

                                                                    Arequipa 1847.    

  


domingo, 14 de marzo de 2021

LA IGLESIA DE COCACHACRA EN EL VALLE DE TAMBO. UNA JOYA DE SILLAR EN LA COSTA PERUANA

 El 12 de noviembre de 1740 el obispo de la Diócesis de Arequipa doctor Juan Cavero de Toledo creó el curato o parroquia de Tambo bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción designando como primer presbítero y juez eclesiástico del curato de Tambo al licenciado Francisco de Villegas (ARENAS. 2003, 7); quien debió viajar hasta el valle de Tambo para tomar posesión del cargo y construir la capilla de este curato.

La capilla que construyó el presbítero Villegas la hizo en una pequeña “pampa” del valle de Tambo denominada Cocachacra para que estuviera protegida de los embates del rio Tambo. Esa capilla fue de poca solidez con paredes de tierra y paja, donde celebró la primera misa en el valle un 5 de diciembre de 1740. Alrededor de 1750 la capilla en mención estaba en escombros y la misa se celebraba en una ramada; para 1754 fue reconstruida con paredes nuevas, más altas y blanqueadas, sus nuevos tres alatares estaban pintados y adornados de arriba abajo con imágenes devotas (Arenas, Ibíd.). La población que vivía dispersa a lo largo del valle de Tambo, fueron migrando poco a poco hacia la capilla dando la formación del pueblo de Tambo, como se llamó en un primer momento, ahora conocido como Cocachacra.   

Esa antigua capilla no era un lugar seguro para guardar los libros parroquiales, ornamentos y otros objetos porque abundaban pericotes, ratones, ratas y otras sabandijas, que destruían todo. El cura Pablo Gonzales guardó todo en su casa, pero ésta se incendió el 14 de marzo de 1756 y con ella se perdieron los primeros libros de bautismos, matrimonio y defunciones. (Arenas, Ibíd.).   Entonces en 1777 los presbíteros Domingo Pacheco y Tadeo de la Llosa y Zegarra iniciaron la construcción de una nueva iglesia, poniendo gran parte de su patrimonio personal, terminándola en 1782, como consta en una de las torres.

La nueva iglesia fue construida con gruesas paredes de adobe que sostienen el techo de quincha sobre tijerales de madera a dos aguas; por otro lado, el frontis con dos torres y la imagen de Nuestra Señora de la Asunta en un pináculo central fue hecho de sillar extraído de una cantera de la quebrada de Linga que desemboca en Cocotea (valle arriba), como también la sacristía y el piso. Tadeo de la Llosa aparte de construir la iglesia, también trazó la plaza principal, las calles y casas de  alrededores, así lo  mencionó el intendente de Arequipa Antonio Álvarez y Jiménez quien visito el valle de Tambo en 1782  este pueblo cuya formación es reciente, solo es reducida a una calle, en algún orden y sus viviendas de poca duración y entidad porque reducida a una armazón de madera cubierta o forrada con cestones les dura lo propio se les acaba, a acepción de las casas y tiendas que circulan la plaza que son de adobe y debidas según informes al estímulo y esfuerzo del anterior cura don Tadeo de la Llosa” (Barriga, 1946, T II, p.248).

Para conocer la historia y arquitectura de esta iglesia, que es la única con frontis de sillar en la costa del Perú, es importante revisar los inventarios y documentos   que hacen mención a su estructura desde su origen en 1782.  

Construida con gruesas paredes de adobe que sostienen el techo de quincha sobre tijerales de madera a dos aguas; por otro lado, el frontis con dos torres y la imagen de Nuestra Señora de la Asunta en un pináculo central fue hecho de sillar extraído de una cantera de la quebrada de Linga que desemboca en Cocotea (valle arriba), como también la sacristía y el piso. 

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA EN EL INVENTARIO DE 1788

Una de las primeras descripciones que encontramos sobre esta iglesia está en el inventario del 10 de diciembre de 1788 realizado por el presbítero licenciado Pedro Nolasco Herrera a pedido del cura Tadeo de la Llosa, la referencia a la iglesia en mencionado inventario es la siguiente: “El cuerpo de la Iglesia es de paredes de adobes, la portada principal es de calicanto y las dos torres del mismo material. El Baustisterio. Una pieza pequeña, paredes de adobe, puerta de sauce, cerrojo, chapa y llave de fierro. Una pila bautismal de piedra de cal y canto con su tapa de palo apolillado. Un pitchel de estaño grande para guardar el agua consagrada para los bautismos. Tres crimeras (vaso donde se guarda el crisma) de plata con sus tapas. – El Altar Mayor. Cuatro retablos, el mayor de madera de roble, olivo y alerce, de dos cuerpos con su sagrario dorado, tres puertas, dos gradillas de alerce de olivo con su candilaje de bronce. Peana (base) de altar de cal y canto con sus dos alacenas. Un sagrario forrado en plata, con un copón de plata, la copa dorada con su tapón. Un santo Cristo de bronce. Una custodia de plata dorada con sus vidrieras y ara (altar) pequeña y corporal. Altares de San José, Cristo y del Rosario con todas sus aditamentos y adornos. Cuatro frontales, uno en cada altar. – Imágenes Nuestra Señora de la Asunta, Santa Gertrudis, San Antonio y San Isidro, con sus correspondientes adornos y alhajas” (AAA. 1788).

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA EN EL INVENTARIO DE 1791

En el 20 de agosto de 1791 realizado también por el presbítero Pedro Nolasco Herrera respecto a la iglesia escribió lo siguiente “Dos gradillas de la pila bautismal con su taza de dos gradas de calicanto, tapa de palo huarango y cerradura de fierro con armellas, bisagras y tornillos. La otra mitad del enlozado de la Iglesia con sus asientos de calicanto. Las dos medias naranjas de las torres con sus pirámides y una cruz de piedra, que están en el ático de la portada. Una pieza de adobes con su techo de madera y matara, con torta de barro encima, paredes blanqueadas por dentro, sus puertas de tablas de Chile, chapa y llave de fierro. Sirve como capilla de caridad. Ornamentos. Un salero de plata en la pila bautismal, el segundo cuerpo del retablo del santo Cristo, la tapa del arco del medio. Dos campanas, una chica y una grande” (AAA, 1791).

El cuerpo de la Iglesia es de paredes de adobes, la portada principal es de calicanto y las dos torres del mismo material donde la Virgen de Asunta, que está labrada en sillar en la parte superior de la puerta principal, contempla desde ahí majestuosamente a su querido valle de Tambo.


DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA EN LA VISITA DEL INTENDENTE ÁLVAREZ Y XIMENES EN 1792

El intendente de Arequipa, don Antonio Álvarez y Jiménez, visitó el valle de Tambo en 1792 y estando en Cocachacra realizo una descripción de la Iglesia del Curato de Nuestra Señora de la Asunción del Valle de Tambo: “La fábrica y con sus puertas y ventanas de cal y piedra blanca de regular hermosura y dos torres del mismo material que concurren en no poca parte a su buen prospecto, siendo su cubierta o techo toda de tablazón que llaman de Chile. El sobre techo tejido de caña que produce este valle, con su argamasa encima que lo defiende de todo temporal, especialmente del sol y aguas, aunque por lo regular no son excesivas y continuadas. El piso o solado de la misma Iglesia es de piedra blanca sólida que a más de concurrir a su aseo le hacen hermosura, como también los asientos que le circundan y suplen los que podrían hacerse de madera que no se encuentra sino a mucho gusto. Tiene una pieza de baptisterio con la misma prolijidad y decencia, igualmente la sacristía con sus alacenas y mesas de cajones respectivos” (Barriga, l946 II: 279).

LA DESCRIPCIÓN DE LA ARQUITECTURA DE LA IGLESIA POR CESAR COLOMA

Como sabemos la iglesia de Cocachacra conserva aún la arquitectura original construida por el presbítero Tadeo de la Llosa en 1782, en parte con sillar labrado, al estilo de las Iglesias de Arequipa. El historiador Cesar Coloma y Porcari en 1983 la describió así: “Su portada principal da a un espacioso atrio y es de la misma piedra sillar y de dos cuerpos. Sobre el portón de ingreso, auténtico y claveteado de hierro, se luce una custodia sujeta por dos ángeles labrados en piedra. Dos pares de columnas sencillas sobre bases individuales y a ambos lados del portón, sostienen un entablamento del llano. Las columnas se repiten en el segundo cuerpo, pero allí son más delicadas y terminan en arco, flanqueando un nicho grande, con voluminosa repisa labrada que aloja una imagen tallada en sillar de la Virgen titular. En los intercolumnios hay inscripciones religiosas. En el de la izquierda está el monograma de María y en el de la derecha el de José. Tal vez lo más singular de la portada son sus capiteles de tipo corintio, pero más bien rústicos y muy arequipeños. Pero los terminales han perdido sus perillones originales. En el lado izquierdo de la portada principal se lee “Año” y en lado derecho “1782” (COLOMA. 1983).

Las dos torres simétricas de sillar no labrado a ambos lados de la puerta principal se sientan sobre gruesas cornisas y tienen coronaciones piramidales; además, tienen un ingreso al campanario por la parte interior de cada torre con gradas en forma de espiral; se rematan en cada torre cuatro perillones modestos en cada ángulo.  





TORRES Y CAMPANAS DE LA IGLESIA DE COCACHACRA

Las dos torres simétricas de sillar no labrado a ambos lados de la puerta principal se sientan sobre gruesas cornisas y tienen coronaciones piramidales; además, tienen un ingreso al campanario por la parte interior de cada torre con gradas en forma de espiral; se rematan en cada torre cuatro perillones modestos en cada ángulo.  

Colocaron una campana en cada torre fundida en bronce, la más grande es la más antigua y data de 1790, aún está en funcionamiento, en ella se lee textualmente en relieve “Mandó hacer esta campana el S. D. Pedro Nolasco de Herrera, siendo cura. Año 1790”. La otra campana, con 0.84 m de alto y 1.50 m de diámetro, no está en su torre debido a que se rajo, actualmente se encuentra en el piso sobre un pedestal construida por don Adrián Gallegos Pacheco y fue colocada el 30 de diciembre de 1973 en una esquina del atrio principal en conmemoración del centenario de su fundición (Cerdeña, 1973, 1982). En ella se lee una inscripción en relieve: “A Deboción de Nuestra Señora de la Asunta me mandó hacer el señor don Agustín Febres Cura Efectivo de esta parroquia – Francisco Filinichi – Fundidor – 1873”. Esta campana fue sustituida por otra más pequeña y menos sonora adquirida en 1975 por el cura José Málaga Málaga de la hacienda Buena Vista, Cocotea, de propiedad de don Antonio Chávez Bedoya (Cerdeña, 1973, 1982a, 1982).

La otra campana, con 0.84 m de alto y 1.50 m de diámetro, no está en su torre debido a que se rajo, actualmente se encuentra en el piso sobre un pedestal construida por don Adrián Gallegos Pacheco y fue colocada el 30 de diciembre de 1973 en una esquina del atrio principal en conmemoración del centenario de su fundición (Cerdeña, 1973, 1982). En ella se lee una inscripción en relieve: “A Deboción de Nuestra Señora de la Asunta me mandó hacer el señor don Agustín Febres Cura Efectivo de esta parroquia – Francisco Filinichi – Fundidor – 1873”. Esta campana fue sustituida por otra más pequeña y menos sonora adquirida en 1975 por el cura José Málaga Málaga de la hacienda Buena Vista, Cocotea, de propiedad de don Antonio Chávez Bedoya (Cerdeña, 1973, 1982a, 1982)




PUERTAS, ALTARES, PISO Y TECHO

En 1830 se construyó una puerta lateral a la calle Libertad y se convirtió en el acceso directo para los feligreses. En su construcción se respetó la arquitectura original siguiendo lineamientos de la portada principal, la fecha está grabada en la cornisa de sillar de dicha puerta. Cesar Coloma dijo que la fachada de esta puerta: “está sostenida por dos machones sumamentes gruesos, y tiene otra portada muy sencilla, compuesta por dos columnas sin capitel que sostienen un frontón” La puerta principal solo se abre en las festividades, pero en los primeros años era la única entrada.

El atrio de la Iglesia, que abarca ambas puertas y la sacristía, está rodeado por una reja de fierro que fue donada por Pablo Mauro Ramírez en 1925 y construida por los mecánicos Manuel Ampuero Cerdeña y el argentino Guillermo Páez Céspedes. La mampara de la puerta de la calle Libertad fue donada por Raimundo Manrique en 1938 y construida por Eloy Rivera Cerdeña (Cerdeña, 1982).

El piso original de sillar como menciona el Intendente Álvarez y Jiménez en su visita fueron reemplazados por madera. El techo sigue siendo de tijerales de madera, ha sido reconstruido varias veces, el sobre techo es de caña con barro (quincha).  La madera para una de sus reconstrucciones del techo de la Iglesia fue adquirida de Chile en1855 por don Juan Manuel Romaña y traída en barco hasta el puerto de Islay, pero ante la imposibilidad de llevarla a Cocachacra a lomo de mula se la reembarcó hasta Catas donde fue varada y luego conducida con mil penurias a Cocachacra (Cerdeña, 1982).

Se construyó en 1791 un recinto (habitación) que se extiende hasta el pasaje lateral posterior de la Iglesia colindante con el baptisterio y la nave del Altar Mayor para la Sala de Caridad, donde albergaba una Capilla de Caridad para los indigentes

En 1992 este recinto estaba abandonado, vacío, sin techo, sin puertas y sin acceso. Dentro de la Iglesia y en la pared colindante con este recinto vacío hubo una puerta pintada que simulaba. Actualmente el recinto es usado para charlas de catecismo y conferencias religiosas.

En 1830 se construyó una puerta lateral a la calle Libertad y se convirtió en el acceso directo para los feligreses. En su construcción se respetó la arquitectura original siguiendo lineamientos de la portada principal, la fecha está grabada en la cornisa de sillar de dicha puerta. Cesar Coloma dijo que la fachada de esta puerta: “está sostenida por dos machones sumamentes gruesos, y tiene otra portada muy sencilla, compuesta por dos columnas sin capitel que sostienen un frontón” La puerta principal solo se abre en las festividades, pero en los primeros años era la única entrada.







El atrio de la Iglesia, que abarca ambas puertas y la sacristía, está rodeado por una reja de fierro que fue donada por Pablo Mauro Ramírez en 1925 y construida por los mecánicos Manuel Ampuero Cerdeña y el argentino Guillermo Páez Céspedes. La mampara de la puerta de la calle Libertad fue donada por Raimundo Manrique en 1938 y construida por Eloy Rivera Cerdeña (Cerdeña, 1982). 



Se construyó en 1791 un recinto (habitación) que se extiende hasta el pasaje lateral posterior de la Iglesia colindante con el baptisterio y la nave del Altar Mayor para la Sala de Caridad, donde albergaba una Capilla de Caridad para los indigentes



El techo sigue siendo de tijerales de madera, ha sido reconstruido varias veces, el sobre techo es de caña con barro (quincha).  La madera para una de sus reconstrucciones del techo de la Iglesia fue adquirida de Chile en1855 por don Juan Manuel Romaña y traída en barco hasta el puerto de Islay, pero ante la imposibilidad de llevarla a Cocachacra a lomo de mula se la reembarcó hasta Catas donde fue varada y luego conducida con mil penurias a Cocachacra (Cerdeña, 1982). 



MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL

 La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de el 30 de junio de 1986 fue declarada Monumento Histórico de la Nación por Resolución N° 329-86-ED del Ministerio de Educación.

 


domingo, 7 de marzo de 2021

LOS FERROCARRILES DE TROCHA ANGOSTA DE LAS HACIENDAS PAMPA BLANCA Y CHUCARAPI

Los ferrocarriles de trocha angosta en el valle de Tambo de las haciendas Pampa Blanca y Chucarapi, ahora inexistentes, fueron en su momento expresión del auge económico del valle a inicios del siglo XX a consecuencia de la producción de azúcar de dichas haciendas. La utilidad de estos ferrocarriles no solo fue exclusividad de los dueños de las haciendas también los pusieron al servicio de trasporte de la población de Tambo. Estos pequeños ferrocarriles partían desde las mencionadas haciendas hasta la estación de La Ensenada del Ferrocarril del sur hasta donde llegaba la producción de azúcar para trasportarla hacia Arequipa y luego Bolivia.

Las líneas ferras de este ferrocarril de trocha angosta ya no existen, como mencionamos hace un momento; sin embargo, su trazo  se puede evidenciar en las vías de comunicación entre el poblado de Pampa Blanca y Cocachacra hasta el lugar denominado “Callejón del pueblo” luego paralelo al canal "Hacendados" seguía esta línea férrea hasta "Guardiola" por donde  ascendía rumbo a la estación de La Ensenada.   

Línea del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi. Paralela a esta línea se construyo la carretera que va dicha hacienda.  Fotografía Revista La Punta

LA HACIENDA CHUCARAPI

La familia López de Romaña fue la última que tuvo en propiedad la hacienda Chucarapi, con esta familia la hacienda logro su máximo apogeo. La testamentaria de Eduardo López de Romaña, en octubre del año de 1926 mando hacer al ingeniero Juan De Taboada el plano de la hacienda la que estuvo divida de la siguiente manera:

La primera sección denominada “Chucarapi”, que es la parte antigua de la hacienda, y compendia entre el río Tambo y los cerros de la ceja oriental del valle, tenía 1536 topos. Esta sección compendia las tabladas nombradas: Santo Toribio, Santo Tomas, San Alejandro, San Francisco, Santa Rosa, Pio IX, Purisima, San Juan, San Rafael, San José, Huascaray, Olivar, Carmen, Victoria, Santa Elena, Dique, San Eduardo, San Consuelo, San Ignacio, San Luis, San Carlos, Santa Marta, Convalecencia, Santa Julia, Triangulo, Santa Clemencia, Santa Elvira, Santa Natalia y Santa Pepita.

La segunda sección denominada El Fiscal tenía 115 topos con 47 varas y comprendía solo el fundo del mismo nombre de la sección.

La tercera sección se llamó Ventillata y tenía 95 topos y también comprendida el fundo del mimo nombre.

La cuarta sección se llamó Piedra Grande, era el límite de la hacienda con el sector de Valle Arriba o Cocotea, y comprendía el fundo del mismo nombre de la sección con 9 topos.

La hacienda tenía una parte entre de 100 metros longitudinales entre el río Tambo y los cultivos de caña y que en toda la extensión de la hacienda hacen 322 topos, que hasta la fecha no eran cultivados.  La parte de la casa hacienda, fabrica, almacenes, ranchos para obreros y peones, y estación para los trenes 13 tops o  48 mil metros cuadrados.   En total la hacienda tenía 731 hectáreas o 2093 topos con 2281 varas.

Casa hacienda Chucarapi de la familia López de Romaña y Alvizuri. 
Fotografía  Revista Cocachacra 

Foto aérea de la hacienda Chucarapi en el año de 1944
Fotografía  Revista Cocachacra
          

LA HACIENDA PAMPA BLANCA

El 10 de marzo de 1856 Juan Guillermo Lira, padre de Víctor F. Lira, adquirió el fundo de caña de azúcar denominado Pampa Blanca y lomas del mismo nombre en el valle de Tambo al pagar la deuda de doña María Santos Pacheco, esposa de José Domingo de Alvizuri; esta hacienda estaba embargada por nueve mil pesos a favor de la casa de huérfanos de Arequipa y dos mil pesos a favor del cura de Tacna Domingo López del Castillo por una capellanía (ALCÁZAR: 1856, 412). El fundo Pampa Blanca era parte de la extensa hacienda Chucarapi de la familia Alvizuri Fernández -  Maldonado.

Juan Guillermo Lira para expandir Pampa Blanca compró a Bruno Bejarano el 06 de setiembre de 1879, “una suerte de tierras o chacras situadas en el valle de Tambo y conocida con el nombre de Pampa Blanca del Carmen [y otra denominada] conventillo” (ARA: 1879) y el 09 de julio de 1881 compro de Josefa Benavides viuda de Barra   “La parte que me corresponde en la chacra de pan llevar y montes llamada Cachullo (Cachuyo) ubicada en el valle de Tambo” (ARA: 1881) de esta manera constituye la hacienda Pampa Blanca

Al fallecimiento de Juan Guillermo Lira en 1888, su hijo Víctor F. Lira asume la dirección de la Hacienda quien se propuso modernizarla y expandirla; para lograr con lo primero adquirió en 1893, de la Casa Menchaca en Lima, un pequeño generador de energía eléctrica para su hacienda (EGUILUZ: 2014, 76); también a comienzos de la década de 1900 dio inicio a los trabajos del dique de enrocada en las márgenes del río Tambo, protegiendo los terrenos de cultivo de su hacienda. En 1905 instala sobre el rio Tambo un puente de acero; y en 1906 construye un ferrocarril de trocha angosta que uniría su hacienda con la estación de la Ensenada, y por ende contactándose con el Ferrocarril del Sur, como lo veremos más adelante.

Casa hacienda e ingenio azucarero Pampa Blanca instalado por Víctor F. Lira 
Fotografía  Revista Cocachacra

Plano de la hacienda Pampa Blanca 

Plano parcial de la hacienda Pampa Blanca donde se aprecia 
el trazo del ferrocarril de trocha angosta  

EL FERROCARRIL DE AREQUIPA A LA COSTA 

El comercio de lanas convirtió a la ciudad de Arequipa en un polo de desarrollo en el sur andino, pero necesitaba un ferrocarril para transportarlas hasta el puerto de Islay y por ende al extranjero. Se ha discutido si hubo o no influencia o presión política de los hacendados del valle de Tambo para que el ferrocarril de Arequipa pasara cerca de este valle porque el proyecto original era de Arequipa hasta el puerto de Islay. Se argumentaba que el ferrocarril no solo debería unir el puerto de Islay con Arequipa, sino que debería pasar por centros poblados o de producción para cumplir una labor social y comercial, en este caso, con los valles de Tambo y Vítor.

En 1863 el vicepresidente del Perú era el general Pedro Diez Canseco, antiguo dueño de la hacienda de caña El Frisco, en el valle de Tambo y aparentemente fue condescendiente con los hacendados del valle de Tambo al aprobar que el ferrocarril se construyera por la ruta Arequipa-Mejía, en vez de la ruta Arequipa-Islay.

El 30 de abril de 1868 se promulgó un Decreto Supremo para construirlo y el 14 de mayo del mismo año se firmó el contrato entre el Gobierno del general Pedro Diez Canseco y Enrique Meiggs para construir este ferrocarril. Este vicepresidente obtuvo la promesa del nuevo presidente, José Balta, para aprobar la propuesta hecha por Meiggs y respetar la firma de este contrato. Ante la imposibilidad de desembarcar por Mejía el material que necesitaban para construir el ferrocarril, Meiggs lo desembarcó por la caleta de Mollendo el 17 de julio de 1868, es así que se iniciaron los trabajos del ferrocarril en la pampa La Joya, luego en Arequipa y Mollendo, terminando los trabajos en 1870. El 1 de enero de 1871 se inauguró este ferrocarril.

Este ferrocarril tuvo tres estaciones cerca al valle de Tambo: La Ensenada, Tambo y Cachendo y fueron puntos obligados para recoger o dejar pasajeros y carga para el valle. Sin embrago, La Ensenada estaba a 5 km de La Curva, este pago estaba a 10 km de La Punta y  otros tantos de las haciendas de Chucarapi y Pampa Blanca.

La estación de Tambo estaba a 3 km de Cocachacra y la estación de Cachendo estaba a 27 km de El Toro en valle arriba. También los lugares de  Cahuintala y Posco estaban en las lomas entre las estaciones Tambo y Cachendo, fueron paraderos eventuales para abastecer agua a las locomotoras o para desembarcar el ganado proveniente de Arequipa y Puno, el que era dejado en estos lugares para que engorden.

Aunque las estas estaciones estaban cerca de este valle de Tambo para llegar a ellas era necesario  utilizar recuas de acémilas, pero esto termino cuando se construyeron los ferrocarriles de trocha angosta hasta la estación de la Ensenada por los dueños de las haciendas de Pampa Blanca y Chucarapi.

Plano del trazo del ferrocarril de Arequipa a la costa

Plano parcial del trazo del ferrocarril de Arequipa a la costa.
 Esta parte del plano muestra la cercanía de este ferrocarril al valle de Tambo  

Un tren en el ferrocarril de Arequipa a la costa, cruzando la pampa de la Joya 

EL FERROCARRIL DE TROCHA ANGOSTA DE LA HACIENDA PAMPA BLANCA 

El 5 de enero de 1905, Víctor Felipe Lira dueño de la hacienda Pampa Blanca, pidió autorización al Gobierno de José pardo para construir un ferrocarril de trocha angosta de 0.75 m de ancho y de 14 km de longitud para unir la hacienda Pampa Blanca y la estación de La  Ensenada con la finalidad de transportar su producción de azúcar hacia Arequipa y Bolivia utilizando el Ferrocarril del Sur; para esto,  el 6 de junio de 1906 se aprobó la tarifa de pasajes y fletes de este ferrocarril y recién con fecha 8 de junio de 1906 se concedió la autorización para el funcionamiento de este ferrocarril  (Sivirichi 1930: 47).

El 28 de octubre de 1906 se inauguró el puente de acero sobre el río Tambo de manufactura norteamericana para el ferrocarril de trocha angosta construido durante el año de 1905. También Víctor F. Lira adquirió las pequeñas locomotoras a vapor para este ferrocarril que fueron denominadas:  1, 2, y 3.  

El servicio de carga de azúcar de este ferrocarril era complementado con el transporte de pasajeros que se realizaba una vez por semana en un coche de madera y con ventanas. Entre  la hacienda Pampa Blanca y la estación de  La Ensenada existieron paraderos intermedios en Cocachacra, Santo Domingo, Veracruz Grande, El Arenal y  Guardiola para recoger pasajeros y también carga.

Por otro lado Víctor F. Lira compro de Justo Ponce, el 23 de agosto de 1906, terrenos en la Ensenada y “una casita que queda a la derecha del camino que va a La Punta y el extremo del sitio donde estuvo situado el triangulo de la empresa de los ferrocarriles del sur” (ARA García Bedoya). Esta propiedad le sirvió de almacén del azúcar y subproductos en la estación de La Ensenada.

Plano parcial de la hacienda Pampa Blanca donde se aprecia 
el trazo del ferrocarril de trocha angosta  

Víctor F. Lira dueño de la hacienda Pampa Blanca


Estación de La Ensenada, hasta allí se extendía el ferrocarril de trocha angosta
de la hacienda Pampa Blanca 

Almacenes de la estación La Ensenada de la hacienda Pampa Blanca 


Puente para el ferrocarril de trocha angosta 
de la hacienda Pampa Blanca
Fotografía  Revista Cocachacra

Puente para el ferrocarril de trocha angosta 
de la hacienda Pampa Blanca
Fotografía  Revista Cocachacra

Las líneas del ferrocarril llegaban hasta el mismo ingenio de la hacienda Pampa Blanca. al fondo se observa la casa hacienda. Fotografía  Revista Cocachacra  

EL FERROCARRIL DE TROCHA ANGOSTA DE LA HACIENDA CHUCARAPI 

En 1915 consiguió la aprobación del Gobierno para el tendido de la línea del ferrocarril de Chucarapi hasta La Ensenada en terrenos que eran de Lira. En represalia, este hacendado no quiso moler la caña de los López de Romaña, quienes se vieron obligados, en 1918, a comprar un ingenio azucarero usado, para moler su caña y fabricar azúcar, hasta que en 1922 importaron uno nuevo de Estados Unidos. Chucarapi construyó un ferrocarril de trocha angosta de 0.60 m de ancho y 20 km de longitud hasta La Ensenada, paralelo al de Pampa Blanca. Este ferrocarril tenía en 1924 un puente sobre el río Tambo en el kilómetro 18.50, cerca de Chucarapi, construido con acero de grandes mallas, sistema alemán. Los paraderos de este ferrocarril fueron los mismos que los de Pampa Blanca. El ferrocarril de Chucarapi se prolongaba hasta Cocotea y Punta de Bombón en donde construyeron puentes móviles. Todavía existen las bases o machones del puente a Punta de Bombón.

Las locomotoras de este ferrocarril tenían los nombres La Ensenada fue la más grande, llevaba carga y pasajeros, las otras locomotoras se denominaron: La Punta, Chucarapi, Cocachacra, Santa Maria, El Canto, Vera Cruz, Cocotea, 1 y 2  que fueron las más chica. Estas locomotoras eran a vapor y de fabricación alemana, primero a carbón y luego a petróleo, con excepción de las dos últimas locomotoras, que eran americanas y a petróleo Diesel. 

Locomotora "La Ensenada" del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi. Fotografía  Revista Cocachacra 


Vagón de pasajeros del ferrocarril de trocha angosta de Chucarapi  en Guardiola
Fotografía  Revista Cocachacra 

El vagón de pasajeros estuvo adornando el jardín de la casa hacienda Chucarapi 
Fotografía  Revista Cocachacra


Otra vista del vagón de pasajeros estuvo adornando el jardín de la casa hacienda Chucarapi 


Locomotora "La ensenada" y vagones con carga del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi
Fotografía  Revista Cocachacra

Puente sobre el río Tambo para el ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi 
Fotografía  Revista Cocachacra

Vagones con carga del ferrocarril de trocha angosta de la hacinada Chucarapi 
Fotografía  Revista Cocachacra
 Locomotora y vagones  con carga de barriles, podría ser con alcohol, y sacos de azúcar de ferrocarril de trocha angosta de Chucarapi, posiblemente rumbo a la ensenada 

Locomotora "la numero 1" de la hacienda Chucarapi, muy pequeña, aparentemente esta servía para trasportar la caña desde el campo de cultivo o zafra hasta el ingenio 

Locomotora "la numero 1" de la hacienda Chucarapi, muy pequeña, aparentemente esta servía para trasportar la caña desde el campo de cultivo o zafra hasta el ingenio 

Locomotora "Santa Maria" del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi 

Locomotora "Santa Maria" del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi 

Locomotora numero 3  del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi 



Obreros en una de las locomotoras del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi. 
Fotografía Mario Arenas Figueroa  

Línea del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi. Paralela a esta línea se construyo la carretera que va dicha hacienda.  Fotografía Revista La Punta 

Línea del ferrocarril de trocha angosta de la hacienda Chucarapi. Paralela a esta línea se construyo la carretera que va dicha hacienda.  Fotografía Revista La Punta